Hay pocas cosas que unen tanto a los mexicanos como el fútbol. Está en abrazar a un desconocido después de un gol. Es saber exactamente quién vende las chelas en tu sección del estadio. En platicar con el señor de los tacos sobre quién debería ser titular. En el amigo que jura que ahora sí no se va a ilusionar para terminar creyendo otra vez cuatro días después. Porque si algo sobra en México es la fe futbolera.
Tal vez por eso, los Mundiales tienen un lugar tan especial dentro de nuestra memoria colectiva. No solo por los partidos o los goles, sino por las historias, los símbolos y las imágenes que van dejando atrás. México 70 y México 86 no solo han sido dos de las copas más recordadas de la historia, sino que también ayudaron a construir una identidad visual y cultural que sigue viva décadas después.
Mientras el mundo recordaba a Maradona levantando los brazos en el Azteca, también recordaba los símbolos y la personalidad de un país que entendió antes que muchos que el fútbol podía ser mucho más que un juego. Puede ser que por eso las camisetas tienen un lugar tan especial dentro de esta historia, porque nunca son solo camisetas, son memorias, identidad y una forma de contar quiénes somos sin decir una sola palabra. Es precisamente desde ese lugar donde nace Jugamos como nunca, ganamos como siempre, la colaboración entre Soloseé y Los Landinis de la Alameda.
Más que una marca, Soloseé es uno de esos lugares que llegan a la ciudad y terminan convirtiéndose en tu segunda casa. Una galería, una cafetería, una cancha de fútbol, una pantalla gigante y unas gradas desde donde se puede ver pasar la tarde. Un oasis dentro del caos de la Ciudad de México donde siempre hay una buena razón para quedarse un rato más. Para este proyecto, une fuerzas con Los Landinis de la Alameda para presentar una pieza que toma una de las frases más repetidas en la historia del fútbol mexicano para darle completamente la vuelta. Durante décadas escuchamos versiones distintas de la misma historia: el ya merito, el casi, el estuvimos cerca. Jugamos como nunca, ganamos como siempre propone una narrativa diferente. Una donde el mexicano deja de definirse por lo que le faltó y empieza a reconocerse por lo que ya es.
El jersey reúne símbolos profundamente arraigados en la identidad mexicana. La Virgen de Guadalupe convive con referencias a Coatlicue, mientras elementos inspirados en distintas tradiciones indígenas recorren la pieza construyendo un lenguaje visual que conecta pasado y presente. El diseño funciona como una declaración sobre una mexicanidad que no es estática, sino viva y en constante transformación.
La colaboración también refleja el lenguaje visual característico de Los Landinis de la Alameda, colectivo que ha encontrado en el arte una forma de reinterpretar los símbolos de la cultura popular mexicana. Su trabajo se mueve entre la memoria, la gráfica y la identidad colectiva, construyendo narrativas que dialogan tanto con la historia del país como con las generaciones que la habitan hoy.
El fútbol aparece como punto de partida, pero la conversación termina hablando de algo mucho más grande. Habla de orgullo. De pertenencia. De identidad. Porque las camisetas nunca son solo camisetas. Son las que vuelven a aparecer cada Mundial. Las que se guardan durante años en un cajón. Las que te hacen sentir un poco más cerca de tu casa cuando te encuentras a alguien usando la playera de México al otro lado del mundo. Algunas camisetas se usan y otras se convierten en memoria.
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Pantalones WEARENOTFRIENDS, cinturón SELECTOVINTAGE