Que la escena urbana gallega no pare de crecer ya no sorprende. Cada día aparecen nombres nuevos dispuestos a buscarse un hueco. Pero, si hubiese que hacer un Monte Rushmore gallego, pocos podrían disputarse el puesto. Uno de ellos es Kid Mount, quien empezó a sacar temas en 2021. ¿El resultado? Veinticinco mil oyentes y un par de conciertos a sus espaldas. Nada mal para quien empezaba en esto como un sueño. El siguiente paso en el camino de Manuel (Xinzo de Limia, 2004) llegó el 3 de marzo con Perreo paradiso. Un EP breve (cinco temas en diez minutos) pero suficiente para que ‘o neno do <3’ capture la esencia de una noche de fiesta entre reggaetón dosmilero y electrolatino a su manera. Producido por Yuly, íntegramente en gallego y sin colaboraciones, el proyecto demuestra que “esto solo empeza”.
Tu nuevo EP salió a principios de mes, ¿cómo ha sido la reacción de la gente? ¿Era la que esperabas?
La reacción ha sido increíble. Desde el primer día, no solo las reproducciones superaron con creces lo que venía siendo habitual en mis lanzamientos, sino que también he recibido muchísimos mensajes de cariño y un feedback muy positivo por parte de la gente, que al final es lo que más valoro.
Donde realmente sentí todo ese apoyo fue en el concierto de presentación en Santiago de Compostela. Ver la sala a reventar y al público cantando a pleno pulmón canciones que llevaban apenas una semana fuera fue muy impactante y emocionante para mí. Siempre esperas que un proyecto conecte, claro, pero en este caso la respuesta ha ido más allá de lo que imaginaba. Ha superado mis expectativas y me ha confirmado que Perreo paradiso está encontrando su sitio.
Donde realmente sentí todo ese apoyo fue en el concierto de presentación en Santiago de Compostela. Ver la sala a reventar y al público cantando a pleno pulmón canciones que llevaban apenas una semana fuera fue muy impactante y emocionante para mí. Siempre esperas que un proyecto conecte, claro, pero en este caso la respuesta ha ido más allá de lo que imaginaba. Ha superado mis expectativas y me ha confirmado que Perreo paradiso está encontrando su sitio.
¿Por qué ‘paraíso’?
Uso ‘paraíso’ desde una idea distinta a la tradicional. Me interesa resignificar el término y plantearlo como un lugar al que no solo acceden quienes han sido ‘puros’ o no han pecado, sino un espacio abierto para todo el mundo: justos y pecadores, sin distinción. Para mí, Perreo paradiso representa ese lugar de libertad donde cada persona puede ser quien es sin miedo al juicio ni a las normas impuestas por la sociedad. Un refugio en el que soltarse, expresarse y convivir desde la autenticidad.
Se lo dedicas a la gente que forma tu paraíso en el día a día, ¿quiénes son?
Como digo en la dedicatoria, ya saben quienes son. Es toda esa gente que me apoya y también me exige, tanto cuando hago las cosas bien como cuando me equivoco y puedo mejorar. Mi círculo más cercano que me conoce y me permite ser yo mismo en ese ‘paraíso’. Por supuesto, también a toda la gente que escucha y valora mi música, siento que ellos también forman parte de ese paraíso que se ha ido construyendo y en el que, con su apoyo, estamos llenando.
¿Cómo es un día tuyo?
Intento mantener un equilibrio: por un lado, cumplir con mis responsabilidades a nivel académico, y, por otro, sacar el máximo tiempo posible para la música, que es mi pasión. Siempre que puedo, trato de compartir tiempo con mis amigos y con las personas que me aportan y me hacen crecer, porque al final son ellos los que le dan sentido a todo.
Si te fueras al paraíso, ¿qué tres álbumes meterías en un MP4?
Adromicfms 4 de Yung Beef, Skydrvg 3.0 (Casa de Brujas) de Pedro LaDroga y Skyhook y 5ta Dimensión de Sticky M.A.
Antes de sacarlo, dijiste en Instagram que es tu proyecto más serio, pero también es el más corto, solo diez minutos. ¿Crees que el salto de calidad que se dio desde tu primer álbum ha influido en la duración?
La duración también responde a una decisión artística. Queríamos que fuese un proyecto compacto, muy directo. Sentimos que así, tal y como está, es suficiente y redondo. No le encontramos sentido a alargarlo por el mero hecho de que fuese más extenso. Es también mi proyecto más serio porque la apuesta por un salto de calidad va acompañada de un salto equivalente en la inversión económica. Todo esto pretende marcar una tendencia y trayectoria a seguir, por lo que estoy seguro de que se abrirá un camino maravilloso en cuanto al reggaetón en gallego en el que tendré mucho más que aportar.
“Lo que más orgullo me produce como parte de esa escena es ver cómo poco a poco se normaliza el uso del gallego en la música en general y en el género urbano en particular”.
Si tuvieras que ponerle una sinopsis al EP como si fuera una película, ¿cómo sería?
Sería la historia de un viaje a un paraíso que no aparece en ningún mapa. Una noche cualquiera, alguien decide escapar de la rutina y acaba atravesando una puerta invisible que lo lleva a un universo paralelo: un paraíso dosmilero, de neones, sudor y reggaetón antiguo donde todo suena en gallego y todo el mundo es libre para ser quien es. Allí no existen los juicios, ni las etiquetas, ni las normas que rigen fuera; solo la música, el deseo de vivir el momento y una comunidad que te acoge tal y como eres. A medida que avanza la noche, ese paraíso deja de ser solo un lugar de fiesta para convertirse en algo más profundo: un espacio de conexión, de identidad y de revelación a través del cual llegar al clímax y al amanecer.
Hiciste gran parte de la promoción por TikTok, ¿pensaste el álbum para que funcionase en esa plataforma más que en otras?
Es difícil, a día de hoy, no tener en cuenta plataformas como TikTok porque forman parte de cómo se consume la música ahora mismo. En mi caso no ha sido el motor del proyecto. No he hecho el EP con la intención de crear fragmentos de quince segundos que sean pegadizos o virales. Para mí lo importante era construir un universo y unas canciones que funcionasen de principio a fin como un todo, que tuvieran coherencia y personalidad propia en conjunto. Luego, si alguna parte conecta en TikTok de forma orgánica, bienvenido sea, pero nunca ha sido el objetivo principal.
Una semana antes de publicarlo, sacaste como único adelanto NososDous, ¿por qué elegiste esa como spoiler?
Creo que NososDous es una muy buena carta de presentación ya que capta genial a nivel vocal e instrumental esa esencia del reggaetón antiguo.
Perreo paradiso habla del deseo, la atracción física y la fiesta, con la noche como lugar. ¿Querías contar historias concretas o simplemente transmitir sensaciones?
Es una mezcla de ambas. Por un lado está ese paraíso más idílico y casi ficticio, donde me interesa sobre todo transmitir sensaciones: el deseo, la atracción, la energía de la noche, esa libertad de la que habla el proyecto. Pero, al mismo tiempo, todo eso se mezcla con mi realidad y con historias que sí son reales, vivencias propias que acaban filtrándose en las canciones de forma más o menos directa. Perreo paradiso se mueve en ese equilibrio entre lo imaginado y lo vivido, un espacio donde conviven la fantasía y la experiencia personal y donde las emociones funcionan como punto de unión entre ambas.
Empiezas diciendo que “somos seres pecadores, pero habrá que disfrutalo mentras que non chega a morte”. Entiendo entonces que eres de los que defienden que hay que vivir la vida al máximo, ¿no? ¿Predicas con el ejemplo?
Sí, totalmente. Soy de los que piensa que la vida es una y pasa muy rápido, estamos aquí dos días y nadie sabe cuánto va a durar. Hoy estás aquí y mañana quién sabe, así que creo que hay que aprovechar, sentir y vivirlo todo con intensidad. Y sí, intento predicar con el ejemplo. Evidentemente no siempre es fácil y todos tenemos momentos más tranquilos o más complicados, pero en general trato de vivir así, disfrutando lo que hago, de la gente que me rodea y de cada oportunidad que aparece.
En esa misma canción dices “ser coma Deus cando vai feito un Cristo”, ¿a qué quieres referirte con esto?
Esa frase hace alusión a esa sensación que todos conocemos cuando estamos de fiesta, eufóricos y desinhibidos: ese momento en el que te sientes capaz de todo, confiado y seguro de ti mismo, como si nada pudiera detenerte. Es esa mezcla de energía, adrenalina y autoafirmación que aparece en medio de la noche y que hace que te sientas, por un instante, “coma Deus cando vas feito un Cristo”.
En Quédate conmigo hablas de que “lo vuestro es un amor bandido”. ¿Te pasó alguna vez de vivirlo o es pura ficción para seguir la línea del EP?
En este caso es una referencia a la famosa canción de La Mafia del Amor y el Combo Perfecto, Amor bandido.
“Lo que echo de menos y con lo que creo que esta nueva generación de la escena urbana en gallego ganaría muchísimo es contar con esa figura femenina que rompa con lo establecido”.
Tanto la portada como la estética que rodea el proyecto (videoclips, carteles, visualizers) son muy dosmileros. Incluso la forma en que vistes. ¿En qué te inspiraste? ¿Tenías claro el diseño?
Lo tenía muy claro, al igual que el sonido, y conseguimos que la estética acompañe perfectamente al proyecto. Me inspiré en la época dorada del reggaetón, con esa energía y actitud tan característica, y en artistas como Ñengo Flow o Chencho Corleone, que marcaron un estilo muy reconocible. Quería que tanto la portada como los videoclips, carteles y visualizers reflejasen esa esencia. También influye la forma en que visto y me muevo. Todo forma parte de un mismo universo que hace que Perreo paradiso se sienta completo, auténtico y coherente.
La gama cromática de tus álbumes es cálida: Ben mal es naranja, Neoamor, granate y Perreo paradiso vuelve a ser granate, aunque con un toque morado. ¿Apuestas por colores cálidos o es casualidad?
En este caso elegí el morado porque representa la mezcla entre el azul, que es el cielo, y el rojo, que es el infierno. Para mí refleja cómo veo mi vida, una lucha constante entre lo que está bien y lo que está mal, un equilibrio entre extremos.
Artísticamente eres Kid Mount, traducido como ‘o neno do monte’, pero usas más ‘o neno do <3’. ¿Por qué? ¿Con cuál te identificas más?
No podría elegir solo una de ellas. ‘O neno do monte’ hace referencia a mis orígenes y a mi crianza en la aldea, a todo lo que me formó y me conectó con mis raíces. Por otro lado, ‘o neno do <3’ tiene un significado más simbólico. Siempre he sentido que mi proceso creativo nace desde el corazón, por eso ha tenido presencia en todos mis trabajos previos, ya sea en títulos o incluso en la portada. En Perreo paradiso, el < y el 3 siguen igual de presentes, adoptando su forma más carnal.
La escena gallega está creciendo a pasos agigantados y tú fuiste uno de los primeros. ¿Qué es lo que mejor y peor llevas? ¿Cómo crees que evolucionará?
Lo que más orgullo me produce como parte de esa escena es ver cómo poco a poco se normaliza el uso del gallego en la música en general y en el género urbano en particular. Siento que gran parte de esto lo estamos construyendo entre un grupo de amigos sin envidias ni egos, con ganas de hacer crecer el movimiento juntos. Esa energía colaborativa es lo que realmente está impulsando la escena hacia adelante. Ahora mismo, todo lo que estamos viviendo me llena y me motiva, así que prefiero centrarme en lo positivo y en seguir creciendo. Espero que todo siga así y que podamos mantener esa buena dinámica mientras todo evoluciona y gana cada vez más fuerza.
Más que algo negativo, lo que echo de menos y con lo que creo que esta nueva generación de la escena urbana en gallego ganaría muchísimo es contar con esa figura femenina que rompa con lo establecido, aportando una estética y un lenguaje más cercano al mainstreamurbano; algo que sirva de espejo a lo que representan figuras como La Zowi o Bad Gyal.
Más que algo negativo, lo que echo de menos y con lo que creo que esta nueva generación de la escena urbana en gallego ganaría muchísimo es contar con esa figura femenina que rompa con lo establecido, aportando una estética y un lenguaje más cercano al mainstreamurbano; algo que sirva de espejo a lo que representan figuras como La Zowi o Bad Gyal.
¿Crees que si hubieses nacido en otra zona de Galicia cantarías en gallego igualmente?
Creo que de donde vengo marca mucho. En mi pueblo, Xinzo de Limia, se habla mucho gallego y eso influyó en que cantara en mi idioma. Hablo desde la realidad que he vivido, que es en gallego, y eso le da sentido y autenticidad a mi música. Está claro que si hubiese nacido en una ciudad donde no se hablara tanto gallego, seguramente mi relación con la lengua sería distinta.
“Hablo desde la realidad que he vivido, que es en gallego, y eso le da sentido y autenticidad a mi música”.
Estabas en la Banda de Gaitas y en el grupo Lirolaio, dos agrupaciones de música tradicional de tu pueblo, nada que ver con lo de ahora. ¿Cómo influyeron estas experiencias en tu música actual?
Aunque el estilo de música no tenga nada que ver con lo que hago ahora, esas experiencias me formaron como persona, artista y músico. Llevo desde que tengo memoria en la música, construyendo mi personalidad y aprendiendo de forma continua más allá de géneros concretos. Cada vivencia, tanto en la música tradicional como en mi vida musical en general, ha contribuido a construir lo que hoy es Kid Mount.
Tienes dos conciertos de la mano de la USC, ¿algo que puedas adelantar? ¿Qué planes tienes para este año?
Sí, después del éxito de la presentación en Santiago con Perreo paradiso, el próximo destino es Lugo. Tengo muchas ganas de llevar el nuevo formato del directo allí y seguir viendo cómo responde la gente. Puedo adelantar que habrá muchas más fechas que todavía están por anunciar y que ya estoy trabajando en música nueva. Este año quiero seguir creciendo, dar más pasos firmes y reafirmar mi consolidación como artista. Voy a poner todo lo que esté en mi mano y trabajar lo máximo posible para cumplir el sueño de ese niño de quince años que empezó a rapear en gallego.


