Hens acaba de publicar su tercer álbum, Una mudanza, una metáfora sobre los cambios vitales, lo que dejamos atrás y lo que decidimos meter en cajas para que nos acompañe muchos años más. El disco es mucho más introspectivo que sus trabajos anteriores y muestra a un Hens más maduro, más nostálgico y quizá también más consciente de todo lo que pesa –emocionalmente hablando– cuando toca cambiar de etapa. Nos hemos sentado con él para hablar de estas transiciones vitales, de sus mudanzas reales y emocionales, de la inspiración detrás de las letras y de qué podemos esperar de la gira.
El título Una mudanza habla de cambio y transición. Más allá de lo literal, ¿qué simboliza para ti una mudanza en este punto de tu vida?
Para mí implica un nuevo comienzo a la vez que se van cerrando etapas de tu vida sin darte cuenta. Cambias de barrio, de vecinos, de comercios, de compañeros de piso, incluso de rutina. Lo siento como si fuera un comienzo de año.
¿Cómo surgió el título?
Surgió en mitad del proceso de composición del disco. Yo venía de una mudanza muy reciente y me di cuenta de que varias canciones se podían asemejar con lo que implica mudarse, como volver a empezar.
¿Sientes que este álbum es una especie de mudanza interior y musical?
Sí, musicalmente he descubierto y he probado muchas cosas nuevas, aunque como en todas las mudanzas hay cosas que se mantienen, en mi forma de escribir y de comunicarme también.
Has comentado que en los últimos años has vivido en muchos sitios distintos, y que eso a veces hace que nada termine de sentirse como un hogar. ¿Qué significa para ti sentirte en casa ahora mismo?
Creo que todo depende de tu entorno y de cómo te encuentres tú en él. Estar rodeado de mi gente es lo que me hace sentir en casa casi siempre.
Este álbum es mucho más reflexivo que tus trabajos anteriores, ¿qué lugar han ocupado la nostalgia y la introspección a la hora de componer?
Han sido protagonistas, obviamente, en este disco. Está compuesto desde la nostalgia casi todo el tiempo, y no como algo negativo o triste, sino desde la realidad que implica sentir nostalgia: asumir que hay cosas que ya han pasado y que, por más que quieras, no se pueden repetir. También me ha hecho darme cuenta de que tengo que tratar de estar más presente y disfrutar más lo que sucede ahora mismo porque algún día sentiré nostalgia de ello.
Este álbum tiene un sonido más crudo y la guitarra toma protagonismo. ¿Qué te empujó hacia ese terreno?
La verdad es que la guitarra siempre ha sido un esencial en mi música. En este disco más, quizás, pero no ha sido de manera premeditada, sino que ha ido surgiendo de esa manera en base a las referencias que teníamos y en base a cómo queríamos construir las canciones.
¿Hubo referencias claras o fue un sonido que se fue construyendo sobre la marcha?
Sí que las hubo. Durante el disco escuché mucho a Bennet Coast, a los Strokes, a Sundara Karma, a Yungblud… Hubo infinidad de referencias, la verdad.
Muchas veces, al componer un álbum, se van acumulando canciones nacidas en momentos distintos y que al principio no parecen tener mucha cohesión. ¿Hubo alguna que funcionara como brújula para darle sentido a todo el proyecto?
Así es, Días de mierda fue la que abrió el camino después de muchas canciones que se quedaron en el tintero. Me ayudó mucho a darme cuenta de cómo quería sonar y qué quería contar en el disco.
En este disco te rodeas de gente muy cercana. ¿Cómo eliges los artistas con los que colaboras? ¿Pesa más la amistad o la afinidad creativa?
A día de hoy, para mí, pesa mucho la amistad. Si partes de una buena amistad, la afinidad creativa en el estudio surge de manera muy fácil. Las tres colaboraciones del disco son con gente que realmente admiro y con la que me llevo bien, no me gusta tener que forzar las colaboraciones.
Una mudanza también implica tomar decisiones. ¿Qué has decidido llevarte contigo a esta nueva etapa y qué has preferido dejar atrás?
Como decía antes, la manera de escribir sigue siendo parecida y es algo que me costaría mucho cambiar. Lo que he dejado atrás han sido algunos mensajes. Mi anterior disco terminé de componerlo hace más de tres años, siento que he cambiado mucho personalmente y mis preocupaciones o las cosas que necesito contar en las canciones, también.
¿Qué cosas has tenido que tirar a la basura emocionalmente para poder escribir este disco?
Nada, intento más bien hacer lo contrario y rescatar todas las emociones que pueda para componer.
En una mudanza siempre aparecen objetos olvidados. ¿Te pasó algo parecido al componer? ¿Volvieron recuerdos o versiones pasadas de Hens?
Muchas veces. De hecho, hay una canción, Si fuera necesario, que habla sobre una historia que me pasó allá por 2019, pero que nunca había contado de esa manera.
Dices que es un disco pensado para el directo. ¿Cómo estás imaginando esta gira? ¿Hay alguna canción que estés deseando tocar?
Me la imagino manteniendo esa parte canalla de los conciertos anteriores pero dándole un punto más de finura y de elegancia. Creo que vamos por ese camino. Aquí estoy yo o El que no sabe estar con nadie son las que más ganas tengo.

