Jarrera Klubb nace en 2022 desde y por el amor a un único género de electrónica: el drum & bass. Julen Pérez (Skiat), de Meatzaldea, nombre con el que se conoce a la zona minera de Bilbao, y Lili Casanova (Lilakk), sevillana que se mudó hace ya casi ocho años a la capital de Bizkaia, unieron pasiones para crear una fiesta del género que, tras el legado de colectivos como More Jaia en el territorio, había perdido presencia. Más tarde se les uniría el equipo de Karratu en el diseño gráfico y Maialen Gorbalan (Matxi) en redes y dirección creativa. Tanto Skiat como Lilakk han pinchado en clubs de todo el estado como Industrial Copera, Apolo, Razzmatazz y Fever, pero también en festivales como Monegros. Son, sin duda, el colectivo que más proyección tiene fuera de Euskadi y el único con un festival propio, el Jarrera Weekender.
Jarrera, como me dirán luego, es la fiesta a la que siempre les habría gustado ir. Esto implica muchas otras cuestiones, además de lo estrictamente musical. Lo difícil de verdad es crear algo y que no te corrompan la ambición desmedida, el brillo de la moneda o, incluso, el ego sobrealimentado. Lo difícil de verdad es mantenerte fiel a tus principios y seguir haciendo la fiesta del siglo. Cero tolerancia ante cualquier tipo de violencia, fomentar los valores de comunidad, mantener la humildad y cuidar de la persona de al lado. Esto es Jarrera, hacer fácil lo que para otros (en masculino) es difícil.
‘Jarrera’ en euskera significa ‘actitud’, algo que, desde luego, os sobra, ¿Qué es Jarrera y en qué se fundamenta?
Julen: Jarrera es un proyecto que nace de tres locas a las que les encanta el drum & bass. Es nuestro género, nuestra música y lo que queremos impulsar. Se fundamenta en que tanto el público como nosotras hemos creado una comunidad alrededor de esto.
Matxi: Para mí, Jarrera es un proyecto autogestionado, sobre todo por Lili y Julen, que son los que más pasión tienen por la música. Yo me sumé más tarde, así que pude ver desde el principio que es un espacio al que, por lo general, la gente no está acostumbrada. Todo es muy familiar, no solo se cuida la música, sino también que el público se sienta cómodo. Es una comunidad superchula que se lleva bien, acude a las fiestas con el único objetivo de disfrutar de la música y eso es lo que nos diferencia del resto de fiestas a las que la gente muchas veces igual va por ir o sin importarle una mierda la música.
Lili: La esencia de Jarrera es, fundamentalmente, el valor humano. De hecho, lo primero que resalta la gente de fuera cuando viene es que no hay malos rollos, no hay competitividad y el público viene a pasárselo bien y a disfrutar. Para nosotras es muy importante promover esto incluso en las contrataciones. Si queremos que venga alguien pero contrastando información hemos visto que no es tan buena onda como debería ser, no se le contrata. Es prácticamente un requisito para poder formar parte de Jarrera.
Matxi: Para mí, Jarrera es un proyecto autogestionado, sobre todo por Lili y Julen, que son los que más pasión tienen por la música. Yo me sumé más tarde, así que pude ver desde el principio que es un espacio al que, por lo general, la gente no está acostumbrada. Todo es muy familiar, no solo se cuida la música, sino también que el público se sienta cómodo. Es una comunidad superchula que se lleva bien, acude a las fiestas con el único objetivo de disfrutar de la música y eso es lo que nos diferencia del resto de fiestas a las que la gente muchas veces igual va por ir o sin importarle una mierda la música.
Lili: La esencia de Jarrera es, fundamentalmente, el valor humano. De hecho, lo primero que resalta la gente de fuera cuando viene es que no hay malos rollos, no hay competitividad y el público viene a pasárselo bien y a disfrutar. Para nosotras es muy importante promover esto incluso en las contrataciones. Si queremos que venga alguien pero contrastando información hemos visto que no es tan buena onda como debería ser, no se le contrata. Es prácticamente un requisito para poder formar parte de Jarrera.
¿Cuánto tiempo lleváis con ello?
Lili: Vamos a hacer cuatro años en abril. La primera fiesta fue el 8 de abril de 2022.
Matxi: ¡Toma! (risas de todas)
Julen: Veníamos de hacer alguna fiesta con la promotora Dub Club, que nos motivó y nos apoyó para montar nuestra propia fiesta.
Lili: Es que lo vimos. Había tres salas, una de ellas de drum & bass, y cada vez que estábamos juntos Julen y yo (junto a otrx DJ local), se llenaba. No había mucha movida en Euskadi en aquel entonces, pero de pronto había algo de donde sacar.
Matxi: ¡Toma! (risas de todas)
Julen: Veníamos de hacer alguna fiesta con la promotora Dub Club, que nos motivó y nos apoyó para montar nuestra propia fiesta.
Lili: Es que lo vimos. Había tres salas, una de ellas de drum & bass, y cada vez que estábamos juntos Julen y yo (junto a otrx DJ local), se llenaba. No había mucha movida en Euskadi en aquel entonces, pero de pronto había algo de donde sacar.
¿Qué os motivó a fundar un colectivo de un solo género específico?
Lili: El que no estuviera presente. El drum & bass es mi vida, así que cuando llegué a Bilbo hace ya casi ocho años, le tiré a las cuatro promotoras que vi que hacían algo de electrónica y pasaron de mi culo. Lo que había eran carteles de dubstep, algún artista de drum & bass años antes, sobre todo, del colectivo More Jaia, pero ya inactivo.
Julen: Yo empecé a ir a las raves de More Jaia, que es por lo que conocí el drum & bass. Bueno, por ellos y por las fiestas de Aiaraldeko que hacían en los gaztetxes de Laudio. More Jaia hacía un par de fiestas al año cuando yo iba y habían dejado de organizar el Antifesti, su rave más tocha. Es verdad que tampoco eran noches enteras del género, eran una o dos horas. No había fiestas de drum & bass moderno y actual que te pusieran los temas que habían salido ese mes. Los bangers de Londres o de las capitales aquí no estaban sonando.
Matxi: Decidir centrarnos en un género es básicamente porque nosotras no lo hacemos con el objetivo principal de ganar dinero. Obviamente, si luego hay un desarrollo económico, pues mejor. Cuanto más dinero, más y mejores fiestas. El objetivo principal para todas nosotras ha sido siempre hacer una fiesta a la que nos gustaría ir y en la que nos lo pasáramos bien. Resulta que este género es lo que nos une. Sería más fácil incluir más para atraer a más personas, pero no es lo que nos motiva.
Julen: Me gustaría matizar así como repipi que nuestra esencia y nuestra base general es el drum & bass, pero en nuestras fiestas suena también jungle, breakbeat, raggatek… Músicas electrónicas que pertenecen a la familia o que son subgéneros de ella porque lo que queremos es darle presencia.
Julen: Yo empecé a ir a las raves de More Jaia, que es por lo que conocí el drum & bass. Bueno, por ellos y por las fiestas de Aiaraldeko que hacían en los gaztetxes de Laudio. More Jaia hacía un par de fiestas al año cuando yo iba y habían dejado de organizar el Antifesti, su rave más tocha. Es verdad que tampoco eran noches enteras del género, eran una o dos horas. No había fiestas de drum & bass moderno y actual que te pusieran los temas que habían salido ese mes. Los bangers de Londres o de las capitales aquí no estaban sonando.
Matxi: Decidir centrarnos en un género es básicamente porque nosotras no lo hacemos con el objetivo principal de ganar dinero. Obviamente, si luego hay un desarrollo económico, pues mejor. Cuanto más dinero, más y mejores fiestas. El objetivo principal para todas nosotras ha sido siempre hacer una fiesta a la que nos gustaría ir y en la que nos lo pasáramos bien. Resulta que este género es lo que nos une. Sería más fácil incluir más para atraer a más personas, pero no es lo que nos motiva.
Julen: Me gustaría matizar así como repipi que nuestra esencia y nuestra base general es el drum & bass, pero en nuestras fiestas suena también jungle, breakbeat, raggatek… Músicas electrónicas que pertenecen a la familia o que son subgéneros de ella porque lo que queremos es darle presencia.
Trabajáis con Karratu para la identidad gráfica del proyecto, ¿por qué el verde y por qué un alien?
Julen: Esa era una movida mía. Antes de pinchar, no se puede decir que fuera grafitero ni taggeador porque iba con un boli, pero sí que iba dibujando aliens por ahí. Los pintaba en los baños sobre todo, era mi firma. El primer boceto de alien de la primera fiesta es el mío aunque mejorado gracias a Julia y a Javi (Karratu), que son nuestra familia. De ahí evolucionó a lo que es hoy.
Matxi: El verde creo que fue porque queríamos buscar un color que nos definiese, pero tampoco queríamos que fuera lo que el resto estaba haciendo. En ese momento estaba de moda el hard techno y se empezaba a utilizar mucho el rojo a raíz de Berlín. No queríamos que se nos relacionase con eso.
Julen: Tengo un vago recuerdo de las primeras reuniones definiendo la imagen con Karratu y es probable que lo del verde sea por la marihuana, por Julia y por mí (risas). Lo que ha dicho Matxi es la base teórica fundamentada, eso sí.
Matxi: El verde creo que fue porque queríamos buscar un color que nos definiese, pero tampoco queríamos que fuera lo que el resto estaba haciendo. En ese momento estaba de moda el hard techno y se empezaba a utilizar mucho el rojo a raíz de Berlín. No queríamos que se nos relacionase con eso.
Julen: Tengo un vago recuerdo de las primeras reuniones definiendo la imagen con Karratu y es probable que lo del verde sea por la marihuana, por Julia y por mí (risas). Lo que ha dicho Matxi es la base teórica fundamentada, eso sí.
Además de los bolos mensuales que montáis en salas privadas, habéis creado un festival, el Jarrera Weekender, que, si no me equivoco, va por su tercera edición. Un movimiento valiente teniendo en cuenta que ninguno teníais experiencia previa como promotores, ¿verdad?
Lili: No, qué va. En 2022 vino Julen a decirme que quería hacer un weekender, yo no sabía ni lo que era. Lo busqué y vi que era algo que existía en sitios como Reino Unido. Embarcarnos en ello fue una auténtica locura. El primer año fue un destrozo a nivel personal por el agobio y la tensión. Queríamos hacer una propuesta diferente, además de traer a gente de fuera, así que nos pusimos a cerrar fechas con salas que sabíamos que podíamos llenar. El weekender tiene eso, que no es un festival al uso, es en varias salas durante varios días, pero también en la calle. Aprendimos muchísimo.
Julen: Cuando se lo dije a Lili, lo de hacer otro concepto distinto de fiesta, era por desmarcarnos del resto. Hubo un boom de promotoras independientes en Bilbao en ese momento porque tenemos una escena que flipas aquí, pero yo sentía que Lili y yo teníamos algo más que ofrecer. Era también la mejor forma de darle un altavoz al drum & bass, porque ya no iba a ser una cosa de una sola noche, iban a ser tres días con DJs de fuera y en varias localizaciones. Queríamos poner a Bilbao en el mapa del drum & bass de España.
Matxi: Iba a decir eso, que surgió para poner a nuestra promotora y a Bilbao en el mapa. Las fiestas en garitos no te permiten tampoco expandirte a toda la gente de la península a la que le gusta el género como, por ejemplo, Andalucía. Mucha gente de allí nos ha conocido y ha podido disfrutar de Jarrera gracias a que hemos hecho un festival. Es difícil esperar que alguien suba a Bilbao solo para una fiesta de doce de la noche a seis de la mañana.
Julen: Y aún así lo han hecho.
Matxi: Sí, es cierto, lo han hecho porque hay mucho loco del género. También es cierto que nos da mucha rabia que a Bilbao, con la pedazo de ciudad que es, con la cantidad de gente que hay haciendo cosas y con la música tan chula que hay, desde fuera solo se nos reconozca por un único festival que, en este caso y como todas sabemos, es el Bilbao BBK Live. Entonces nos pusimos a idear un festival con los recursos que teníamos y a mucha menor escala. Que no crea todo el mundo que solo se puede venir de festival a Bilbao si se va a Kobetamendi.
Julen: Cuando se lo dije a Lili, lo de hacer otro concepto distinto de fiesta, era por desmarcarnos del resto. Hubo un boom de promotoras independientes en Bilbao en ese momento porque tenemos una escena que flipas aquí, pero yo sentía que Lili y yo teníamos algo más que ofrecer. Era también la mejor forma de darle un altavoz al drum & bass, porque ya no iba a ser una cosa de una sola noche, iban a ser tres días con DJs de fuera y en varias localizaciones. Queríamos poner a Bilbao en el mapa del drum & bass de España.
Matxi: Iba a decir eso, que surgió para poner a nuestra promotora y a Bilbao en el mapa. Las fiestas en garitos no te permiten tampoco expandirte a toda la gente de la península a la que le gusta el género como, por ejemplo, Andalucía. Mucha gente de allí nos ha conocido y ha podido disfrutar de Jarrera gracias a que hemos hecho un festival. Es difícil esperar que alguien suba a Bilbao solo para una fiesta de doce de la noche a seis de la mañana.
Julen: Y aún así lo han hecho.
Matxi: Sí, es cierto, lo han hecho porque hay mucho loco del género. También es cierto que nos da mucha rabia que a Bilbao, con la pedazo de ciudad que es, con la cantidad de gente que hay haciendo cosas y con la música tan chula que hay, desde fuera solo se nos reconozca por un único festival que, en este caso y como todas sabemos, es el Bilbao BBK Live. Entonces nos pusimos a idear un festival con los recursos que teníamos y a mucha menor escala. Que no crea todo el mundo que solo se puede venir de festival a Bilbao si se va a Kobetamendi.
¿Cuál es la estructura del festival? ¿En qué consiste?
Julen: Lo hacemos siempre en el puente de octubre porque es una fecha que está lo suficientemente lejos y cerca del verano. Ha pasado ya un mes y pico desde el verano, así que la gente está todavía con la morriña de los festivales, pero igual tampoco quiere meterse a pasar tres días de camping con el cansancio que supone. Así que pensé en que montáramos un festival más pequeño en Bilbao. Son tres noches en discotecas y con entrada que, generalmente, hacemos el viernes en la Sala Raw, el sábado en Fever y el domingo por la tarde en Bilborock. Luego, para redondear la programación y que la peña no descanse y se muera, añadimos fiestas gratuitas por la tarde a modo de previas.
El plan prototipo de Jarrera Weekender es el siguiente: llegas el viernes a las cinco de la tarde a Barakaldo y con el carrito txantxero, que es un carrito con altavoces, un generador y una mesa de DJ, hacemos una ruta por las calles principales, es decir, una kalejira, que es un concepto muy euskaldun de fanfarrias. Acabamos a las diez de la noche en la explanada del BEC (Bilbao Exhibition Center), donde te coge una lanzadera para ir a la Sala Raw.
El sábado vamos al Parque de Ollargan a las cinco de la tarde y ahí montamos un sound system gratis. No hay barra para que la gente consuma en los bares del barrio. Luego, a las doce en Fever, es la fiesta grande y llevamos al headliner que contratamos de fuera. Una fiesta que de normal no nos podemos permitir porque no viene tanta gente. Por último, el domingo ya de broche final, lo hacemos por la tarde en Bilborock hasta las diez de la noche y después nos vamos a cenar toda la peña por ahí. Eso es el Weekender, un fiestón.
El plan prototipo de Jarrera Weekender es el siguiente: llegas el viernes a las cinco de la tarde a Barakaldo y con el carrito txantxero, que es un carrito con altavoces, un generador y una mesa de DJ, hacemos una ruta por las calles principales, es decir, una kalejira, que es un concepto muy euskaldun de fanfarrias. Acabamos a las diez de la noche en la explanada del BEC (Bilbao Exhibition Center), donde te coge una lanzadera para ir a la Sala Raw.
El sábado vamos al Parque de Ollargan a las cinco de la tarde y ahí montamos un sound system gratis. No hay barra para que la gente consuma en los bares del barrio. Luego, a las doce en Fever, es la fiesta grande y llevamos al headliner que contratamos de fuera. Una fiesta que de normal no nos podemos permitir porque no viene tanta gente. Por último, el domingo ya de broche final, lo hacemos por la tarde en Bilborock hasta las diez de la noche y después nos vamos a cenar toda la peña por ahí. Eso es el Weekender, un fiestón.
Todo lo que hacéis nace desde la autogestión y lo colectivo, ¿cómo de difícil es idear, desarrollar y ejecutar un proyecto como Jarrera?
Julen: Voy a matizar ahí. ¿Cómo de fácil es trabajar con mis amigas? Es que es verdad. La vida es complicada, la gestión del festival es dura, pero en temas de tomar decisiones, idear, planificar y demás es muy fácil. Hemos podido tener pequeñas diferencias que se han solventado rapidísimo, por lo que no hay ningún conflicto como tal.
Lili: Yo creo que las complicaciones vienen más a nivel externo. Cuando tu proyecto tiene que coexistir con tu vida, con tu trabajo asalariado y con el momento vital en el que estés, ahí vienen las complicaciones. El no tener suficientes recursos es también algo añadido. Tener que gestionar con ayuntamientos, por ejemplo, a veces es muy frustrante. Tenemos una idea y queremos hacerla, pongo todo de mi parte invirtiendo mi tiempo libre en esto para saber cómo hacer la propuesta, encargamos y pagamos dossieres, los redactamos y, al final, no llega a absolutamente nada. La mayoría de las veces es porque ni se los leen.
Julen: Las agencias de los artistas son también difíciles. Un trámite que en realidad es bien sencillo se acaba alargando por los intermediarios.
Lili: Claro, no soy Monegros, no tengo una persona en la oficina de nueve a dos haciendo las contrataciones y mirando el email. Yo estoy currando, tengo la pestaña de hardware abierta en otro lado y si me acuerdo entre tanto jaleo, lo miro porque no puedo hacer más. A nivel externo hay muchas complicaciones, pero nunca han sido suficientes como para paralizarnos. Siempre lo hablamos, hacemos terapia de grupo y otra vez al lío.
Matxi: El resumen de la autogestión es siempre el mismo. Es gente con muy buenas ideas y con muchas ganas de hacer cosas pero con pocos recursos y poco tiempo. No solo eso, sino que además los pocos recursos vienen con muchas trabas de entidades públicas, marcas privadas, etc. Al final, son un montón de empresas, públicas o privadas, que tampoco apuestan por apostar, y apostar significa dinero porque aquí nada sale gratis.
Lili: Yo creo que las complicaciones vienen más a nivel externo. Cuando tu proyecto tiene que coexistir con tu vida, con tu trabajo asalariado y con el momento vital en el que estés, ahí vienen las complicaciones. El no tener suficientes recursos es también algo añadido. Tener que gestionar con ayuntamientos, por ejemplo, a veces es muy frustrante. Tenemos una idea y queremos hacerla, pongo todo de mi parte invirtiendo mi tiempo libre en esto para saber cómo hacer la propuesta, encargamos y pagamos dossieres, los redactamos y, al final, no llega a absolutamente nada. La mayoría de las veces es porque ni se los leen.
Julen: Las agencias de los artistas son también difíciles. Un trámite que en realidad es bien sencillo se acaba alargando por los intermediarios.
Lili: Claro, no soy Monegros, no tengo una persona en la oficina de nueve a dos haciendo las contrataciones y mirando el email. Yo estoy currando, tengo la pestaña de hardware abierta en otro lado y si me acuerdo entre tanto jaleo, lo miro porque no puedo hacer más. A nivel externo hay muchas complicaciones, pero nunca han sido suficientes como para paralizarnos. Siempre lo hablamos, hacemos terapia de grupo y otra vez al lío.
Matxi: El resumen de la autogestión es siempre el mismo. Es gente con muy buenas ideas y con muchas ganas de hacer cosas pero con pocos recursos y poco tiempo. No solo eso, sino que además los pocos recursos vienen con muchas trabas de entidades públicas, marcas privadas, etc. Al final, son un montón de empresas, públicas o privadas, que tampoco apuestan por apostar, y apostar significa dinero porque aquí nada sale gratis.
Una vez, coincidimos en unas jornadas de emprendimiento joven organizadas por el Ayuntamiento de Bilbao. En ellas, se habló de lo que era necesario para crear un proyecto desde cero siendo joven. Recuerdo que todas mencionamos el compañerismo y el trabajar en colectividad, pero, tú, Matxi, resaltaste algo importante: las ayudas de entidades públicas. ¿Cómo se financia Jarrera? ¿Recibís algún tipo de ayuda externa?
Matxi: No, nunca, y no es porque no se haya intentado. Esto siempre lo mismo: festivales grandes que tienen dinero suficiente para gestionarse de su propio bolsillo reciben subvenciones millonarias solo por el hecho de que traen una cantidad determinada de público extranjero. La cuestión es que traes tanta gente porque también tienes el suficiente dinero para montar un festival de la hostia, con unos escenarios de la hostia y en un recinto que no te lo dejan ni de coña si eres otra persona. Sin embargo, una persona que está intentando hacer un proyecto igual, pero que no tiene ese dinero, evidentemente no te va a traer la suficiente gente si no le das un empujón.
Nos hemos encontrado trabas a la hora de, por ejemplo, en nuestro festival, cuando hacemos la kalejira en Barakaldo, lo conseguimos por los pelos y como resultó tan bien, ahora ya tenemos esa premisa. Está bien haber conseguido esto, pero nosotros hemos querido mil veces hacer lo mismo en Bilbao, en el Casco Viejo, que es donde prácticamente todo nuestro público hace vida social. La respuesta siempre ha sido un no rotundo. Hay empresas con un montón de dinero, con un montón de recursos, a las que les dejas el Arenal, Kobetamendi o la ría, que ocupan durante no sé cuántos días. Ahí te das cuenta de que a lo mejor el problema no es que tu evento sea una molestia, sino que lo que es una molestia es que a ti no te conoce ni Dios y no tienes dinero.
Julen: La subvención de Jarrera ha salido de mi bolsillo y del de Lili. En el primer Weekender yo invertí el noventa por ciento de mis ahorros.
Lili: Y solo nos quedamos a menos cincuenta euros.
Julen: Ahí estamos, en la pelea económica constante.
Nos hemos encontrado trabas a la hora de, por ejemplo, en nuestro festival, cuando hacemos la kalejira en Barakaldo, lo conseguimos por los pelos y como resultó tan bien, ahora ya tenemos esa premisa. Está bien haber conseguido esto, pero nosotros hemos querido mil veces hacer lo mismo en Bilbao, en el Casco Viejo, que es donde prácticamente todo nuestro público hace vida social. La respuesta siempre ha sido un no rotundo. Hay empresas con un montón de dinero, con un montón de recursos, a las que les dejas el Arenal, Kobetamendi o la ría, que ocupan durante no sé cuántos días. Ahí te das cuenta de que a lo mejor el problema no es que tu evento sea una molestia, sino que lo que es una molestia es que a ti no te conoce ni Dios y no tienes dinero.
Julen: La subvención de Jarrera ha salido de mi bolsillo y del de Lili. En el primer Weekender yo invertí el noventa por ciento de mis ahorros.
Lili: Y solo nos quedamos a menos cincuenta euros.
Julen: Ahí estamos, en la pelea económica constante.
Con todo esto que estamos hablando, ¿creéis que hemos idealizado la autogestión desde la propia autogestión?
Matxi: Muy buena pregunta.A nivel político, no tendría sentido que no existiese la autogestión porque además creo que de ahí es de donde salen las cosas más puras y mejor hechas. Si te autogestionas significa que hay una pasión de por medio, que no hay un interés más allá de ofrecer algo sin querer recibir nada a cambio. En ese sentido, está cero idealizado. Ojalá pasase más, ojalá se pudiese hacer mejor y ojalá todo el mundo lo hiciese porque seguramente nos iría mejor.
Es cierto que en la práctica puede resultar una utopía. Vivimos en un mundo en el que todo implica dinero, todo supone un gasto y evidentemente suena muy bonito ser autogestionado, pero la realidad es que no siempre es posible. Mucho menos queriendo entrar en espacios que no son autogestionados como, por ejemplo, hacer un festival en una ciudad o hacer fiestas en salas. Es ir haciendo malabares e ir amoldando tu promotora y tus eventos a la realidad de tu bolsillo, por así decirlo. Es triste porque ojalá todo el mundo que se autogestiona y tiene pasión por algo pudiese sobrevivir de ello.
Julen: Yo lo que veo es que lo idealizamos cuando nos va bien. Ahí es la hostia.
Matxi: Sí, rollo, fuck the system, lo conseguimos.
Julen: Eso es, cuando tienes bote y puedes hacer fiestas guays, no tienes la preocupación de, uf, a ver si en esta fiesta pierdo dinero.
Es cierto que en la práctica puede resultar una utopía. Vivimos en un mundo en el que todo implica dinero, todo supone un gasto y evidentemente suena muy bonito ser autogestionado, pero la realidad es que no siempre es posible. Mucho menos queriendo entrar en espacios que no son autogestionados como, por ejemplo, hacer un festival en una ciudad o hacer fiestas en salas. Es ir haciendo malabares e ir amoldando tu promotora y tus eventos a la realidad de tu bolsillo, por así decirlo. Es triste porque ojalá todo el mundo que se autogestiona y tiene pasión por algo pudiese sobrevivir de ello.
Julen: Yo lo que veo es que lo idealizamos cuando nos va bien. Ahí es la hostia.
Matxi: Sí, rollo, fuck the system, lo conseguimos.
Julen: Eso es, cuando tienes bote y puedes hacer fiestas guays, no tienes la preocupación de, uf, a ver si en esta fiesta pierdo dinero.
A pesar de esto y del auge de la privatización del ocio que vivimos, os preocupáis en hacer la fiesta accesible a todo el mundo organizando fiestas gratuitas en la calle, ¿por qué? ¿Qué os motiva a ello?
Julen: Hago fiestas en clubs porque también hago raves, no concibo no hacerlas. Además de Jarrera, tengo Kolektivo Kotxino y ahí hacemos free parties. En lo privado, puedes traer a artistas mucho más potentes, es cierto, pero siempre debería haber fiestas gratis que reúnan a la gente con el único objetivo de divertirse. Con el Weekender queríamos que ese público nuestro que no se puede permitir venir a todas las noches de club disfrutaran también. De hecho, hay unos cuantos chavales que inventaron el término “Freekender” y solo vinieron a las fiestas gratis del jueves y del viernes. El sábado les dije que si volvían al día siguiente, les invitaba yo. El domingo entraron gratis.
Lili: Creo que tiene mucha relación también con lo que decía Matxi al principio: nuestra premisa nunca fue hacer dinero y nunca lo ha sido. Hacemos las fiestas en clubs y cobramos una entrada porque necesitamos recuperar la inversión que hacemos en cada fiesta. Si sacamos algo más, se vuelve a invertir en el festival, que es lo que requiere más aportación económica. A mí lo que más ilusión me hace es montar una fiesta gratis, mucho más que un club, porque llegas a más personas. Nos ha conocido gente por montar una fiesta en medio de la calle en horas de luz y al final es lo que más nos mola.
Matxi: Hay un par de conceptos que me parecen importantes. El primero es que todas nosotras pensamos que el ocio debería de ser un derecho. Ahora mismo, parece que si no tienes dinero, no puedes disfrutar de la vida. Aquí todo el mundo trabaja, todo el mundo ofrece su fuerza de trabajo y su tiempo para enriquecer, normalmente, a otros, pero sin embargo no tengo derecho a tener un poco de tiempo libre, a disfrutar y a pegarme unos bailes si me apetece con mis amigos. Eso es lo que le da sentido a hacer eventos gratuitos.
El segundo concepto es que la gente no se da cuenta de lo divertido que es. Hacer una fiesta gratis y ver cómo gente que no se lo esperaba y que no te conocía está disfrutando es precioso. Además, sin haber un intercambio de dinero que, al final, lo mancilla todo un poco. Siempre hemos querido dar la oportunidad a gente que quiere probar y que no quiere gastarse un dinero porque no sabe si le va a gustar o que, desgraciadamente, no se lo puede permitir. Si todo el mundo aportase e hiciese cosas gratis, construiríamos una escena más grande.
Julen: A veces, cuando nos lo podemos permitir, y solo con la gente que conocemos y que sabemos que van a todas las fiestas de Jarrera, es hacer una especie de intercambio. Si no puedes pagarte la entrada, te voy a pedir que me ayudes esa noche ya sea estando en puerta, estando en el merch, a montar el sound system, etc.
Lili: Creo que tiene mucha relación también con lo que decía Matxi al principio: nuestra premisa nunca fue hacer dinero y nunca lo ha sido. Hacemos las fiestas en clubs y cobramos una entrada porque necesitamos recuperar la inversión que hacemos en cada fiesta. Si sacamos algo más, se vuelve a invertir en el festival, que es lo que requiere más aportación económica. A mí lo que más ilusión me hace es montar una fiesta gratis, mucho más que un club, porque llegas a más personas. Nos ha conocido gente por montar una fiesta en medio de la calle en horas de luz y al final es lo que más nos mola.
Matxi: Hay un par de conceptos que me parecen importantes. El primero es que todas nosotras pensamos que el ocio debería de ser un derecho. Ahora mismo, parece que si no tienes dinero, no puedes disfrutar de la vida. Aquí todo el mundo trabaja, todo el mundo ofrece su fuerza de trabajo y su tiempo para enriquecer, normalmente, a otros, pero sin embargo no tengo derecho a tener un poco de tiempo libre, a disfrutar y a pegarme unos bailes si me apetece con mis amigos. Eso es lo que le da sentido a hacer eventos gratuitos.
El segundo concepto es que la gente no se da cuenta de lo divertido que es. Hacer una fiesta gratis y ver cómo gente que no se lo esperaba y que no te conocía está disfrutando es precioso. Además, sin haber un intercambio de dinero que, al final, lo mancilla todo un poco. Siempre hemos querido dar la oportunidad a gente que quiere probar y que no quiere gastarse un dinero porque no sabe si le va a gustar o que, desgraciadamente, no se lo puede permitir. Si todo el mundo aportase e hiciese cosas gratis, construiríamos una escena más grande.
Julen: A veces, cuando nos lo podemos permitir, y solo con la gente que conocemos y que sabemos que van a todas las fiestas de Jarrera, es hacer una especie de intercambio. Si no puedes pagarte la entrada, te voy a pedir que me ayudes esa noche ya sea estando en puerta, estando en el merch, a montar el sound system, etc.
Quería resaltar la última campaña de merch que hicisteis para este último Weekender. Rescatasteis la ropa tradicional euskaldun, de hecho, bordasteis txapelas. Me da la impresión de que ahora, por fin, estamos reimaginando desde el orgullo lo que es ser euskaldun y no nos avergüenza mostrarlo. ¿Por qué elegisteis esta estética?
Matxi: Siempre elegimos una línea estética para el festival que nos represente. La identidad vasca nace de querer aportar nuestro origen al festival porque empezó a venir mucha más gente de fuera y queríamos que hicieran ese viaje cultural también. Poder venir y llevarte una txapela de recuerdo pero al estilo de Jarrera. Aunque Lili sea sevillana, por ejemplo, lleva mucho tiempo aquí, y todas sentimos mucho orgullo de dónde venimos. No queríamos hacer la típica camiseta o sudadera que, aunque estén genial, nos parecía lo mismo de siempre. Además, grabamos un teaser para presentar el festival en el que juntamos a gran parte de nuestros amigos y amigas que son, entre otras cosas, dantzaris, aizkolaris o tocan la txalaparta. Es de lo que estamos rodeadas y de lo que formamos parte, ¿por qué no enseñárselo al resto?
Un consejo real y cero romántico que os gustaría haber escuchado en algún momento sobre todo esto que estamos hablando.
Julen: Una muy rápida. Hay que meter los gastos en los ejercicios económicos del trimestre, si no Hacienda te cruje (risas). Ese es el mayor consejo que me hubiese gustado recibir.
Matxi: Ajá, me parece muy práctico.
Julen: Sí, porque no teníamos ni idea de hacer el proyecto legal y tuvimos que aprender a hacerlo y la primera vez nos equivocamos.
Matxi: El mayor consejo creo que sin querer lo hemos cumplido: trabaja con amigas con las que tengas confianza suficiente para sentirte cómoda. El resto no sé si los hubiese escuchado o atendido, si te soy sincera. Es verdad que quizá hubiera estado bien que alguien me dijera de no crearme tantos pájaros en la cabeza y de no exigirme tanto. Cuando empiezas con esto y de repente hay un crecimiento y ves que va bien, empiezas a fantasear mucho con que vas a poder con todo o con que te va a sacar de pobre. No te va a sacar de pobre, cariño. Al pinchar la burbuja tienes que lidiar no solo con lo que está ocurriendo, sino también con la decepción. A lo mejor pensaba que me podía dedicar a esto si le invertía todo el tiempo en mi mano cuando, en realidad, igual necesito mucho más y nunca voy a poder llegar alcanzarlo.
Lili: Eso es, de pronto todo sube y dejas de pensar que lo que estás haciendo es drum & bass, que es algo más, porque ves que se está recibiendo muy bien, que la peña está motivada y que todo el mundo quiere conocerlo. El drum & bass tiene un límite, es decir, no deja de ser una música underground, no se escucha en todos lados. Yo también me he levantado para tener que ir a currar aunque no quisiera hacerlo, aunque prefiriera hacer tareas de Jarrera, pero hay que poner los pies en la tierra. Es muy difícil llegar a vivir de tu proyecto, pero no vamos a dejar de pelearlo.
Matxi: Digo que no hubiese escuchado ningún consejo porque al principio tienes esa ilusión e intentas llegar al máximo posible y, evidentemente, hay una parte de esa motivación que viene de pensar que lo vas a conseguir. Puede que sí o puede que no. Hay que disfrutar del proceso, tomártelo con calma y decir, bueno, a lo mejor nunca llegue a esto, pero el día de mañana cuando sea viejecita les podré contar a los hijos e hijas de mis amigos y amigas todo lo que montamos. Ya está, con eso es suficiente.
Matxi: Ajá, me parece muy práctico.
Julen: Sí, porque no teníamos ni idea de hacer el proyecto legal y tuvimos que aprender a hacerlo y la primera vez nos equivocamos.
Matxi: El mayor consejo creo que sin querer lo hemos cumplido: trabaja con amigas con las que tengas confianza suficiente para sentirte cómoda. El resto no sé si los hubiese escuchado o atendido, si te soy sincera. Es verdad que quizá hubiera estado bien que alguien me dijera de no crearme tantos pájaros en la cabeza y de no exigirme tanto. Cuando empiezas con esto y de repente hay un crecimiento y ves que va bien, empiezas a fantasear mucho con que vas a poder con todo o con que te va a sacar de pobre. No te va a sacar de pobre, cariño. Al pinchar la burbuja tienes que lidiar no solo con lo que está ocurriendo, sino también con la decepción. A lo mejor pensaba que me podía dedicar a esto si le invertía todo el tiempo en mi mano cuando, en realidad, igual necesito mucho más y nunca voy a poder llegar alcanzarlo.
Lili: Eso es, de pronto todo sube y dejas de pensar que lo que estás haciendo es drum & bass, que es algo más, porque ves que se está recibiendo muy bien, que la peña está motivada y que todo el mundo quiere conocerlo. El drum & bass tiene un límite, es decir, no deja de ser una música underground, no se escucha en todos lados. Yo también me he levantado para tener que ir a currar aunque no quisiera hacerlo, aunque prefiriera hacer tareas de Jarrera, pero hay que poner los pies en la tierra. Es muy difícil llegar a vivir de tu proyecto, pero no vamos a dejar de pelearlo.
Matxi: Digo que no hubiese escuchado ningún consejo porque al principio tienes esa ilusión e intentas llegar al máximo posible y, evidentemente, hay una parte de esa motivación que viene de pensar que lo vas a conseguir. Puede que sí o puede que no. Hay que disfrutar del proceso, tomártelo con calma y decir, bueno, a lo mejor nunca llegue a esto, pero el día de mañana cuando sea viejecita les podré contar a los hijos e hijas de mis amigos y amigas todo lo que montamos. Ya está, con eso es suficiente.






