Ian Iris aterriza en la escena con el lanzamiento de su primer EP, Debutante. Lejos de sentirse como una toma de contacto tímida, este trabajo de seis cortes se despliega como una rotunda y madura declaración de intenciones. A través de un viaje sonoro que transita desde la intimidad hasta un clímax lleno de sintetizadores, el murciano deconstruye el duelo amoroso para transformarlo en un caótico juego de contradicciones que se cura en la pista de baile.
Para dar vida a este universo, el artista apuesta por referentes camaleónicos y, nos dice, “el salvador en casa era Bowie, y no Jesús”. Ian entiende su propuesta como un espectáculo teatral, así que charlamos con él sobre esto, su debut cocinado a fuego lento, el vértigo de la exposición y su inminente salto al directo.
Hola, Ian, encantados de tenerte en ACERO. ¿Podrías presentarte para quien no te conozca?
¡Buenas! Muchas gracias por recibirme en vuestra casa. Pasaba por aquí en plena celebración por el lanzamiento (¡por fin!) de mi nuevo EP, Debutante, y vamos a echar juntos un buen ratico. Disculpad si hacemos ruido.
Aunque llevas tiempo construyendo tu identidad en Madrid, tus raíces están en Murcia. ¿Cómo dialogan esos dos escenarios en tu forma de entender la vida y la música?
Ambas ciudades son parte de mí. Murcia como origen. No sé qué hay en la huerta de Murcia que da unas cosechas de talento continuas, artistas increíbles de diferentes estilos como Maestro Espada, Amore, Joseluis, Nico, l0rna, etc. Y Madrid como nueva experiencia donde se ha forjado mi proyecto como Ian Iris.
Lanzar un primer trabajo siempre da vértigo, pero tú lo haces con una seguridad tremenda. ¿Qué significa para ti presentarte al mundo con este proyecto?
Para mí, Debutante es el primer escalón de lo que he estado creyendo durante estos últimos años. Se ha estado creando a fuego lento y es una declaración de intenciones de mi forma de entender la creación y por dónde transitan a día de hoy mis inquietudes artísticas.
Si alguien entrara a una sala y te escuchara por primera vez sin saber nada de ti, ¿cómo le explicarías el universo que compone tu propuesta?
Prefiero no hacerlo. Creo que autodefinirse es limitarse, y disfruto viendo cómo la gente interpreta lo que hago. Es algo que quiero dejar a su sensibilidad y, si eso incomoda, mejor. La sobreexplicación mata a la imaginación.
“Creo que autodefinirse es limitarse, y disfruto viendo cómo la gente interpreta lo que hago. La sobreexplicación mata a la imaginación.
El proceso de creación de este EP ha sido largo y silencioso. ¿Cómo ha cambiado el Ian que empezó a escribir estas canciones hace dos años al que hoy finalmente las comparte con el público?
Han ocurrido muchas cosas, se han escrito muchas canciones (que están por salir) y me siento más seguro con lo que creo. Sigo teniendo miedo y pudor por exponerme de esta manera, pero al mismo tiempo me apasiona tanto lo que hago y lo paso tan bien haciéndolo que, afortunadamente, a veces se me olvida.
El desamor suele ser un motor creativo universal, pero tú decides enfocar la ruptura desde una perspectiva muy particular, casi como un juego de contradicciones. ¿De dónde nace la idea de abordar el duelo amoroso desde esa dualidad?
¡Que tire la primera piedra el cuerdo! Al final, no es un proceso lineal y vamos a tropezar con lo mismo una y otra vez. Me entusiasma explorar ese caos mental e inseguridad porque es algo muy humano. Tomamos caminos equivocados y luego los defendemos con orgullo. Somos todos unos pringados y eso es muy divertido.
En el EP pasamos de momentos muy íntimos a un clímax lleno de energía y ritmo. ¿Fue una decisión consciente reflejar musicalmente las distintas etapas por las que pasa la cabeza tras una separación?
Totalmente, al ser un EP de presentación quería enseñar canciones muy diferentes entre sí, y estas etapas eran perfectas para hacerlo. A medida que avanza, crece la confusión y el frenetismo. Es el marco perfecto para explorar diferentes sonidos bajo un mismo concepto narrativo.
Hay una búsqueda constante por transformar la tristeza en movimiento. ¿Crees que la música tiene el poder real de curar una herida o simplemente nos ayuda a sobrellevarla mientras bailamos?
Creo que la música nos ayuda a entendernos, que es incluso mejor. Nos acompaña como si fuera un amigo fiel y nos une a nosotros mismos. 
Cuando uno se expone de una manera tan cruda en las letras, ¿se siente liberación al publicarlas o queda una sensación de timidez por mostrarte tan transparente?
La timidez suele venir antes de la publicación, pero al salir, después de tanto tiempo en el bolsillo, se siente una liberación. Tenía ganas de compartirlas y que dejaran de ser solo mías. 
Tu propuesta no se limita a lo musical; hay una dirección estética muy clara y sofisticada en todo lo que haces. ¿Cómo trabajas la moda y lo visual para que jueguen a favor de la historia que cuentan las canciones?
Cada pequeño detalle hace que escuches y lo vivas de una forma diferente, ningún proyecto es solo musical. Todo lo que apuntas, para mí es casi tan importante como la música a la hora de comunicar. Por suerte tengo un equipo de amigos a los que admiro, que han entendido perfectamente mi visión del proyecto: Jorge Ariza (estilismos), Roberta Benítez (arte), Álvaro Abril (diseño gráfico) y Sandra Rodríguez (vídeo).
Se nota en tu actitud una fuerte influencia de esos artistas que entendían el pop como un espectáculo teatral y un juego de personajes. ¿Qué te atrae de esa forma de interpretar y plantarte ante el mundo?
Supongo que es una necesidad que siento, en casa el salvador era Bowie y no Jesús. Interpretar, moverme y jugar es parte de mi lenguaje natural, nunca ha sido una estrategia y creo que no sabría hacerlo de otra forma. Go big or go home.
“Me entusiasma explorar ese caos mental e inseguridad porque es algo muy humano. Tomamos caminos equivocados y luego los defendemos con orgullo. Somos todos unos pringados y eso es muy divertido.”
Aunque miras a grandes iconos clásicos, tu sonido encaja perfectamente con las corrientes más frescas y vanguardistas del pop alternativo actual. ¿Cómo logras el equilibrio entre el respeto a tus referentes y la búsqueda de un sonido propio?
Creo que el artista debe saber leer su tiempo y ser reflejo del mismo. Pero no existe modernidad sin un respeto y un entendimiento por el pasado; al fin y al cabo hemos crecido admirándoles a ellos y asimilando su trabajo.
Este EP no se siente como un experimento, sino como una declaración de intenciones muy rotunda. ¿Qué tipo de conversaciones o debates te gustaría abrir dentro de la escena musical española con tu llegada?
Hay que divertirse más haciendo música y creando. El juego es un momento muy importante dentro de la creatividad y la sobreconceptualización a veces lo restringe. No olvidemos nunca que estamos en esto por pasión.
Con solo veintitrés años, demuestras tener las ideas muy claras respecto a tu dirección artística. ¿Te resulta fácil mantenerte fiel a tu visión en una industria que a veces se mueve demasiado rápido?
No tengo problema con ello, a la hora de crear voy cambiando cuando ya me siento acomodado con una fórmula. Así creo que lo disfruto más y no me duermo en los laureles. Hoy seré una cosa y mañana otra. 
Las canciones ya están fuera y ahora les toca cobrar vida propia. ¿Cómo piensas trasladar toda la energía y el dramatismo de este disco al formato de los conciertos en directo?
Me gustaría que el formato en directo fuera una experiencia nueva a la hora de entender el EP, rediseñando alguna canción, mostrando nuevas, actuando con banda. Hasta ahora no habíamos querido mostrarnos u ofrecernos para actuar en directo porque esa nueva etapa debía empezar cuando se publicara Debutante. Una vez que estas canciones ya han visto la luz, ¡atención, programadores!, estamos junto al teléfono.
Para terminar, imagina que este debut es el primer capítulo de un libro largo. ¿Qué te gustaría que sintiera la gente al pasar la última página de esta primera entrega?
Pues ojalá que se enganchen y quieran seguir leyendo. Muy pronto, próximos capítulos.
acero-ian-iris-01.webp
acero-ian-iris-02.webp