Que el amor es un tema que da para mucho es algo que Gin ya nos había dejado claro con su proyecto debut, Aflora. Después de unos primeros singles en los que exploraba los inicios del amor y la calidez de un abrazo largo de despedida, ahora se rompe. De las mil formas que hay para hacer frente a una ruptura, la catalana ha decidido hacerlo a su manera: bailándole al desamor con su último EP, Melancora.
Hace seis años, Ginesta Guasch salía del Baix Llobregat con la necesidad de dejar ir toda la honestidad emocional que llevaba dentro. Con un pop alternativo como base y la electrónica y el nu-disco como añadidos, ha construido una fuerte apuesta musical. Está claro que la jugada le salió bien. No hay más que ver quién salió ganadora del concurso de bandas emergentes Fàbrica Embassa’t 2025. Gin es la única entre ochenta.
Ahora le toca canalizar todo ese éxito, y qué mejor forma de hacerlo que con un EP. Melancora es el segundo proyecto de la catalana o, mejor dicho, el desarrollo de una identidad musical muy propia. Con el ojo puesto en el halo internacional, con referentes como L’Impératrice, recoge esos sonidos para traducirlos en su propio lenguaje rítmico y personal. El proyecto es un viaje a través de una ruptura. No es un camino largo, solo trece minutos. Pero eso no lo hace menos, todo lo contrario. Gin solo necesita cinco temas (más la intro) para experimentar todas las etapas de una separación. Con Melancora (Intro) queda fijado el ritmo: pop-disco y groove marcados por el eco vibrante del bajo y la batería para hacer bailar. Y funciona porque es inevitable no mover la cabeza escuchándolo.
Antes de su salida oficial, cuatro de los temas ya estaban fuera. Inauguró con Incendio y… qué decir que no diga el título. Hay pasión y deseo, pero también dudas y ese cansancio de quien no sabe cuánto más esperar. Esa idea evoluciona en Si te veo, donde parece asumir el final, aunque todavía tiene que dejar ir los recuerdos. Un aprendizaje que se alarga hasta La ciutat. Su lengua materna, el catalán, es el toque idóneo para reforzar la nostalgia. El cierre llega con Olvidarte de mi amor, último adelanto; ella ya lo superó, ahora le toca a la otra persona.
Con unos adelantos etéreos es difícil nombrar el tema estrella del EP. Pero claro, es que aún no lo habíamos escuchado. La artista ha esperado a la salida del EP para presentarnos el focus track, No queda nada ya, donde captura ese instante en que se da cuenta de que la historia se acabó. Quizás es por ello que fue la única canción que no adelantó. Una melodía que sigue la línea indie-pop de grupos como Men I Trust o The Marias. De hecho, la portada de Melancora tiene un aire que recuerda a la del álbum Cinema de la banda californiana.
En Melancora, Gin ha dejado claro que lo que venía haciendo era una demostración más de su talento. Con un ritmo marcado por el groove y el pop-disco, acentuado por el tono nostálgico, firma un proyecto que consolida su apuesta y estilo. El resultado: un sad-banger que llevará a los corazones rotos a la pista de baile.
Track favorito: Si te veo