Después de trabajos como La espabilá y Julia y Manuel, Faenna quiere más. A la rapera de Málaga le picaba la necesidad de experimentar y, sin dejar las barras de lado, cocina un disco casi listo que promete ser un golpe en la mesa. Despacito y con buena letra; esa es la filosofía de Faenna, comer de la música sin salir del Huelin. Con la salida de la primera del tracklist, Morí con mi propio veneno, deja la movida muy clara.
Envenenado también está el rap últimamente. Y hace falta protegerlo, más en tiempos en los que se intenta contaminar con ideologías segregacionistas. En el frente sacan cara artistas como Faenna, una mujer que chulea y lucha como Afrodita, Atenea o Judith cortando cabezas. Mujeres con códigos claros. Poco es el contenido que Faenna deja en redes sociales, pero en ocasiones hace falta hablar. Tras ser detenida por pintar una pared en la calle, la rapera denunció a través de su Instagram haber sufrido una situación de abuso policial. Ahora toca dejar que la música hable; Let the music talk. Hacer rap. Ser rap.
Abres nueva etapa con Morí con mi propio veneno. ¿Qué representa este título junto al símbolo del escorpión?
Todos hemos sido asesinados en algún momento por nuestra propia ambición. Lo que intento plasmar en la canción es mi parte insaciable, que no está relacionado con lo material sino con otras cosas que considero más importantes o que son más difíciles de soltar para mí.
El tema es el primer lanzamiento del nuevo disco, ¿qué es lo que se viene?
Muchas colabos, ritmos nuevos. A lo mejor la gente está acostumbrada a escucharme en producciones más estrictas, más clásicas y he intentado alejarme de esto. Definir mi sonido sin dejar de rapear, experimentando, moviéndome un poco, porque era lo que me apetecía y me nacía en ese momento.
Veremos a una Faenna diferente, ¿más trapera? 
No está terminado todavía, aún le faltan las últimas pinceladas, así que no quiero hablar de más (risas), pero pretendo que sea un antes y un después en mi carrera. Está siendo un desafío bastante guapo. Lo importante es que me estoy divirtiendo haciéndolo, pero todo ha sido muy distinto, desde el proceso hasta el producto en sí.
¿Dirías que se trata de tu primer álbum?
Sí. Está Julia y Manuel, pero siento que este es mi primer álbum. Además, mío al cien por cien, porque en mis dos anteriores trabajos siempre he trabajado con un productor: Espabilá lo hice junto a Trozos De Groove, y Julia y Manuel junto a Manu beats, ambos con un sonido muy definido. Un álbum junto a un productor tiene la misma seña, el mismo sonido, que se trata de eso. En este disco me permito curiosear y buscar mi sonido.
“El rap estaba mucho más limitado. Ahora puede ser bastante interesante. Pero el que conocemos, más purista, está más flojo. Pero ya te digo que el rap no muere. Ni de coña.”
Tu carácter como rapera siempre ha sido muy colectivo, sobre todo con los Cyphers.
Me gusta hacer piña con las chavalas que valoro lo que están haciendo, más allá de los números. Voy a seguir haciendo estos juntes porque nos da mucha visibilidad y porque creo que es importante que nos apoyemos entre nosotras.
Como mujer rapera, supongo que siempre te preguntan por ello.
Ser mujer rapera es que te sigan haciendo esa pregunta (risa). La verdad, me siento muy respetada en la industria.
Ahora mismo ninguna canción de rap ocupa el Top 40 de Billboard. Es la primera vez que ocurre en treinta y cinco años. ¿Crees que el género se está transformando? ¿O que puede morir?
Me parece increíble que no aparezca ninguna canción, pero no me preocupa porque el rap está sufriendo cambios importantes que no tienen por qué ser malos. Se está transformando y están naciendo un montón de subgéneros guapísimos. A mí me enorgullecen mucho las movidas que están apareciendo. No es como antes, que quizás el rap estaba mucho más limitado. Ahora puede ser bastante interesante. No creo que esté muriendo pero a lo mejor el rap que conocemos, el que tenemos en la cabeza, más purista, está más flojo en la actualidad. Pero ya te digo que el rap no muere. Ni de coña (risas).
En el otro lado está Pusha T con varias nominaciones a los Grammys. Morí con mi propio veneno lo produce Lost Twin, ¿os habéis inspirado en él?
Sí, el beat nos recuerda a Pusha T. De hecho, he estado quemando mucho el último álbum, Let God Sort Em Out.
Tus referencias mezclan el rap con el flamenco. ¿Qué otros artistas te inspiran?
Muchos: La Paquera de Jerez, Aurora Vargas, Lole y Manuel, por supuesto. También Camarón. Y de mi lado hip-hop me encantan Lauryn Hill, Little Simz, Nas.
Málaga también ocupa mucha de tu inspiración.
Aquí tengo cerca a mi familia, mis amigos. Siento el apoyo de mi gente y al final es la que me mantiene con los pies en la tierra. No me gustaría irme a Madrid, tampoco me identifico con el mundo de la farándula.
“Dios me eligió para hacer esta mierda”, dices en el nuevo single. ¿Qué es Dios para ti?
No soy seguidora de ninguna religión, no estoy suscrita a ningún dogma. Pero sí me considero una persona espiritual. No creo en un Dios cristiano ni ningún Dios que te pintan. Tengo mis propias creencias y son muy personales. Muchas veces ni yo tengo claro en lo que creo, pero sé que creo en algo y eso me mantiene viva. Lo más importante del mundo es tener fe. Da igual en lo que creas o qué forma tenga. Es algo que siempre me han dicho mi madre y mi abuela, que tenga fe, que crea en algo y que tenga algo a lo que aferrarme. Los seres humanos, desde que existimos, siempre hemos necesitado eso: aferrarnos a algo, algo más allá, que no podemos tocar. Hay que cuidar la fe porque te lleva a donde quieres terminar.
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