Hay algo muy específico en la forma en la que Jesse Baez construye todo lo que hace. Y no solamente me refiero a la música, sino también al contexto, la estética y a esas decisiones que tal vez al principio no te llaman tanto la atención pero que al final terminan haciendo todo el sentido. Justo viene de un sold out en el Metropolitan y con un tour en puerta, pero además de todo esto, hay una colaboración con Cancino que tiene todo que ver con su forma de hacer las cosas. En su música, y ahora también en algo tan concreto como una pizza, aparecen sus raíces y el punto en donde gran parte de su trabajo se conecta: Chicago, Guatemala y México.
Viniendo de un sold out en el Metropolitan y con el tour a la vuelta de la esquina, ¿cómo estás viviendo este momento?
Muy honrado, la verdad, muy lindo. No soy de acá y Ciudad de México ha sido la parte más importante en cuanto a mi desarrollo como artista. Tocar en un lugar así fue muy bonito.
Naciste en Chicago con raíces guatemaltecas y has pasado por LA y México. ¿Cómo se traduce todo eso hoy en lo que haces?
Siento que tal vez afectó más la forma en la que compongo música. Escuchaba la misma cantidad de artistas en español que en inglés, y esto me permitió descubrir cosas desde que estaba chiquito y me ha dado amplitud.
Llevándolo a la pizza con Cancino, dices que es Chicago, Guatemala y México. ¿Cómo fue el proceso de escoger los ingredientes y darle tu personalidad a un plato tan famoso?
Tenía esa idea de hacer una versión de la pizza clásica de Chicago, que es básicamente muy delgada y la cortan en cuadrados y lleva un tipo de encurtido, no jalapeño, pero sí verde. Dije, estaría cool hacer algo que se inspirara de eso. El día de la prueba hicieron dos versiones, pero el chef sugirió una tercera con un único cambio: el chicharrón de jalapeño. Cuando probamos esa vi que estaba muy rica y que ese chicharrón le daba una textura extra. No es tan picante, y la salsa verde adicional está inspirada en la salsa picamás de Guatemala. Así fue la unión de estos tres sitios.
¿Por qué el nombre de La Licenciado?
Empezó una cultura en la que me dicen licenciado porque no llegué a graduarme de la universidad y siempre digo que me gradué de cantante.
Si tu pizza fuera una canción tuya, ¿cuál sería?
Tal vez la de No jaló.
Regresando a tu música, Desvelado no solo es una canción, también fue una idea que llevaste a un performance muy loco de veinticuatro horas. ¿De dónde nace eso?
Para nosotros es muy importante lo estético y que las cosas se puedan armonizar con la música, que sea una extensión de cómo soy como artista. Cuando hicimos lo de Desvelado era mi primera canción como independiente, entonces era un concepto que asociamos con el ‘encierro’ que se podría sentir cuando estás bajo contrato. Justo salía yo a la misma hora que salía la canción. Estuve veinticuatro horas adentro. 
Qué locura, y estar despierto tanto tiempo dentro de un espacio. ¿Qué te dejó esa experiencia? ¡Cancino llegó tarde! Te hubieran mandado pizzas para sobrevivir ahí adentro.
(Risas) Sí, estuve despierto todo el rato, hasta tuve que pensar en qué comer y qué no porque me daban ganas de dormir. Pero estuvo muy cool. Me gustó la idea de poder pensar algo y luego verlo materializarse. A la gente le gustó mucho también.
¿Sientes que ese proyecto cambia cómo entiendes tu trabajo?
Sí, me gusta la idea de hacer cosas que sean diferentes. Sí estuvo cansado y se requirió tiempo y dinero, pero lo que más me gustó fue que pude involucrar a mi público: llegaba gente a las dos de la mañana, había gente que me llevó comida, entonces estuvo cool.
¿Qué viene después de este momento?
Estoy bien contento, he tocado poco en Estados Unidos, entonces estoy contento de poder ir. Espero ya haber sacado un par de canciones y bien emocionado. A mí siempre me gusta tocar lejos de casa, se siente como un reto, te das cuenta que has logrado mucho pero te falta mucho más.
¿Las canciones nuevas parten de algún lugar en específico o más bien estás en un momento de dejar que fluyan?
Llevo ya año y medio haciendo canciones y viendo qué es lo que ocurre. Las que vienen, la primera no es necesariamente una descripción de la soledad, es diferente. No quería sobrepensar o presentar algo nuevo sino dejar que saliera lo que se viene. Siento que me quité presión. Es una canción bastante típica de lo que haría yo, un tipo de house. Estoy bien contento con eso y ya lo que sigue, acercarme más hacia donde estoy ahora, que es más el soul y el R&B.
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