Érase una vez… así empiezan los cuentos. Pero esto no es un cuento, aunque tiene firma de autor. Y como en una historia encantada, una vez al año, coincidiendo con el solsticio de verano, se abren las puertas del mundo mágico de las criaturas del bosque en Balboa (León). Esta fábula popular se conoce como Festival Observatorio.
¡Humanos, sean bienvenidos! Crocs y toallas de Hello Kitty plegadas a la orilla del río anunciaban que el día había llegado. Con el primer atardecer, las hadas y los gnomos preparaban los conciertos de la bienllegada (shoutout para el equipazo). Tocaba la primera subida hacia el Auditorio Natural: noche de ninfas, bien lo sabían Xenia y Ganges, pulsaciones cogiendo ritmo con electrónica, aire etéreo bajo luces moradas y constelaciones en el cielo. ¡Qué estrellas lo iluminaban! Entrada la medianoche, se desbordó ese pulso con el Just a Little More Love versionado de Sangrr, que aún se tarareaba en el camping al día siguiente. “It 's all it takes to live a dream”.
Monodosis de lo que se vivió viernes y sábado. El Chato pensó que era inmortal hasta que conoció Balboa, con Gara Durán como invitada; peregrinaron los de Ciutat a paso de silbido, culminando con la ofrenda musical para la Chelo, pseudoalcaldesa y Reina de Nuestros Corazones; fue coronado Stonzze, maestro de ritmos y percusión, como Príncipe de la Pradera con el Baile del río (se dice que produjo FOMO a los osos de la montaña). ¡Tantos seres mágicos nos deleitaron en el bosque! fukcnormal, Brava, pablopablo, Azuleja, Sal del Coche… “Cerca de ti hay un infierno preparado/¿Qué vas a hacer? Se ven ridículas tus alas”. Levantóse polvo de los pogos.
Fuera por el brillante sol o los castaños bercianos, cruzar el Puente de los Besos y bañarse en el río podía casi considerarse un ritual de curación para la resaca. Algo también tuvo que ver el brebaje secreto que nos preparó A Morteira, para una full limpieza de energías. Hay quien prefirió reunirse alrededor del banquete de productos locales en A Mesa Puesta, el taller gestado por Claudia (@soulinthekitchen), Irene (@irenenoesta) y Marina (@marinardacunha). Por el día, recogido entre el musgo, El Cuerpo Arbóreo grababa TikToks. Dejó en el libro de visitas una petición para que el equipo de Generación Ya vuelva el año que viene (faltó entrevistarle). La fábula se comió la realidad; color del Bierzo, ese de la Jota Volera, grabado en el muro de Valkiria (@lavalkiriaa) y Laura (@lauradibujamealgo), en los surcos de los valles, en las laderas y en las gargantas. Imposible no dar lo mejor de uno mismo; la versión más satisfecha, la más rutilante.
Cantando la Cigarra pasó el verano entero. O eso nos hubiera gustado. Del primer al último día se bailó, y se bailó bien. Al amanecer del tercer día, el mundo mágico cerró sus puertas. Aunque hubo algún humano que, después de escuchar la leyenda de El Fauno, se quedó a buscarlo, en medio del bosque, guiado por el canto de las primeras aves que despertaban.
El mundo en el que vive el hombre está lleno de cosas bellas, de maravillas naturales y también de algunos secretos. El más bien guardado hasta hoy ha sido la existencia del Festival Observatorio, donde se esconden las criaturas del bosque… Invocados quedan para el próximo solsticio.







