Tras años de constancia y ritmos urbanos, Jordan Boyd ha bajado las revoluciones y está aprendiendo a desear sin miedo y sin culpa. Un proceso íntimo que, inevitablemente, acaba encontrando forma de canción. Géminis, su último lanzamiento, trae cambios porque Boyd ha cambiado. Hablar de la vida es hablar de la entrada en la etapa adulta, que nos iguala y nos hace víctimas del paso del tiempo y de todos los rompecabezas que creíamos que nunca tendríamos que enfrentar: la pérdida, el cuestionamiento personal y un corazón roto.
En colaboración con Anadie, marca un nuevo punto de inflexión en una carrera caracterizada por la constancia y la honestidad emocional, y emprende un nuevo camino melancólico y sentimental pero que lucha por seguir bailando. Uno complejo, pero que se asienta en la esperanza de que los cambios, incluso los que te rompen el corazón, traigan la oportunidad de amar de nuevo. De amar mejor. De amar totalmente.
Géminis forma parte de la lista de deseos que compartiste en redes hace un tiempo, junto con otras ideas y emociones que la atraviesan durante dos minutos. ¿En qué momento se hace tangible y pasa de ser algo íntimo a transformarse en canción?
Siempre he sido una persona muy risueña y me han pasado muchas cosas no muy buenas a lo largo de los años. Le sucede a todo el mundo y, como yo, todos hemos pedido un deseo de alguna manera. Creo en el poder de manifestar, así que manifesté todo eso en una canción, riéndome y haciendo un poco de burla a todos esos deseos que difícilmente pueden cumplirse
Si hablamos del miedo a desear lo que creemos que merecemos, ¿hablamos desde el dolor o desde un proceso de sanación?
Creo que desde ambos lados. Hay deseos que siempre hablarán desde el dolor. Por ejemplo, cuando la canción dice “perder el miedo a sentirme reemplazada”, es una frase en la que el dolor y la sanación van de la mano. Mientras que otras como “deseo hablar con mi perra” es más desde el dolor de la pérdida de algo tan importante para nosotros, para Ana en este caso.
Géminis navega una temática frágil y se entremezcla con el lo-fi con naturalidad. Encajan todas las piezas. ¿Hace falta un sonido más contenido y delicado para hablar de lo contenido y delicado?
Pienso que la mejor manera de expresar cómo te sientes, ya sea delicado o no, es conectar con la persona con la que se produce el tema para que entienda lo que quieres transmitir. Cuando me junté con Anadie, solo necesité contarle cómo me sentía y ella enseguida supo qué sonido reflejar. No pienso que necesariamente tengan que ser sonidos relajados cuando hay temas tan sensibles, ya que pienso que se genera una atmósfera diferente que hace que bailes con una lagrimita en el ojo.
Comparar Géminis con tus trabajos anteriores invita a incidir en un cambio de registro. Pasamos de temas urbanos enérgicos a un tono más relajado y melancólico. ¿Estás entrando en una nueva etapa?
Sí, estoy en una nueva etapa. Hace tiempo que no veo las cosas con claridad: pensé que nunca me volvería a sentir así y de pronto me enamoré, me di un beso y todo cambió. Por eso considero que estoy en un punto de mi vida en el que las canciones que están saliendo hablan del amor desde diferentes puntos de vista, lo que hace que veamos el amor de diferentes formas; de una manera muy idealizada y real a la vez.
“Me gustaría que la gente pueda escuchar mis canciones y ‘solucionar’ sus problemas bailando.”
Pero hay una constante en tu música, y es el concepto de lo bailable. ¿Te interesa habitar este punto intermedio?
Sí. Me gustaría que aunque siempre cante sobre temas bastante ‘duros’, todo es más bonito cuando tu cuerpo puede bailarlo y sentirlo. Me gustaría, como he dicho antes, que la gente pueda escuchar mis canciones y ‘solucionar’ sus problemas bailando.
¿Cómo surge la unión creativa con Anadie?
La descubrí gracias al radar de novedades de Spotify y me emocionó la forma que tenía de expresar lo que sentía. Siempre me había apetecido trabajar con mujeres productoras porque no había tenido la oportunidad de hacerlo mucho, y fue algo increíble.
Se describe su colaboración como lo que derrama “la última gota” de melancolía. ¿Cuándo supiste que el tema pedía otra voz, y que la idónea era la suya?
Estábamos en el estudio juntas creándola desde cero. Yo únicamente tenía el concepto de los deseos, pero tuvimos una charla muy buena y conectamos increíblemente bien. Supe que era ella porque lo sentí así: quedamos sin pretender nada y al final salió algo muy bonito.
¿Cómo se ha desarrollado el proceso creativo en conjunto?
El proceso creativo de Géminis ha sido bastante sencillo ya que, al formar parte de un EP, casi todo tiene la misma estética. Sí que es verdad que hemos querido entrar en el mundo creativo de Anadie, pero también en el del director, Taste, que es una figura muy especial en mi equipo y supo plasmar al cien por cien lo que yo quería en el vídeo. Fue, literalmente, mis ojos.
En otras ocasiones has definido la música como tu único plan, A, B y C. ¿Cómo ha evolucionado esa perspectiva? ¿Sigue siendo la única opción a día de hoy?
Mi único plan es la música. Es mi deseo, nunca mejor dicho. Es mi sueño y, como quiero que se cumpla, trabajo para ello, porque las cosas no caen del cielo. Pero, mientras tanto, estoy trabajando por suerte en cosas que me apasionan y me hacen sentir muchísimas emociones diferentes: haciendo direcciones de arte para artistas como Abraham Mateo, Pole, o Leire Martínez, y eso hace que mi parte más creativa se vea reflejada en escenografías, en videoclips o en anuncios.
“Mi único plan es la música. Es mi deseo. Es mi sueño y, como quiero que se cumpla, trabajo para ello, porque las cosas no caen del cielo.”
Tu ritmo de publicación es muy constante desde hace años. Desde 2018 no has dejado de sacar música y, concretamente, desde 2022 no ha habido un solo año en el que no hayas lanzado, al menos, cinco canciones. ¿Cómo gestionas ese nivel de productividad?
Me gustaría ser muchísimo más productiva, así que agradezco mucho esta pregunta y que opinéis que no he parado. Yo siento que debo y voy a darle muchísimo más cariño a mi música y a mi proyecto personal para así conseguir atrapar y arropar a todo el mundo que quiera acompañarme en mi camino
¿Nace de un ansia creativa, o también de la presión externa a la que hoy están sometidos los artistas?
Soy una persona que no para de crear, vivo para ello. Escucho cosas y me las apunto constantemente, no paro de pensar en ideas, pero es cierto que en redes sociales siento presión por publicar. Creo que a día de hoy es lo que menos me gusta de ser artista, solamente por el nivel de exigencia que siento que hay sobre ellas.
¿Cómo ha cambiado tu relación con la música en estos últimos años?
Ha cambiado muchísimo. Desde que saqué Enganchada como un piercing siento que me vacié, que curé una gran parte de mis heridas y de mis miedos, y que dejé que la gente que me escucha supiese quién soy. Cuando estaba haciéndolo, ni yo misma sabía quién era, pero gracias a él ahora lo tengo claro. Voy cambiando y evolucionando constantemente, pero conociéndome, conociendo mi sonido, y sabiendo perfectamente quién quiero ser.
Géminis viene un poco de la mano de The 1, tu anterior single, cuya vibra, diseño creativo, esencia colaborativa (con sample de Hannah Montana incluido) dan a entender que, quizás, nos encontramos ante el principio del siguiente gran paso en tu carrera, después de afianzarse el año pasado con Enganchada como un piercing, tu primer disco. ¿Qué puedes contar de este nuevo trayecto?
Este proyecto es mi parte más sentimental, mi parte más inocente: el amor ciego, el dejar de ver por amor, por engancharme a un chico, con solo un beso. Esta nueva etapa enseña la parte más romantizada de lo que es el amor y de cómo me he sentido con él durante toda la vida: sin ver muy claras las cosas, jugando a ‘ojos que no ven, corazón que no siente’. En este proceso estoy dejando que otras artistas vean por mí, que me abran los ojos, como hacen mis amigas cuando les hablo del que me gusta. Son unas canciones muy especiales para mí, ya que me siento más yo que nunca. Deseo, como diría en mi canción, poder conectar con muchísimas personas.


