Todos tenemos nuestro refugio, un sitio real o imaginario donde los problemas cogen distancia y dejan de doler, al menos durante un rato. Para una generación a la que el sueño de tener una casa propia le queda lejano, Gara Durán y Barry B se han inventado una canción o, mejor dicho, su lugar seguro. Una casa en el Teide es el tercer adelanto del que será el álbum debut de la madrileña.
Después de sacar Mi loco cowboy, el tema pop country que revolucionó las redes, y la maravillosa colabo con Natalia Lacunza, Placer de vivir, Gara quiere “una casa en vez del cielo”. No la busca sola, lo hace con Gabriel. Ya los vimos juntos en El lago de mi pena, uno de los momentos más tiernos, pero tristes, de sus conciertos. Su nueva colabo, aunque sigue siendo tierna, es más alegre y romántica. Partiendo de una balada inocente e íntima, la pareja canta a su lugar seguro: el amor, ese sentimiento que quieren que sea eterno.
No cabe duda de que así es, no hay más que ver el videoclip. Una cita que nunca acaba y pasa por todos lados para que nadie se la pierda: el museo, un súper, un paseo por el parque que acaba en merienda, la cena en un restaurante y la vuelta a casa compartiendo cascos. Todo pasado por un filtro que transforma el encuentro en el mejor recuerdo veraniego bajo un sonido tradicional y de folclore moderno.
“Sueño con verlo todo de lejos / sentir que no tengo miedo / y ver cómo se hace eterno” resume lo que todos buscamos: que el amor de quienes queremos sea eterno y no tener miedo de lo que venga. Con su disco debut a la vuelta de la esquina, Gara Durán nos sigue llenando las playlists con temas y colabos que nos recuerdan el placer de vivir.