En una época donde todo dura cada vez menos, cumplir cincuenta años se siente casi fuera de lo normal. Y más en una ciudad como la Ciudad de México, donde la escena artística no deja de crecer, aparecen espacios nuevos todo el tiempo y otros desaparecen antes de que alcancen a encontrar su lugar. Hoy, mantenerse vigente ya dice mucho. Eso es justamente lo que celebra Galerie Nordenhake. Desde su espacio en el mero corazón de la ciudad, en la Roma Norte, la galería festeja cinco décadas de historia con una exposición que conecta sus sedes de Berlín, Estocolmo y Ciudad de México.
Pero más allá del aniversario, lo interesante es pensar qué hace que una galería llegue tan lejos. No es cuestión de suerte ni de seguir la tendencia del momento. Tiene mucho más que ver con desarrollar una mirada propia, apostar por artistas antes de que todo el mundo hable de ellos y mantener una curaduría que, cincuenta años después, sigue sintiéndose relevante. Y quizá ese sea el mejor momento para celebrarlo.
La Ciudad de México vive una etapa especialmente emocionante para el arte contemporáneo. Cada vez hay más proyectos, más coleccionistas, más ferias y más ojos puestos en la ciudad. En medio de todo ese movimiento, espacios como Nordenhake ayudan a que la conversación también tenga profundidad y continuidad.
La muestra, Galerie Nordenhake 50 Years – Mexico City reúne obras históricas junto con nuevas comisiones de artistas como Iñaki Bonillas, José Eduardo Barajas, Elena Damiani, Naufus Ramírez-Figueroa y Jerónimo Rüedi. Más que un recorrido por el pasado, funciona como una conversación entre generaciones. Recuerda que una buena galería no solo exhibe arte. También acompaña carreras, conecta escenas y crea relaciones que terminan dejando huella. Porque las tendencias van y vienen. Una buena curaduría, en cambio, siempre encuentra la manera de quedarse.











