Tras cuatro años sin proyectos de larga duración, Erik Urano reaparece con Stalker, un álbum que se mueve en los márgenes, ajeno a los ritmos de una industria que confunde velocidad con inquietud. Explorando y evolucionando territorios donde el rap muta, la electrónica contamina y la atmósfera pesa como un cielo de hormigón; un disco radiactivo, desafiando constantemente el peligro de salirse del discurso y el sonido habitual. Entre siluetas, laberintos y paisajes postapocalípticos, el vallisoletano no busca encajar, sino dejar una inevitable huella molecular. Hablamos con él sobre creación, tiempo, experimentación e indagamos un poco más en la cara más personal del artista.
¿Cómo estás? Imagino que acabando todos los preparativos para salir con el álbum, ¿cómo es Erik Urano en momentos como este?
En momentos como este, Erik Urano es completamente Erik Martín, despertando a la misma hora, cogiendo el mismo autobús y yendo a trabajar al mismo sitio, pero supongo que con una pizca más de ilusión o impaciencia por enseñar al mundo algo en lo que llevo tanto tiempo trabajando.
Son prácticamente cuatro años sin sacar un LP, ¿qué se siente al volver al ruedo? No hace tanto tiempo, en realidad, pero la industria musical ha cambiado mucho, ¿no?
Afortunadamente por mi posición y contexto y, de alguna manera, por el producto de nicho que ofrezco, me muevo completamente en los márgenes de la industria. No me veo sometido a sus tiempos ni dinámicas, no hay nadie detrás exigiendo un mínimo de rendimiento y además creo que a día de hoy se convierte en un posicionamiento y casi una responsabilidad para con el arte y los oyentes el no someterse a los ritmos de creación de un sistema que solo busca incentivar y premiar la cantidad y capacidad de consumo en vez de la inquietud, la curiosidad o la capacidad de exploración más allá de unos márgenes establecidos.
¿Crees que Stalker encaja en el panorama actual o más bien lo desafía?
Creo que uno de los puntos fuertes de mi propuesta es precisamente que no encaja, ya que en esa fricción que se crea con el resto de propuestas es donde radica su magnetismo. Ha sido así desde siempre y, pese a que han ido cayendo muros y desdibujando fronteras, a mí como creador me sigue seduciendo la exploración más allá de los límites estéticos de los géneros que abarco que de las leyes preestablecidas, por mucho más flexibles que sean ahora con respecto a hace quince años.
Dos adelantos: Gluones con Hoke y Brutalism ¿Estás contento con el recibimiento?
Muy contento. Queríamos un rollout que mantuviera la esencia del disco sin mostrarlo demasiado y a la vez que guardara una coherencia estética con el artwork del disco, sin referencias visuales externas ni nada muy figurativo que remitiera directamente a otros contextos, personas o paisajes. Que ‘la zona’ quedara exclusivamente en el interior del álbum.
Algo muy característico tuyo es la creación de atmósferas. En este disco se siente un ambiente, tanto por las letras como los sonidos, postapocalíptico, en plan Chernóbil. ¿Esa idea ya la traías en la cabeza cuando sacaste Radioactividad? ¿De dónde viene ese concepto?
Es una idea recurrente en mi imaginario. Stalker como álbum y concepto lleva trabajándose desde Radioactividad, por lo que solo he tenido que ir ampliando el espectro de ideas que lo iban a conformar. Para mí, la creación y el desarrollo artístico tienen que ver de alguna manera con el concepto de radiación o radioactividad, ya que te expones a ello y te cambia para siempre a nivel molecular. Para bien o para mal, nunca vuelves a ser el mismo, nunca sale de esa ‘zona’ la misma persona que entró.
Stalker lleva tu inconfundible sello de fusionar el rap y la electrónica a espacios casi inexplorados, como podemos escuchar, por ejemplo, en -2º o Shutdown. Experimentalmente hablando, ¿crees que has llegado a tu pico más alto?
Espero y deseo que no, ya que la base misma de mi impulso creativo y de mi ambición artística es la experimentación. Vivo de ella y me alimento de la satisfacción que me produce formar parte activa de esos experimentos.
Has trabajado y colaborado con artistas brutales tanto a nivel vocal como en las producciones, algunos viejos conocidos y nuevas alianzas, ¿cómo surgieron y cómo ha sido el proceso creativo del proyecto?
Ha sido todo desde la más absoluta normalidad, ya que con Zar1 llevo toda la vida trabajando. Junto a Merca Bae, son mis dos productores de cabecera. Con Harto llevo años grabando y mezclando absolutamente todo lo que hago y me ha producido varias cosas, y para este álbum me apetecía experimentar más con él en el estudio. Con Louis Amoeba llevaba tiempo pendiente hacer algo juntos y la verdad es que la química es muy fuerte y seguro que estos dos temas son solo el principio de muchas más creaciones en conjunto.
En cuanto al tema vocal, junto a Suzzee llevamos desde el principio de los tiempos y ya hizo un aporte increíble en mi anterior álbum, Neovalladolor. Con Hoke me pasa como con Louis, teníamos pendiente trabajar en algo juntos ya que la relación y el contacto lleva varios años forjado. Además, tenemos un lore personal bastante guapo que nos ha unido a lo largo de estos últimos años. Lo que de verdad me une a todas las personas que han colaborado en este disco sin duda es mi ADMIRACIÓN por el trabajo de todos y cada uno de ellos.
En cuanto al tema vocal, junto a Suzzee llevamos desde el principio de los tiempos y ya hizo un aporte increíble en mi anterior álbum, Neovalladolor. Con Hoke me pasa como con Louis, teníamos pendiente trabajar en algo juntos ya que la relación y el contacto lleva varios años forjado. Además, tenemos un lore personal bastante guapo que nos ha unido a lo largo de estos últimos años. Lo que de verdad me une a todas las personas que han colaborado en este disco sin duda es mi ADMIRACIÓN por el trabajo de todos y cada uno de ellos.
En Nana del tiempo dices: “Siluetas van, siluetas vienen”. ¿Qué son las siluetas, el paisaje y el laberinto al que haces referencia en la canción?
Ese tema parte de un planteamiento abstracto como es el tiempo y nuestra relación con él: la pérdida, la memoria, la nostalgia. A partir de ahí, que cada uno ponga forma y contexto a esas palabras dentro del imaginario de la canción.
¿Alguna vez te han dicho que lo que haces no es rap? Un oyente clásico, de los de toda la vida, ¿entiendes que pueda catalogar tu música como un reniegue del género?
Claro que me lo han dicho, sobre todo al principio, cuando aún no estaba inventado ese cajón de sastre que es la ‘música urbana’. Yo en realidad siempre lo he visto como un revitalizante del género, ya ni siquiera hablo de mi obra, sino de trabajos o corrientes dentro del rap que se saltaron las normas imperantes en ese momento, ya que gracias a esos trabajos el género ha podido mantenerse fresco y relevante a lo largo de los años. En esa mutación constante reside su eterna juventud.
“La base misma de mi impulso creativo y de mi ambición artística es la experimentación. Vivo de ella y me alimento de la satisfacción que me produce formar parte activa de esos experimentos.”
Estamos en un momento donde la definición del rap es muy dispar y abierta a debates. ¿Tú qué consideras que es?
Para mí es un lenguaje creativo más, una corriente artística con su propio contexto y sus propios códigos. Un idioma que si lo entiendes puedes disfrutar a muchos niveles, aunque si no lo entiendes también se convierte en un buen decorado estético sobre el que desarrollar otras corrientes creativas.
¿Todo el mundo puede hacer rap? ¿Un fascista también?
No seré yo quien diga a nadie lo que debe o no debe de hacer, cada uno es libre de navegar su incoherencia. Aunque, personalmente, antes que rap les recomendaría hacer salto base o escalada libre en solitario.
Siempre me he preguntado cuáles son tus inspiraciones, ¿hay algo que te inspire más que la música?
Todo tipo de arte, desde la pintura al cine y por supuesto la propia vida filtrada bajo el prisma de la rutina diaria.
Y aprovechando esa, ¿qué música escucha Erik Urano?
Escucho todo tipo de géneros, épocas y estilos. Por ponerte ejemplos concretos, mis discos más escuchados a nivel estatal el año pasado probablemente fueron los de Vera Fauna, Guitarricadelafuente y Rusowsky.
Son muchos años ya en esto, ¿cómo valoras tu momento actual como artista? Y también a nivel personal.
Lo más bonito es que me siento muy cómodo con el lugar que ocupo y sobre todo con mis trabajos anteriores y actuales. No reniego de nada y me llena de orgullo toda mi trayectoria. Solo eso me parece bastante éxito.
Siempre he creído que mereces mucho más reconocimiento por parte del público, ¿cómo te sientes con eso?
No voy a recurrir a la falsa modestia de que me resulte indiferente, ya que me encantaría que me escuchara mucha más gente para poder llevar mis proyectos y directos al máximo nivel y rentabilidad. Pero a la vez, no deja de sorprenderme que esto que hago, con toda la peculiaridad e identidad que lo rodea, haya llegado a tantas personas y lugares. Siempre he recibido un feedback muy fuerte de otros artistas de múltiples disciplinas, o de gente que ha llevado su carrera y estatus al máximo nivel, y eso siempre me ha parecido muy bonito y reconfortante.

