Ni a la primera ni a la segunda, Javier Collazo se ha topado con la moda a la tercera. Tras cursar un año de Comunicación Audiovisual en Sevilla y después de mudarse a Madrid persiguiendo su sueño de ser actor, el creativo natural de Huelva conectó con una industria tan estimulante como compleja que ahora ocupa todo su día. Desde que se graduó en Diseño de Moda por el IED Madrid en el mes de junio, su marca homónima no ha dejado de hacer ruido, despertando un sentimiento de comunidad que ya se ha ganado a los cool kids de la ciudad, a artistas como Belén Aguilera y Javier Calvo, y a iconos globales como SZA y Rita Ora.
Entrevista extraída de ACERO vol. 12, publicada en noviembre de 2025. Hazte con tu copia aquí
Al otro lado del teléfono, Javier nos responde con una ilusión genuina, con un brillo en la voz poco habitual en un sector cuyos protagonistas tienden a tomarse demasiado en serio. En su universo de marca hay lugar para todo y para todxs: lo conceptual y lo comercial, lo profundo y la ropa mona, el humor y la denuncia. Una simbiosis perfecta que ya evidenció su desfile debut, ese que a principios de verano inundó las redes sociales y le posicionó en la escena de la moda española en cuestión de semanas, y en el que presentó su colección Jinetero. Una propuesta con la que, inspirado por realidades tan diversas como la prostitución en Cuba y la santería yoruba, quiso poner luz en los márgenes partiendo de historias que le tocan muy de cerca.
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Hola Javi, ¿cómo estás?
Pues muy bien, llevo una mañanita de locos. Pero todo bien, ¡estupendo! Estoy en proceso de tener un taller. Ahora tengo un taller provisional, en mi casa y también en casa de una amiga, una cosa superamateur. Ha sido graduarme en junio del cuarto año de Diseño de Moda y, de repente, una carga de trabajo y una cosa que a ver cómo me gestiono. Para el desfile y todo esto me dejaron en la uni una salita, que la verdad es que me vino estupendamente.
Tú has estudiado en el IED Madrid, ¿verdad?
¡Sí! He hecho allí los cuatro añitos. Cuando me vine a Madrid, que fue igual hace unos seis años o así, me vine a hacer teatro en una escuela de Lavapiés que se llama Estudio Juan Codina. Pero luego me di cuenta de que no, que la interpretación es otro universo que me gustaba mucho, pero a nivel más espectador, yo creo. Fue muy interesante ese proceso. Luego ya me metí en moda. Antes había hecho también Comunicación Audiovisual en Sevilla.
¡No has parado!
La moda ha tocado porque no había otra opción, porque he probado todo lo demás (risas). Al parecer es aquí. 
Estamos a lunes. ¿Cómo afrontas tú el primer día de la semana?
Yo soy muy neurótico. Tengo un planning muy organizado de aquí a febrero, más o menos, que es el objetivo a corto/medio plazo. Quiero presentar mi segunda colección en Nueva York en febrero.
¡Wow, a por todas!
Yo trabajo en esa dirección, pero también es verdad que, siendo honesto, soy muy dreamer. Tengo ese objetivo, pero en ese proceso hay muchas cosas que todavía no sé cómo se van a dar o cómo voy a conseguir que pasen. Según mi plan, creo que ahora estoy en un punto muy importante que va más allá de la creatividad y de diseñar y todo. Ya sabes que la moda es mucha inversión, pero yo quiero hacer una marca que a nivel empresarial funcione. Una empresa autosuficiente. Quiero sacar producto y que sea sostenible por sí misma, aunque pueda necesitar en algún momento financiación externa. Ahora es el momento de centrarme en lo financiero, en lo empresarial, en los objetivos. El dinero que tengo que gastar para generar dinero, los puestos de trabajo, crear la SL, el espacio que necesito… pues eso, cosas aburridas (risas).
Es que todo te ha venido muy rápido, hace nada te estabas graduando.
Sí, me ha venido muy de golpe. Decidí hacer del TFG un desfile, pero claro, este verano me ha venido todo. Todo es todo. Por supuesto que estoy muy feliz, son sueños hechos realidad, pero ahora tengo que conseguir que funcione. Al final, un diseñador es casi más empresario que diseñador.
Vi que ayer subiste una foto de Belén Aguilera, protagonista de una de las covers de ACERO vol. 7, a tu Instagram.
Ay, ¡sí! Estás ahí al detalle, ¿eh?
Trabajo periodístico (risas).
¡Qué bueno! Pues justo a Belén la conozco, aparte de porque es una superartista y me encanta todo lo que hace, porque es amiga de amigos. Sus estilistas son muy amigos míos y, a raíz de ahí, la conocí. Como ahora hace un concierto en el WiZink, le vamos a hacer uno de los vestidos para el show. A mí lo que me hace más ilusión de todo esto es trabajar con gente que me gusta, y trabajar con amigos. ¡Es lo mejor! 
Siguiendo con tu Instagram, juraría que también compartiste una imagen de The Picture of Dorian Gray. ¿Te lo estás leyendo? ¿Qué te está pareciendo?
Pues mira, fíjate que es una obra que nunca me la he terminado. Justo estaba paseando por el centro y encontré una librería que tenía versiones de grandes obras en versión original, y esta en concreto era la no censurada. Ahora que siento que tengo que reforzar muchísimo mi inglés de cara al futuro, porque, como te decía, estoy pensando en moverme a Nueva York, me lo compré en inglés para reconectar un poco. A mí, Oscar Wilde me parece un referente teórico absoluto, por decirlo así. Me parece un genio; me encantan sus reflexiones, todo lo que habla de la belleza, de la juventud, del amor… me inspira mucho su romanticismo.
¿Estás cogiendo referencias para tu próxima colección?
Pues igual sí me inspira para algo. Ahora me siento un poco seco después de esta colección porque hice mucho trabajo de research y siento como si de repente me hubiese quedado vacío. Entonces, sí estoy en una etapa de dejarme inspirar, de cosechar, de ver por dónde voy a dirigirme. Y creo que por ahí tal vez encuentro cosas.
Volviendo al presente, tenemos que hablar de tu primera colección, Jinetero, presentada hace menos de tres meses en Madrid. Por lo que decías, entiendo que es tu colección de TFG, ¿no?
Exacto, es mi TFG. Desde el principio sabía que no quería que se quedase solo en la universidad. Como siempre trabajo con mucha gente, con muchos amigos, quería hacer algo que pudiese presentar públicamente y que viniese toda la gente que nos apeteciese y tal. Nos vinimos un poco arriba (risas).
Lo llamativo de tu desfile es que, sin estar enmarcado dentro de ninguna semana de la moda o plataforma, ha generado muchísima expectación. Algo muy difícil de conseguir teniendo en cuenta que era tu show debut, y que nada te garantiza que vayas a tener cobertura en medios o que la gente vaya a hablar de ello. Tu presentación ha hecho mucho ruido, ¿tú eres consciente?
Creo que es algo que no tiene que ver conmigo, sino con la comunidad. Me gusta mucho trabajar con gente; trabajar solo me aburre. Y ese grupo se acaba traduciendo en el momento eco, en el altavoz. Gracias a tener tanta gente metida en el proyecto, ha podido tener más eco y tal vez igualarse un poco con lo que hubiese sido un desfile gestionado por alguna plataforma más grande.
El desfile autogestionado tuvo lugar el pasado 3 de julio en el barrio de Tetuán, coincidiendo con el Pride de Madrid. ¿Tenías claro que querías hacerlo durante esas fechas?
Como soy muy impaciente, cuando presenté la colección en junio ante el jurado de la uni, sentía que la presentación tenía que ser al poco tiempo, en dos semanas. Si esperaba todo el verano, sabía que me iba a cansar, porque me acabo aburriendo de mis trabajos. Si me hubiese esperado a septiembre, no lo habría cogido con tantas ganas. En ese momento tenía muchas ganas y era el momento perfecto. Que fuese el Pride también era importante. Iban a venir muchas amigas de fuera, mucha gente mira a Madrid durante esa semana, y si podíamos aprovechar eso y hacerlo a la vez, pues adelante. Yo también tengo un mensaje muy queer. Soy marica y todo lo que hago está impregnado de lo que soy. Entonces, creo que era el momento perfecto. Ha sido como un statement.
¿Y cómo es el momento en el que contactas, por ejemplo, a Javier Calvo, para proponerle desfilar en tu presentación debut? ¿Qué le cuentas, cómo se lo vendes?
A Javier Calvo le conocía de hace tiempo porque es un director de cine que sigo. Teníamos muchos amigos en común, y cuando empecé a promocionar la campaña de la marca, unos cuantos meses antes del desfile, que hice unos vídeos para redes en los que presentaba el logo, me siguió. Empezamos a hablar súper de colegas, y justo como Miguel Braña estaba haciendo el casting para el desfile, me preguntó si Javier Calvo me cuadraba para desfilar. Me hizo mucha gracia porque el logo es una J y una C, de Javier Collazo, pero claro, también es perfecto para Javier Calvo. Pensé que si le ponía a desfilar con el logo tenía mucho sentido y podía ser muy divertido. Miguel se lo propuso y dijo que sí, y fue superguay. Superentregado, todo le parecía estupendo, facilitó todo mucho. Y muy agradecido, porque obviamente que él saliese también nos sirvió como impulso para tener más visibilidad.
En estos meses, he visto muchas imágenes y vídeos del show en redes, pero he oído hablar muy poco del concepto que inspira esta colección. Y creo que merece la pena que le dediquemos un capítulo, ya que es extremadamente poderoso. Todo nace de una búsqueda personal, de una necesidad de conectar con tus raíces cubanas, ¿no es así?
Todo parte, como la mayoría de las veces, de anécdotas. Todo surgió de una anécdota personal que me contó mi madre el verano pasado, que luego ella se arrepiente mucho de habérmelo dicho porque he hecho una colección de eso (risas). Yo me he criado, como le pasa a mucha gente, con una figura paterna ausente; mi padre no ha estado presente en mi vida. Mi padre es de Cuba, mi madre viajaba mucho allí porque le gustaba mucho y allí se conocieron. Iban, venían, se escribían cartas y se acabaron casando en Cuba. No podía salir de allí y mi madre lo trajo a España, y luego se fue. Me enrollo mucho, tú me cortas, ¿eh?
No, no, al contrario. ¡Dale!
Mi madre me contó el verano pasado, mientras estábamos hablando con un vino, que mi padre de joven era jinetero. Yo le pregunté qué era eso y me explicó que era un término cubano que se utiliza mucho allí, y hace referencia a hombres que ejercen la prostitución con extranjeros; con hombres, con mujeres, etc. Mi padre encontró en la jinetería, debido a la situación que hay allí, una forma de libertad a través de su cuerpo para poder sobrevivir en un contexto lleno de límites como es Cuba. Allí la prostitución es un tema que da para mucha reflexión porque tiene que ver con muchas cosas, entre ellas con el colonialismo moderno: el típico europeo que va a Cuba para vivir su fantasía tropical y tener su souvenir cubano. Se acuesta con tal, se va en su avión y dejan allí a los jineteros sobreviviendo. Mi madre me contó esto y me generó una curiosidad tremenda. Pensé que mi padre tal vez había hecho las cosas lo mejor que había podido, dentro de las condiciones que había tenido, sin contar con una posición de privilegio como puedo haber tenido yo, por ejemplo. Entonces, empecé a investigar la jinetería y cómo algo que está tan lejos y a la vez tan cerca como es la figura de mi padre ha podido marcar inconscientemente mi propio gusto estético. Mi moda es muy sexual, todo tiene que ver con el cuerpo, con la seducción. Me pareció superinteresante.
Háblanos de tu tío Joseíto, otra figura clave en Jinetero.
Toda mi familia conecta con Cuba. Mi madre estuvo con mi padre, y mi tía española también está con un cubano, que es mi tío Joseíto. Él es babalawo, un sacerdote yoruba. Me pregunté por qué en mi ADN había tanta conexión con Cuba; entonces empecé a buscar paralelismos. Por un lado, está la figura de mi padre, que representa todo lo que tiene que ver con lo sexual, con utilizar tu cuerpo para sobrevivir, para encontrar libertad en un lugar donde no la hay. Por otro, la figura de mi tío. ¿Cómo puedo relacionar ambos mundos, cuando aparentemente no tienen nada que ver? Llegué a la conclusión de que ambos mundos pertenecen a los márgenes. La jinetería, que ya te he explicado, y la santería, que viene de los esclavos africanos que llegaron en la época de la conquista española. Lo que hacía el pueblo africano para mantener sus costumbres era ocultar sus dioses y sus rezos buscando paralelismos con el catolicismo para poder preservarlos. Viendo estas dos cosas, que tienen mucho que ver con las historias que no siempre pertenecen al centro y no tienen luz, me di cuenta de que además conectaba con la comunidad queer, a la que yo de alguna forma pertenezco. Entonces, uniendo todos estos puntos que me definen a mí, mis orígenes y mis historias, quería que esta fuera mi carta de presentación.
Siendo algo tan personal, ¿sientes que te ha removido mucho por dentro? ¿Cómo has gestionado el proceso de desarrollo de la colección emocionalmente?
Siento que me ha ayudado a empatizar en general con situaciones; me ha hecho crecer. Hablo de realidades, pero yo sé que puedo permitirme hablar de esto porque estoy en una situación de privilegio. Si yo me hubiese criado en Cuba, quién sabe, tal vez yo hubiese sido jinetero. Me he abierto mucho a la reflexión. He empatizado mucho con la figura de mi padre; he entendido mejor la cultura de mi tío, que es algo que me toca más de cerca porque yo con él he hecho rituales yoruba. Pero, aun así, tampoco es una herencia directa: hablo desde el respeto de su cultura porque yo me he criado aquí. Pero sí, ha habido momentos muy emocionantes. No siento que siempre tenga que conectar con algo tan personal e introspectivo; a veces me apetece hacer ropa mona y ya está. Pero justo esta, como era mi TFG, sentía que tenía que sentar las bases de lo que yo soy.
¿Y cómo ha recibido tu familia la colección?
Mi familia a veces no entiende las cosas que hago, pero la verdad es que está muy orgullosa. Yo me he criado en un matriarcado. Mi familia es mi abuela, sus tres hijas y yo. O sea, la única que tuvo hijos es mi madre; luego, mis dos tías. Ellas a veces no entienden del todo mi punto de vista estético porque para ellas la moda es ropa mona, y yo estoy en un momento más exploratorio y me dicen que esto no se lo va a poner nadie. Pero como luego ven que hay gente que lo apoya, empiezan a entenderlo. No solo me han apoyado económicamente para poder estudiar en una universidad y poder llevar este proyecto a cabo; también me han dado mucho impulso, refuerzo positivo.
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¿Fueron al desfile?
Sí, ¡claro! Vino hasta mi abuela. Estuvieron allí, ellas son tremendas (risas).
El mensaje de tu colección me conecta mucho con emociones como la empatía, con el ponerte en el lugar del otro. Algo que parece cada vez más raro, en un mundo polarizado donde, por poner un ejemplo, muchos de los que promueven el odio al extranjero parecen haber olvidado que sus abuelos emigraron a otros países en busca de una vida mejor.
Totalmente. Creo que vivimos en una sociedad que se guía por el miedo, que es lo peor que puede existir. Creo que lo contrario al amor no es el odio, sino el miedo. Y vivir con miedo genera muchas de las situaciones que estamos viendo en la actualidad. Siento que estamos en un momento en el que solo nos importa ganar, y por eso tenemos mucho miedo a lo que podemos perder.
¿A qué le tienes tú miedo?
Wow, ¡qué pregunta!
No hemos venido a hablar solo de ropa mona (risas).
Yo creo que… me doy miedo a mí mismo muchas veces. Me da miedo y lo intento trabajar porque sé que es un defecto, ser vulnerable. Creo que todos tenemos nuestras fachadas y, a veces, el mostrarnos vulnerables es el mayor acto de valentía. A mí eso me da miedo. Y creo que permitirnos ser vulnerables sería la solución al mundo.
Estoy de acuerdo, pero es verdad que el mundo, la sociedad, rechaza la vulnerabilidad demasiado a menudo, no le da cabida. Tienes que ser fuerte, tienes que seguir adelante, da la sensación de que mostrarse frágil es, en muchas ocasiones, sinónimo de fracaso.
Toda la razón. El mundo te lleva a que seas un poco individualista, a que no expreses nada. Entonces yo creo que la mejor solución es crear comunidad, justo lo que estábamos hablando antes. Me preguntaban hace poco en una entrevista qué era la cultura para mí, y mi respuesta fue: terapia grupal (risas). Crear comunidad y tener un grupo, ya sea más grande o pequeño, donde te puedas permitir ser vulnerable. Estar bien, estar mal… y eso es algo que me llevo con esta colección: me he permitido ser vulnerable, con lo que a mí me cuesta. En definitiva, todo consiste en permitirte ser un ser humano, ni más ni menos.
Saltando al terreno de lo estético, la colección es una oda a lo carnal, a lo primario. ¿Cuáles son los códigos que mejor representan el ADN de marca?
No te voy a responder en cuanto a materiales y formas porque siento que estoy en un momento de experimentar mucho, y tal vez lo próximo que haga no tenga nada que ver con lo que he hecho hasta ahora. Estoy en un momento en el que me apetece mucho trabajar por universos. Me interesa mucho el cuerpo, los vestidos. Creo que soy diseñador de vestidos ahora mismo, es mi prenda fetiche, lo que más me gusta hacer. Pero también tengo un punto edgy, y me puede apetecer hacer unas bragas de hierro porque me parece divertido. Realmente el hierro de la colección no es hierro, es plástico sobre el que hemos recreado la textura y el color. Es todo pintado, una barbaridad. Ese esfuerzo en algo tan absurdo me parece un acto muy artístico.
¿Has colaborado con algún artista para conseguir este efecto?
Sí, con Maro. Ha trabajado mucho con Filip Ćustić, haciéndole máscaras. 
En tu web encontramos un único ítem, con tu símbolo de marca incluido, a la venta. La camiseta Child of God, blanca y de manga corta, está sold out. ¿Por qué crees que se ha agotado tan rápido?
Quería hacer una pieza que la gente pudiera tener, porque la ropa que he hecho hasta ahora no es para producir en masa ni para tenerla en tienda. Aprovechando que ya tenía el logo, quería conectarlo con el mensaje de la colección. Me parece que la frase se contrapone un poco al logo, que parece algo satánico, y eso me gustaba. Conocí a un chico que hacía páginas web, empezamos a hacerla y pensé que teníamos que sacar un producto. Y la verdad es que ha sido una locura. Nunca pensé que se fuese a vender tan bien. ¡La ha comprado hasta Rita Ora!
¿Y cómo ves la escena de la moda española? ¿Hay algún proyecto que te llame especialmente la atención?
Soy supercotilla, ¡estoy al tanto de todo! (risas). Yo desde que me levanto estoy consumiendo cosas de moda, desfiles; todo lo bicheo. Siento que hay mucho talento, gente muy brillante, pero es el problema de siempre. No se apoya a la moda lo suficiente, y España lo que necesita es que se dé dinero a los jóvenes diseñadores, que se apoye a la moda y la cultura mucho más. Eso es lo único que necesita, porque España es un lugar tan rico, con tanto talento. No hay nada que envidiar a ningún otro sitio. Palomo Spain es un genio, aunque ya está en otro estrato. Luis de Javier, Emeerree, todas estas marcas necesitan más apoyo para poder hacer cosas.
Tú, de hecho, has trabajado con Luis de Javier, ¿no?
Sí. Yo le considero un maestro. Estaba en segundo de carrera y, estando en Nueva York, porque tenía allí a mi novio y estaba superenamorado, vi que un diseñador español hacía un desfile. Fui allí y me puse a trabajar con él, y fue un sueño. Algo que veía mucho en Estados Unidos y que creo que falta en España es esta cosa de que todo el mundo puede ser exitoso, la idea de que si trabajas puedes conseguir las cosas que quieras. Creo que eso en España no se incentiva; creo que se debe animar a que la gente sueñe más.
¿Fue a raíz de estar en Nueva York que también trabajaste para Proenza Schouler o Ludovic de Saint Sernin?
Con Ludovic, me conocía la chica que hacía la producción para el show y me escribió porque la estilista estaba en París y no podía venir. Entonces habían fichado a alguien de Nueva York y me cogieron para formar parte del equipo de estilismo. La verdad es que fue muy guay; él es muy chic y me inspira mucho.
Dime un artista al que te gustaría vestir.
Meryl Streep.
¿Una colaboración soñada?
Me gustaría colaborar con… soy un rayao (risas). Por ejemplo, Steven Klein. Ya he hablado con él alguna vez.
¿Una modelo que te gustaría que desfilara en tu próximo show?
Alex Consani.
Antes de despedirnos, teniendo en cuenta que te acabas de graduar y que tu trayectoria puede servir de inspiración para muchos, ¿un consejo para todos aquellos que nos leen y que sueñan con crear su marca de moda?
Hay que hacer todo tranquilito, paso a paso. No tener ansiedad y confiar al máximo en tu intuición. Tienes que hacer lo que a ti te gusta. Obviamente, escuchar los consejos de personas a las que admiras, pero estar focalizado en lo tuyo, en lo que sientas que tienes que hacer. Eso va a estar bien; si eres honesto contigo, vaya mejor o peor, vas a estar alineado con tu camino. Y no sufrir más de lo necesario, porque no hace falta. No sufras too much, lo justo. Nada es tan importante. Tómate un vino, amor.
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