Es curioso pensar en los giros que puede dar la vida: un día estás trabajando en un laboratorio y, al siguiente, lo dejas todo para seguir el sueño de crear tu propia marca de joyería. Para muchos sería un cambio drástico e imposible de afrontar; para otros, un giro necesario. Y, aunque pueda parecer algo kamikaze, en el caso de Bruno Fito surgió de la forma más natural posible: salir del laboratorio para lanzarse con Gorobei, una marca que va desde brazaletes fusionados con relojes hasta colgantes en forma de toro o pendientes que representan plantas y hongos.
Su propuesta se aleja de la idea de joyería más tradicional, abandonando la simetría clásica y apostando por diseños más orgánicos. En esta entrevista con Bruno indagamos en los límites creativos de sus diseños, la variedad de materiales, su paso por la 080 Barcelona Fashion y la reciente participación en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, donde se ha llevado nada más y nada menos que el Premio Showroom EGO New Brand. Ahora, Gorobei se consolida como una de las voces emergentes más interesantes del panorama actual, trazando un lenguaje propio entre la experimentación, la intuición y la materia.

Aunque tu trayectoria comenzó en el ámbito científico, hoy te has consolidado en el mundo de la moda y la joyería. Tú mismo has señalado que una pasarela y un laboratorio tienen más similitudes de las que parece. ¿Cómo fue ese proceso de transición y qué te llevó a dar el salto?
En ese momento me sentía muy quemado del mundo de la investigación científica; está muy enfocado en el resultado y es demasiado racional para mí. La transición fue, en realidad, muy natural: cuando te concentras en lo que te llena, todo sucede de manera orgánica.
¿Crees que tus conocimientos científicos te han ayudado de alguna manera en tu carrera como joyero?
Creo que esa curiosidad y esa búsqueda propias de la ciencia se han traducido en una búsqueda estética. En la ciencia se intenta ampliar los límites del conocimiento racional, y en la moda, los del conocimiento estético. No hay tanta diferencia. El punto en común que mantengo es, quizá, la experimentación y cierta intuición.
¿Pasaste por un impasse al dejar la ciencia y enfrentarte al aprendizaje de la joyería? Dominar los metales y lograr que adopten la forma que uno desea no se aprende de la noche a la mañana.
Al principio empecé con Julia, que por aquel entonces había dejado el doctorado, trabajando con resina, aprendiendo a hacer moldes y resultaba bastante cómodo. Luego me he ido enfocando por mi cuenta en los metales, lo que ha sido todo un reto. Por suerte, cuento con un muy buen acompañamiento y asesoramiento de personas con mucha experiencia en el sector.
¿Cómo es tu proceso creativo desde la idea inicial hasta la pieza final?
Realmente, mi proceso creativo es una exploración constante, incluso del propio proceso en sí. Cada proyecto tiene un marco relativamente definido que influye mucho en el desarrollo y, a su vez, en la pieza. Muchas veces son las limitaciones técnicas o de materiales las que le dan forma. Hay proyectos que trabajo directamente en 3D por su complejidad técnica o porque necesito acabados muy precisos, lo que da una estética más industrial. Otras veces parto de un objeto físico, como tela, botones o conchas, hago moldes y consigo acabados muy realistas. Las colecciones me gusta trabajarlas desde el dibujo, que es lo que más tiempo llevo haciendo.
Aunque quizás mi forma favorita de crear últimamente es la escultura en cera, mediante el proceso de cera perdida. Con los años, he ido desarrollando una intuición con las manos y con el ojo que guía la mayor parte de mi trabajo y me distingue. Puedo pasar horas tallando una pieza en cera en el taller sin un solo pensamiento.
Aunque quizás mi forma favorita de crear últimamente es la escultura en cera, mediante el proceso de cera perdida. Con los años, he ido desarrollando una intuición con las manos y con el ojo que guía la mayor parte de mi trabajo y me distingue. Puedo pasar horas tallando una pieza en cera en el taller sin un solo pensamiento.
En un momento en el que muchas marcas apuestan por la producción rápida, ¿cómo defines tu relación con el tiempo dentro del proceso creativo y de fabricación? ¿Prefieres un enfoque más artesanal y pausado?
Sí, prefiero darle tiempo a cada pieza y lograr un producto del que pueda estar seguro y orgulloso. También busco un cliente que comprenda y valore esto de la misma manera que yo. Lo artesanal tiene sus propios tiempos. El paso de la resina a la plata se debió en gran parte a esto. Al ser un producto de menor coste, nuestro modelo requería una producción y un ritmo con los que no estaba conforme. Ahora puedo dedicar más tiempo a cada pieza porque necesito producir menos unidades. Además, el tipo de material es muy importante para mí; busco algo que dure toda la vida. La moda en España tiene un componente de calidad y artesanía que valoro mucho y al que quiero contribuir.
Imaginemos que no hay barreras: ¿qué material poco convencional te gustaría incorporar en tus piezas, y cómo crees que podría transformar tu manera de crear joyería?
Me encanta esta pregunta porque soy muy friki de los materiales y hay tantos que me entusiasman…
El micelio de hongo, por ejemplo, sería increíble. Lo he visto en muebles y en comida, pero nunca en joyería. Incorporar algo vivo a mis creaciones cambiaría por completo mi planteamiento creativo. También creo que el cemento es un material fascinante: tan crudo y pesado que contrastaría mucho con la delicadeza clásica de la joyería. En el extremo opuesto, el aerogel del bolso de Coperni F/W 2024 plantea una ligereza casi irreal. Esto me permitiría crear piezas muy cómodas para performance o baile, algo que me apetece mucho explorar.
El micelio de hongo, por ejemplo, sería increíble. Lo he visto en muebles y en comida, pero nunca en joyería. Incorporar algo vivo a mis creaciones cambiaría por completo mi planteamiento creativo. También creo que el cemento es un material fascinante: tan crudo y pesado que contrastaría mucho con la delicadeza clásica de la joyería. En el extremo opuesto, el aerogel del bolso de Coperni F/W 2024 plantea una ligereza casi irreal. Esto me permitiría crear piezas muy cómodas para performance o baile, algo que me apetece mucho explorar.
En muchos de tus diseños aparecen elementos orgánicos, experimentales y, sobre todo, cierta ‘antiperfección’ que se aleja de la idea más tradicional de la joyería. ¿Es un estilo que tenías claro desde el principio o fue algo que se fue construyendo con el tiempo?
La imperfección, entendida como sello estético más que funcional, es algo que llevo dentro. En mi proceso creativo siempre he valorado más la idea y la intuición que el resultado final, por lo que la imperfección ha ido apareciendo de manera natural en mi trabajo. Es algo muy ligado a la experimentación. Mientras que la resina tiende a ocultarla, la plata refleja muy bien el error; es un material muy ‘chivato’. Creo que la imperfección cuenta una historia, habla de un proceso y no solo de un resultado.
Para mí es importante elevar este ‘error’ humano como un gesto estético. En un mundo cada vez más industrial, digital y dominado por la inteligencia artificial, esta imperfección aporta una dimensión humana a la pieza. De alguna manera, se convierte en un sello de autoría y refleja todo lo artesanal que hay detrás.
Para mí es importante elevar este ‘error’ humano como un gesto estético. En un mundo cada vez más industrial, digital y dominado por la inteligencia artificial, esta imperfección aporta una dimensión humana a la pieza. De alguna manera, se convierte en un sello de autoría y refleja todo lo artesanal que hay detrás.
“La imperfección, entendida como sello estético más que funcional, es algo que llevo dentro. En mi proceso creativo siempre he valorado más la idea y la intuición que el resultado final.”
La joyería suele tener un componente muy personal e incluso emocional para quien la lleva. ¿Qué te interesa provocar en la persona que viste una pieza de Gorobei: una sensación estética, una actitud, una forma de expresión?
Quiero que la gente sienta que lleva algo único e imperfecto, como la propia persona que lo lleva. Y aun así, ambas brillan. Pueden tener seguridad en quienes son y en su forma de expresarse. Al final, busco una conexión con la persona a través de la estética. Todo lo que transmiten mis piezas es también muy generacional. Me gusta pensar que alguien se ponga una pieza extravagante solo para ir al supermercado. Esto lo hace mi madre, y me encanta.
De todas las piezas que has creado, ¿cuál es la que más orgullo te genera y cuál consideras que representa mejor la esencia de tu marca?
¡Qué pregunta más difícil! Soy muy exigente y siempre pienso que la pieza ideal aún está por llegar, que siempre hay una siguiente. Creo que los brazaletes con relojes dentro definen bien la marca porque hablan de su pasado (el volumen, la resina, la transparencia) y del presente (el metal, lo roto e imperfecto). Además, es una pieza que nos ha abierto muchas puertas en el mundo de la moda y fue la primera en desfilar, en Alineo x Gorobei en 2025.
Con el vigésimo aniversario de la plataforma EGO dentro de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, has recibido el Premio Showroom Ego New Brand. ¿Qué valor le das a tal reconocimiento? ¿Cómo crees que puede influir en el desarrollo y proyección de tu marca?
Aparte del premio en sí, esto me da un gran impulso de confianza como diseñador. Hay momentos en los que es difícil llevar un proyecto creativo porque navegas mucho en la incertidumbre de tu propio criterio. Además, me sitúa muy bien en el panorama español como diseñador emergente de accesorios para moda. Ayuda a que te reconozcan como una propuesta seria y con proyección.
Además, esta ha sido tu primera participación en la MBFW Madrid con un stand propio. ¿Cómo has aprovechado esta oportunidad y qué enfoque le has dado a tu presencia?
Esta oportunidad, junto con el premio, me ha permitido establecer una serie de contactos que creo que serán muy valiosos para el desarrollo de la marca. Ha sido una buena ocasión para darme a conocer, conectar con personas que están en el mismo camino y plantear posibles colaboraciones. Y, por supuesto, también para vender y tener contacto directo con el cliente.
También has colaborado con Carrieri en la edición más reciente de 080 Barcelona Fashion. ¿Qué te atrae de explorar un lenguaje más futurista en tu trabajo?
Con Carrieri queremos explorar esa estética futurista de los noventa, de colores vivos y videojuegos, ese futuro prometido de pantallas brillantes. Yo me he criado en ese ambiente, e internet, los videojuegos y los memes han marcado mi personalidad. Buscamos un contraste curioso entre mis piezas orgánicas y las geometrías retro que trabaja Lucas.
¿Hay algún movimiento cultural o artístico que haya influido en esta dirección?
Como movimiento estético, pienso que el vaporwave es lo que más se acerca a una crítica al futuro prometido de los noventa, pero hemos creado desde otro lugar.
Si pudieras colaborar con cualquier diseñador, artista o marca, ¿quién sería y por qué crees que encajaría con el universo de Gorobei?
Quizás sea un poco romántico, pero pienso que las mejores colaboraciones surgen de una conexión humana sincera. Por eso, primero pienso en mis amigos de Sevilla, que trabajan en arquitectura, música, vídeo, escultura de móviles, archivo documental y curadoría de arte contemporáneo. También en personas que he ido conociendo en el mundo de la moda, con quienes cada vez tengo más afinidad. Luego, hay muchos artistas que admiro pero ahora me decantaría por un escultor como Noguchi. Su forma de entender el objeto y el espacio negativo es impresionante. Combinar lo orgánico con su concepción sería increíble; aprendería muchísimo.
La moda y la joyería están cada vez más conectadas con el arte, la tecnología o la sostenibilidad. ¿Cómo ves el futuro de la joyería en este contexto y qué papel te gustaría ocupar dentro de él?
Creo que la moda siempre ha sido una disciplina del arte, aunque a veces parezca muy alejada de él. Curiosamente, por no estar asociada de inmediato a museos o narrativas y ser tan accesible a la gente, tiene una influencia enorme en la sociedad. En la joyería veo el potencial y la profundidad de la escultura, pero trasladada a este contexto.
En España no tenemos muchos referentes en el ámbito de la joyería que combinen arte y moda. Me gustaría dedicarme a este camino, seguir descubriendo mi propia estética en este contexto. Con esto, quiero impulsar la joyería hacia la pasarela y convertirla en mi laboratorio. La pasarela es un lugar de experimentación donde la identidad se construye en vivo junto a un público que observa. Ese es el espacio desde el que quiero crear y descubrirme.
En España no tenemos muchos referentes en el ámbito de la joyería que combinen arte y moda. Me gustaría dedicarme a este camino, seguir descubriendo mi propia estética en este contexto. Con esto, quiero impulsar la joyería hacia la pasarela y convertirla en mi laboratorio. La pasarela es un lugar de experimentación donde la identidad se construye en vivo junto a un público que observa. Ese es el espacio desde el que quiero crear y descubrirme.








