Empezó rapeando en el instituto. Aprendió a crear sus propios beats como medio para lanzar sus canciones. Siempre autodidacta, y melómano por naturaleza, el productor gaditano ha estado en la escena del rap en España desde hace más de una década. José, mejor conocido como Gese Da O, es la cabeza que hay tras la ingeniería de temas como Sangre y fe, de Cruz Cafuné ft. Quevedo; Lejos, de Cruz Cafuné ft. Delaossa; Riquelme & Okocha, de Ergo Pro ft. Ill Pekeño, o No Lol zone, de Gloosito.
José es una nueva etapa en la carrera de Gese. Su primer álbum como cantante y letrista en el que recoge los sonidos del rap más old school, pasando por el hip-hop melódico o el trap crudo. Aunque el productor ha experimentado a lo largo de su carrera con otros géneros, se mantiene fiel a su esencia para el debut. Sobre estas bases, el gaditano lanza un discurso de verdad, pureza y calle. Los códigos están muy claros: José solo habla de lo que vive. Y por eso es José, y no Gese.
Se te conoce como productor y DJ, pero ahora te lanzas a rapear y escribir tus propias letras y, sobre todo, dejas ver quién es José. ¿Por qué esta nueva apuesta?
Empecé rapeando pero me puse a producir para hacerme yo mis instrumentales. Lo dejé de lado durante mucho tiempo y, al final, cuando voy a las sesiones de estudio con los artistas, les doy ideas de frases. Nunca le he escrito una letra entera a alguien, pero sí alguna barra y, ¿por qué no hacerlo yo? Ahí está la cosa.
Antes de que se conociese la existencia de este debut, comentaste que si en un futuro sacases un álbum no sería mucho, pero tendría alimento. ¿Tiene José ese alimento que buscabas?
No me esperaba tanto, no sé… Pensaba que iba a pasar mucho más desapercibido, que iba a estar debajo del radar. Estoy contento, a nivel personal me siento coronao. Yo he dejado esto aquí ya. Aunque mañana no saque nada, que eso no va a ser así porque voy a seguir haciendo cosas, con esto ya estoy contento. 
¿Cómo ha sido ponerte en el estudio con artistas, y amigos como Cruz Cafuné, Ergo Pro o JK11300 desde la posición de cantante? 
Muy diferente porque es un enfoque totalmente distinto. Estoy acostumbrado a estar en la mesa a cargo de todo el equipo. He fluido bastante, pero es verdad que me he dado cuenta del curro que hay desde la posición del artista o del cantante, de la presión o la inseguridad a la hora de soltar algo. Es algo que nunca me había planteado, o no lo había visto así.
También he trabajado con mis amigos. No me he metido en el estudio a hacer un tema con alguien que no conozco. No me lo planteo porque no fluiré. Cuando estoy en el estudio con la persona necesito feeling, tener confianza y que nos conozcamos, que no sea como una película. 
Si no hiciese falta esa conexión de la que hablas y pudieses trabajar con cualquier artista, ¿con quién te meterías en el estudio?
Serían todos yankees seguramente. Sobre todo underground, del sonido que yo consumo. Grabaría con mucha peña, podríamos hacer una lista de cuatro páginas... Talinwya me flipa, o Benjicold, que es productor y rapero.
Yo, como productor y friki, para que me guste un tema me tienen que gustar el beat y lo que dice la persona. El mainstream me tiene cansado porque escucho el principio de una canción y sé qué va a venir luego. Me gustan mucho los artistas que hacen Detroit, como Luh Tyler o BabyTron. Es peña que me gusta como escupe, tienen ingenio y metáforas, es lo que me llama la atención.
Después de haberte amoldado al sonido de otros artistas, ¿cómo has detectado tu propia esencia? 
Esto ha sido un proceso muy largo. Llevo once años haciendo beats, así que durante todo este tiempo he ido puliendo mis gustos, mi manera de hacer las cosas. Al final, he recopilado los elementos que más me gustan de diferentes sitios. Intento hacer un rebujito de lo que más me gusta.
¿Qué tiene José de cada uno de estos elementos que has ido mezclando? Porque pasas por el rap, el trap, el hip-hop, etc.
Para mí, el rap y el trap son lo mismo realmente. Las letras y las temáticas suelen ser muy parecidas, lo que me llama la atención de esos sonidos son las cadencias. Y del lado del productor, el tipo de sonido o la sound selection, como le llamamos nosotros. O sea, por ponerme un poco específico, en el rap me gustan los samples que suenan sucio. En el trap me gustan otro tipo de melodías y unos drums que peten fuerte. De cada cosa un poco. 
En José hablas de hacer tus propios beats con un ordenador roto y pocos recursos. Supongo que no ha sido un camino fácil y tu carrera ha pasado por muchas etapas. ¿Siempre has tenido esa determinación por la música?
No es que sea determinación, es que simplemente me apasiona. Cuando empecé, nunca pensé que fuese a ganar dinero con esto. Yo estaba contento con hacer algo que me gustase a mí. De repente llegan las cosas. Ahora es diferente porque puedo hacer esto sin tener que trabajar en cosas que no me gustan. Puedo hacer lo que me llena y me mola.
He tenido suerte porque no todo es curro y talento. Hay que currar, hay que tener talento, pero también se tienen que alinear un poco los astros porque conozco a gente muy talentosa que curra mucho y no les conoce tanta peña. 
¿Crees que es más fácil pegarse ahora que cuando tú empezaste? Teniendo en cuenta el alcance de plataformas como TikTok, que está siendo una catapulta de artistas.
Creo que ahora es incluso más complicado. Hay una mega competencia, la movida es más sanguinaria porque tienes que saber jugar a ese juego. Hay peña que va de cero a cien muy rápido en tres meses, pero eso también te pone una responsabilidad y una presión encima muy grandes porque ni sabes cómo las has logrado. Has movido piezas y te ha cuadrado, pero tienes que tener dedicación, esfuerzo y las cosas muy claras. Si vas poco a poco construyendo un fan base es mejor, aunque la movida no sea tan rápida y exponencial. No es un éxito viral random.
De hecho, tu carrera ha sido siempre paulatina y consistente. En José hablas de esto, de tu pasado, de tus raíces, de tu recorrido en la música. ¿Querías dejar claro este mensaje?
Sí. Pensé, me hago mi mixtape, mi movida, mi rapeo, mis letras, ¿de qué voy a hablar? Pues de mí. Y por eso se llama José, porque yo me llamo Jorge José. Estuve mucho tiempo pensando nombres para el álbum y en realidad, escuchándolo, pensé, soy yo. Por eso puse mi nombre.
Al final la clave es utilizar las cosas que te hagan conectar con la gente. Es mejor que inventarme que tengo un Bugatti. No tengo un Bugatti, es mentira. ¿De qué voy a hablar? De lo que veo, de lo que siento, de lo que pienso. 
Empezaste a rapear siendo un chaval de trece o catorce años, ¿cómo fue esto? 
Siempre me ha gustado el rap, y de tanto escuchar te pones a rapear tú cuando eres niño. Recuerdo que en mi instituto, en la ESO, a los chavales les dio por rapear porque dieron un boom las batallas de gallos. Yo venía de escuchar rap friki de Estados Unidos del que me gusta a mí, pero no el de las batallas. Por esa época escuchaba mucho Tupac, 50 Cent o Lil Wayne, y la gente me decía que eso era muy raro. Luego llegaron los Kefta Boys y se pegó.
Empecé a rapear en el recreo con los chavales y al final hice amigos. Había uno nuevo, muy amigo mío, de Jerez, que había llegado al instituto. Como eran rollo batallas, al final acababa yo siempre con él porque los demás eran malísimos. Nos hicimos amigos y al tiempo empecé a producir, y le agradezco lo honesto que fue conmigo. Yo llegaba con una base y me decía que no valía, que era una mierda. Hace falta esa gente. No puedes empezar a hacer algo y que todo el mundo te baile el agua.
¿En qué momento gana el pulso tu yo productor al rapero? 
Al principio. Para mí eso era, y sigue siendo, un poco un videojuego. Recuerdo perfectamente estar con mi cuaderno, mi ordenador y el FL Studio. Escribir es diferente porque tienes que pensarlo, verlo, grabarlo, terminarlo y luego lo escuchas. Al producir el resultado es mucho más rápido. Para mí era mucho más interactivo, más divertido.
Con el tiempo he pensado en darle una oportunidad a rapear porque ahora puedo, antes no podía. Ha sido un proceso natural. Aunque me centrase en producir, a mí siempre se me ocurrían cosas. Llegaba al estudio y ayudaba a cualquiera que estuviese atascado con una letra. 
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Hay un dato curioso sobre ti, y es que luego acabaste trabajando en una tienda de vinilos y discos en Canarias. Cuéntanos cómo fue esta experiencia.
Me fui a las Palmas con dieciocho años porque un colega mío se había ido para allá. Me fui con el dinero que había ganado vendiendo instrumentales, que en ese momento las vendía por sesenta o setenta euros. Me acababa de sacar también un grado medio de Informática. En Cádiz no encontraba trabajo y estaba muy frustrado, la gente quería que trabajase prácticamente gratis.
Empecé a echar currículums y pasé por una tienda de discos. Entré y le fui muy honesto al hombre que estaba allí, le dije que yo de llevar una tienda no sabía nada pero que hacía música y que me encantaban los discos y la movida. Al principio me dio largas porque decía que era un negocio familiar pequeño, pero al día siguiente me llamó. Me lo gocé porque venía mucha gente de fuera de España a comprar y los melómanos se pegaban un buen rato en la tienda. Así empecé a escuchar un montón de cosas que me fliparon y cogí muchos samples de ahí para producir.
En tu discografía se notan las diferentes etapas por las que has ido atravesando según estas influencias musicales. En 2016 con Vietnam1974 junto a Dheformer Galinier lanzaste un rap muy duro.
Conocí a José siendo muy pequeño, y él era el único que entendía lo que yo consumía. Era un chaval muy inteligente y siempre estaba pensando cosas, nos retroalimentábamos mucho. El disco que hicimos, Vietnam1974, el sonido es muy chapuza porque no teníamos medios. De hecho, de eso viene el nombre, del conflicto. No teníamos medios pero estábamos viendo la luz al final del túnel.
Luego te pasas a una vibra más lo-fi en 2018, como en Valhalla con Ergo Pro y Oddliquor o en Pocas veces miran con Dano, del álbum Imágenes.
Antes de eso hacía un sonido muy Boom Bap de Nueva York, muy noventero, muy crudo o estricto, como lo llamo yo. Y también tenía una concepción muy mala de la música electrónica, era ignorante en ese aspecto. Luego descubrí peña de Oslo, un colectivo que se llama Mutual Intentions. A partir de ahí descubrí Soulection, que eran los elementos que a mí me gustaban, acordes de soul pero con trap, a capellas de Rihanna… ahí empecé a indagar en otro sonido.
Este giro se nota en el tema de Suspensión con Dejameshorton en 2019, o también en el tema Up.
Eso fue un momento de mi vida en el que me volví muy enfermo con la producción, con cosas retorcidas que solo apreciamos los productores. Eso es música para productores, para gente que lo puede apreciar. Me permitió aprender técnicas muy extrañas que luego he aplicado a otras cosas. Me acabé relajando un poco de eso, al final son muchas horas en un mismo proyecto y te tiene que gustar mucho.
En 2020, con Berlanga junto a Delaossa, uno de tus temas más stremeados, vuelve un poco esa frescura del old school del principio. 
Sí, eso es muy rapero. Ahí fue cuando empecé a trabajar con Delaossa y él quería hacer algo así. Ese tema se lo hice con un beat de Youtube que no le molaba, me pasó el a capella y se lo hice de cero. 
Pero al año siguiente con Azul XXL haces algo muy popero.
Sí, eso es un soul raro. Es verdad que he estado pasando por etapas de sonidos muy diferentes. Esos beats en concreto los hice en cuarentena. En 2022 descubro el sonido de Detroit. Para mí es como un Boom Bap pero 2.0 porque son elementos muy parecidos, enfadados. Son samples y movidas con malas ideas pero con los sonidos de ahora. Necesito cosas que me den un estímulo nuevo al oído porque me quemo. En España falta que los artistas más grandes apuesten por sonidos nuevos.
Para concluir con tu recorrido hasta ahora, en José, en el tema 11k dices que “esto no es manifestar, esto es moverme pa las metas”, ¿qué metas tienes ahora?
Quiero comprarme una casa, pero si fuese en Madrid, la alquilaría porque no quiero vivir ahí. Yo quiero una casa en el Estrecho, en mi tierra, en el campito. Quiero hacer aquí todo lo que pueda, haciendo lo que me gusta, y si en el camino Dios quiere y me da las cosas, ya está. No voy a heredar nada. Y profesionalmente, este año tenía la meta de conseguir un disco de oro y me lo acaban de dar. Voy tachando cosas. Y después de esto, uno de platino estaría bien. Y seguir haciendo lo que me gusta, y cantando.
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