¿Es un Na’vi? ¡No, es Hadren! Y aunque destaca por su alter ego azul, que no engañen las apariencias, su talento va por delante. Siendo una de las promesas más intrigantes de Barcelona, Hadren es un artista multidisciplinar: productor, diseñador sonoro y DJ. También es bastante gracioso y genuino. Presentando su “reconciliación con el mainstream”, A TRUE CRIME!, nos deja entrar en su mundo.
Adrià se encuentra en un punto muy álgido de su carrera. Ganando tracción, expandiendo su mundo audiovisual, dirigiendo el show de Belén Aguilera y ahora presentando su nuevo single. Y, aunque este rinda homenaje a divas del pop como INNA y Charli xcx con un guiño a Pinkpantheress, su estilo es único. Fusionando sonidos que beben del deconstructed club, Avant-pop, ambient y techno y colaborando con estrellas del underground como LaSol y LaFrancesssa, sumergirnos en viajes sensoriales donde lo emocional y transgresor se encuentran se le hace fácil. Si nos referimos a él como un artista emergente, no es porque no le tomemos en serio, sino porque tiene una muy larga y gran trayectoria por delante.
¿Hola Hadren, qué tal estás? ¿Qué nos cuentas?
¡Hola! Estoy bien, aunque un poco agobiado porque tengo muchísimas cosas encima y se van acumulando. Pero al mismo tiempo estoy contento con el momento que estoy viviendo. Lo resumiría en: cansado, feliz y agradecido.
Te encuentras a las puertas de presentar un nuevo single, A TRUE CRIME!. Háblame un poco del título y su significado.
Es una canción que conecta con las popstars femeninas que me marcaron de pequeño. Y para mí es una forma de reconciliarme con el mainstream. Durante mucho tiempo me moví en un terreno más experimental, después empecé a acercarme más al pop, y este tema representa la reconciliación total. Es una canción divertida, bailable, incluso tontorrona, pero hecha a mi manera. La referencia principal fue Sun Is Up de Inna, que me obsesionaba de adolescente (pero creo que aún más ahora) y también hay un guiño a Illegal de PinkPantheress. Para mí era importante volver al pop y a la electrónica dance desde un lugar genuino, con mi toque, porque cuando intento hacer pop fácil, no sé si llega a sonar como tal, y eso es lo que me divierte.
¿Tú eres de escuchar/ver podcasts de true crime?
No mucho, la verdad. Es verdad que me vi unas cuantas temporadas de Crims (el programa de aquí en Catalunya) y me tuvieron bastante enganchado, aunque me afectaba bastante a nivel psicológico. El título de la canción en realidad viene de la letra: en inglés digo “tu cuerpo es un crimen y yo soy tu víctima esta noche”. Me hacía gracia esa idea de ser la víctima de un chico extremadamente guapo e irresistible… lo siento, muy normativo por mi parte… ups.
A TRUE CRIME! interpola Illegal de Pinkpantheress y lo lleva al castellano de una manera bastante divertida. ¿De dónde salió esa idea?
Siempre me había hecho gracia la idea de presentarme en una canción, y nunca lo había hecho. Justo ahora que estoy reconciliándome con el mainstream, me gustaba la idea de coger algo tan pegado como Illegal y llevarlo a mi terreno, hacerlo mío. Muchas veces me pregunto: ¿cómo sonaría esta canción si la hiciera yo? Pues con esta decidí probar. PinkPantheress me encanta, tiene una autenticidad y un rollo que me flipan. Así que es como lanzarle un besito desde mi estudio: “tía, gracias, eres la mejor, te amo, sigue siendo la más chula de todas”.

¿Qué es lo más ilegal que has hecho?
Si es ilegal, mejor no decirlo en un medio online… igual acabaría en la cárcel (risas). Así que vamos a dejarlo en secreto.
Para ti, ¿qué representa una figura como la de Pinkpantheress en la industria, y cómo lo relacionas a ti mismo?
Me parece interesantísimo su caso. No es una popstar al uso; es una chica normal que se ha convertido en la más amada por su autenticidad. Tiene gracia, carisma y naturalidad. Seguro que detrás de lo que hace hay muchísimo trabajo, pero me transmite algo fácil, fresco y cercano. Y además me gusta que sea una figura consciente, racializada, y que esté ocupando ese espacio con tanta relevancia. La admiro mucho. Y me hace pensar en mi propio proyecto: a veces creo que necesito sobreproducirme, hacer shows espectaculares, visuales y fuegos artificiales para destacar… y luego la veo a ella, siendo simplemente ella misma, paseándose con su bolsita en un escenario de 100 metros y pienso: “pues funciona, la gente también adora la autenticidad cuando es genuina”. Me inspira mucho en ese sentido.
¿Cuál es la fórmula perfecta para un hit?
No sé cuál es la fórmula universal para un hit, pero sí sé cuál es la que necesita el hit que a mí me gusta. Para mí, tiene que tener una melodía vocal ultra pegadiza, de esas que se te quedan incrustadas en la memoria durante días. Sun Is Up de Inna es un ejemplo perfecto (perdón por la insistencia, hahahah), o Headphones On de Addison Rae. Cuando la voz es cantable, repetitiva y te entra sola, ya tienes medio camino hecho. Luego la producción debe tener algo especial: que invite a moverse, que sea disfrutable, que tenga algo especial y muy reconocible, sobre todo que a nivel estructura se te haga corta, para que así la vuelvas a poner.
También eres productor, diseñador sonoro y DJ, ¿se te hace abrumante estar trabajando con la música todo el rato? ¿Prefieres alguna de estas facetas a nivel laboral?
Sí, a veces se me hace abrumador porque se mezclan los límites entre lo laboral y lo personal. Trabajo con muchos amigos y a veces no sé si estoy trabajando, socializando o divirtiéndome. Y me encantaría tener un hobby que me apasionara la mitad que la música lo hace para desconectar, aunque poco a poco voy encontrando un equilibrio. Dicho esto, disfruto todas mis facetas: no tengo una favorita. Depende del proyecto. Hay momentos en que diseñar sonido es lo más divertido del mundo y otros en que es agotador. Lo mismo con producir: a veces me toca algo que no me motiva nada y otras veces conecto muchísimo. Y pinchar pues lo mismo, a veces es increíble, pero será que no me he frustrado haciendo sets increíbles en la coctelería de un hotel pijo para que lo escuchen 4 expats tomándose cocteles que valen la mitad de lo que me pagan… En general, lo que más disfruto es cuando le doy mimo a mi proyecto, porque hacer canciones solo en el estudio sigue siendo lo que más me divierte.

De hecho, has dirigido la música del show de Belén Aguilera. ¡Qué guay! Cuéntame un poco sobre eso. ¿Cómo surgió? ¿Cómo lo has planeado y dirigido?
¡Pues si! Y ha sido de los proyectos más locos y complejos en los que he trabajado, aunque también uno de los más chulos. Desde la primera sesión que tuve con Belén hubo una conexión muy fuerte, y no hemos parado de trabajar juntos desde entonces. Poco a poco hemos ido ganando confianza y eso ha hecho que ella quisiera contar conmigo para algo tan importante como la dirección musical de este show. Ella valora mucho lo que hago, y yo estoy muy agradecido porque me ha dado una libertad brutal. Eso hace que el trabajo fluya mucho: suelo acertar con lo que ella busca, y ella sabe decir rápido si algo le gusta o no. Además compartimos muchos referentes y se nota que es amante de la música, de toda la música. Ha sido muchísimo curro, a nivel técnico y creativo, pero estoy orgullosísimo de lo que hemos preparado. No quiero decir mucho más porque es bastante secreto, pero es de lo más ambicioso que he hecho y tengo muchas ganas de que se vea el 12 de octubre en Madrid y el 8 de noviembre en Barcelona.
Volviendo a A TRUE CRIME!, has dicho que justo con este tema querías reconectar con el mainstream desde otro lugar. ¿A qué te referías? A día de hoy, realmente, ¿qué es el mainstream cuando hay una gran cantidad de artistas que están haciendo algo “experimental”?
Pues me refería a conectar con mi niño interior, el que bailaba sin prejuicios. Ese niño escuchaba en el coche Sun Is Up de Inna o Levels de Avicii y no podía parar de moverse. Con los años empecé a mirar el mainstream con recelo, porque entendí que detrás había grandes inversiones, playlists, radios y una maquinaria capaz de meterte canciones en la cabeza a las que nunca le has dado al play conscientemente. Esa parte del mainstream me desanima. Pero luego está la otra, la que conecta con el placer inocente de disfrutar un temazo sin pensar demasiado. Y justo eso es lo que busqué con A True Crime: no hacerlo por vender o sonar en todas partes, sino por recuperar esa energía inocente que me hizo amar la música desde niño.
¿Qué tal has vivido el recibimiento de tu segundo álbum Trick Tracks? ¿Forma parte A TRUE CRIME! de un universo sonoro extendido a través de un deluxe o es algo completamente nuevo?
La verdad es que el recibimiento ha sido muy guay. Últimamente intento no obsesionarme con cómo lo recibe la gente, sino con lo importante que es para mí sacar proyectos como este adelante. Pienso mucho en el Adrià adolescente, que escuchaba música sin encontrar su sitio, y sé que estaría orgullosísimo de ver dónde estoy ahora. Siento que con este disco he encontrado definitivamente mi sonido. Sí que he recibido mensajes muy bonitos que me llenan de ilusión y los oyentes en plataformas están subiendo bastante, lo cual me alegra porque al final los números suelen ser una consecuencia de que algo conecta. Pero intento no engancharme demasiado: esto sube y baja muy rápido. Prefiero quedarme con la sensación de que he hecho un disco del que estoy muy orgulloso. A TRUE CRIME! no forma parte del universo TRICK TRACKs pero eso no significa que no vayan a seguir pasando cosas… (se vienen CDs físicos y a lo mejor algún remix, incluso… ¿Algún videoclip?? Quién sabe….) :P
He leído que dijiste que has pensado en pasar tiempo en Berlín por las oportunidades y puertas que te pueden abrir. ¿Sigues teniendo ese pensamiento?
Jajaj pues ahora mismo no recuerdo yo haberlo dicho! Me encanta Barcelona y no tengo planes de irme de momento.
Hace justo cinco años dijiste que en este año te veías manteniéndote económicamente de la música, actuando en festivales y fiestas, sabiendo tocar muy bien el piano y teniendo más conocimiento musical y rodeándote de artistas. ¿Has cumplido esas metas?
Jope… Esta pregunta me ha emocionado un montón porque me acuerdo de cuando la respondí en mi primer piso compartido. Pues sí, me mantengo económicamente de la música (haciendo malabares, pero parece que lo he conseguido), he tocado en bastantes festivales y fiestas (incluido el que era mi favorito, aunque ahora esté bastante cuestionado por su vínculo con el genocidio en Palestina (free palestina ya)), y he aprendido mucho más de música, aunque todavía no toco el piano tan bien como me gustaría (bueno de hecho no toco muy bien, por no decir que toco bastante regular tirando a que no toco). Y sí, estoy mucho más rodeado de artistas, aunque con el tiempo también he aprendido que no quiero rodearme solo de artistas, sino de gente con buen corazón. Hay mucho ego, interés y narcisismo en este mundillo, y para mí lo esencial es compartir con personas auténticas.

Te devuelvo la pregunta también… ¿Cómo o en dónde te ves dentro de cinco años?
No tengo ni idea, la verdad. Lo que sí quiero es estar tranquilo, seguir yendo a terapia, aprender más sobre mí y ser emocionalmente más fuerte. En lo laboral, ojalá tocar en un Colors y poner el fondo azul (sería un sueño), seguir avanzando paso a paso y colaborar con artistas que admiro, como Oli XL, Saya Gray, dj g2g, Babymorocco o roro. Pero realmente tampoco quiero obsesionarme con planes concretos: lo que llegue, bienvenido será.
Al invertir más tiempo, dedicación y también dinero en este proyecto, ¿la separación entre Adrià y Hadren se te distorsiona a veces?
Sí, mucho. Intento mantenerlos separados, pero todo el tiempo que Adrià tiene lo dedica al proyecto de Hadren. Hay una parte enorme de gestión constante que nadie ve. Ahora mismo, por ejemplo, estoy respondiendo a estas preguntas un jueves a las 3:57 de la madrugada. Tengo un equipo que me ayuda, pero son muchas horas. A veces me olvido de Adrià, de lo que me gusta cocinar, ir al cine, o de dormir las horas que necesito… Poco a poco aprendo a equilibrarlo, pero sí: se distorsiona, si.
Siendo un artista emergente y queer, ¿cuál ha sido el mayor reto con el que te has encontrado hasta el momento?
El reto es ser artista emergente y queer. Lo de “emergente” significa muchas veces que no te van a tomar en serio: que llegas a una prueba de sonido y no hay nada preparado, que tienes que adaptarte siempre, que cuentas con pocos recursos. Y lo de queer le da el toque: que te encasillen o que no sepan dónde colocarte, que tengas que demostrar el doble, que el rapero de turno al que te toca producir te suelte una frasecita homófoba mientras hace freestyle…. Cositas ✨
¿Cómo afrontas la precariedad laboral que implica estas industrias?
Con creatividad, básicamente. Y con aceptación. No tengo más recursos de los que tengo, así que me toca abrazar eso y hacerlo todo lo mejor posible con lo que hay. Es duro, porque sé que existe un lugar en esta industria con muchísimo dinero (al que voy a acceder para estar más tranquilo), Pero de momento, me toca ser ingenioso y confiar en que el proyecto sigue creciendo. Si todo fuera muy rápido y fácil me aburriría, la gracia es que cueste, o al menos me gusta pensar eso.
Para ir terminando, el 27 de septiembre actúas en el festival BAM. ¿Cómo te has estado preparando? ¿Qué nos podemos esperar del show?
Va a ser un concierto divertidísimo, en el que no vas a poder parar de bailar. Habrá visuales super potentes, colaboraciones, y muchas sorpresas. Para mí, el directo es la mejor parte de mi proyecto: lo trabajo muchísimo y siempre cambio las canciones, así que nunca suenan igual que en el disco. Hay versiones exclusivas, partes nuevas, canciones inéditas… Quiero que la gente se vaya con la sensación de que ha visto algo único. Me encantaría ver el recinto lleno porque este show es muy especial.
¿Qué planes tienes para lo que queda de año?
Seguir trabajando a tope y, con suerte, no sufrir un derrame cerebral o un ictus (risas). Terminar el show de Belén Aguilera, otro par de proyectos para amigas, seguir mezclando y masterizando nuevas canciones y preparando los próximos bolos. Mi vida laboral es bastante impredecible: siempre aparecen cosas nuevas. Pero mi deseo es sencillo: seguir avanzando y, ojalá, poder tomarme unas vacaciones en algún momento. Si pudiera desaparecer unos días a la Patagonia (por ejemplo) o a cualquier sitio tranquilo, sería un sueño.

