Hay discos que llegan para presentar a un artista y otros que sirven para explicar exactamente quién es. Con jove talismà, EnMatu firma su primer álbum largo y convierte la suerte, la ambición, las dudas y las ganas de comerse el mundo en el hilo conductor de un proyecto que suena más grande, más personal y más definido que nunca. Porque si algo deja claro desde el principio es que los talismanes ayudan, pero que la suerte también hay que salir a buscarla.
Entre fantasía medieval, conflictos internos, amigos de toda la vida y reflexiones sobre crecer sin perderse por el camino, EnMatu construye un universo propio para hablar de un momento clave de su vida y de su carrera. Hablamos con él sobre la búsqueda de esa suerte, el equilibrio entre la ambición y mantener los pies en el suelo, el peso del Maresme en su música y todo lo que hay detrás de un álbum que entiende la música como una aventura.
Hace poco has sacado tu primer álbum largo, que gira alrededor de la idea de la suerte, casi como si fuera un motor para tirar adelante en tu carrera y en tu vida. ¿De dónde sale ese concepto de talismán y qué significa para ti?
Siempre he creído que la suerte es, sobre todo, para quien la busca. Este álbum es, simplemente, un esfuerzo más que se suma a esta búsqueda. Mientras siga intentándolo, existirá la posibilidad de que ocurra algo.
En el título se da a entender que tu talismán eres tú mismo, como si hablaras de creer en la suerte pero también de currártelo. ¿Eres de los que piensan que todo pasa por algo o de los que creen que cada uno debe sembrar su propia suerte?
Sí, creo que todo pasa por algún motivo. Pero no en el sentido romántico de la vida, ni creo en un destino bonito, como si fuera sacado de un libro. Pienso que tus actos y lo que ocurre a tu alrededor te conducen hacia diferentes caminos que, en mayor o menor medida, puedes intentar controlar, modificar o construir con tus acciones. En relación con lo que he dicho antes, pienso que, normalmente, la suerte es algo que hay que ganarse.
Si comparas lo que hacías hace un tiempo con jove talismà, hay más capas y más intención. ¿Qué dirías que ha cambiado más en ti como artista durante el proceso de hacer este álbum?
Pienso que mi música representa mi propia evolución. Mirando hacia atrás, veo que he ido adquiriendo poco a poco confianza y personalidad en la escena. Todo esto es algo que me ha permitido hacer un álbum como este: un álbum con intención y un proyecto que, más allá de lo musical, está contando cómo quiero hacer las cosas, cómo soy y dónde quiero llegar.
“Siempre he creído que la suerte es, sobre todo, para quien la busca. Este álbum es, simplemente, un esfuerzo más que se suma a esta búsqueda.”
El primer álbum muchas veces se siente como un todo o nada. ¿Has vivido este proceso con ilusión o también con la presión de que tenía que salir perfecto?
Me he tomado este proyecto de una forma muy natural, aunque es verdad que me he tomado muy en serio aspectos del proyecto a los que antes no daba tanta importancia, como buscar una sonoridad y una propuesta visual coherentes.
Los visuales del álbum tienen una estética bastante clara, casi como un pequeño universo. ¿En tu proyecto pesa mucho la visión visual? ¿Le das mucha importancia o es algo que simplemente acompaña?
Para mí, un trabajo como el de un álbum debe ir acompañado de una estética concreta. Introducir todo esto en un universo visual ha sido un trabajo que veía necesario para un proyecto como este. Todo lo que cuento lo siento o lo he sentido. Me siento representado por todo lo que he escrito y, aunque el universo medieval y cercano al dark fantasy con el que he querido representarlo es algo fantástico e irreal, siento este momento de mi carrera como algo parecido a todo esto: una aventura.
En el álbum hablas del punto en el que te encuentras ahora, entre el anonimato y la fama, y de cómo lo estás llevando. Por ejemplo, en gemma roja dices que estás empezando a vivir tu sueño, pero que no te estás dejando cegar por la ambición, porque con lo que te conformas es con “la plata y el carisma”. ¿Cómo estás viviendo este proceso ahora que todo empieza a moverse más? ¿Y qué haces, o cómo te gustaría trabajar de cara al futuro, para mantener los pies en la tierra y no obsesionarte con la fama?
Soy conocido, pero no soy famoso. No quiero ser famoso. Pero sí quiero que mi arte lo sea. Conformarme con la plata es una realidad que me representa pero que a veces quiero cambiar. El no quererlo todo me hace ser como soy. Mantener mi humildad me hace feliz, aunque a veces me hace dudar de si estoy exprimiendo al máximo mi arte. Estoy seguro de que ser más ambicioso me hará llegar más lejos. Sigo buscando el punto perfecto de la balanza.
En ese mismo tema sueltas frases como “no peco mai de voler ser el millor” o “no confonc el cim amb un abisme”, que bajan bastante la intensidad competitiva típica del género. ¿Cómo consigues mantener esa ambición sin que se convierta en una presión que te coma?
No hay por qué dudarlo: la industria musical es una competición. A veces más y otras veces menos sana, pero lo es. De momento quiero mantenerme al margen de todo eso tanto como pueda. Prefiero subir hasta la cima de la montaña poco a poco que querer correr demasiado rápido por sitios en los que no he estado nunca, pisar mal y caer por el abismo.
“No quiero ser famoso. Pero sí quiero que mi arte lo sea. Estoy seguro de que ser más ambicioso me hará llegar más lejos. Sigo buscando el punto perfecto de la balanza.”
En el álbum hay una dualidad muy marcada entre el ángel y el demonio, entre lo seguro y lo arriesgado, algo muy personal. Desde la intro hasta temas como dinamarca, se repite constantemente ese diálogo interno entre una parte más calmada y otra más impulsiva que acaba tomando las decisiones, como dices en la canción: “el dimoni em dona ordres i jo soc qui les compleix”. Incluso hay una línea muy clara en la intro que dice: “Vull tocar els núvols del cel, però el de blanc no s’atreveix”, que sugiere que lo estable o correcto no siempre te lleva a donde quieres llegar. En tu caso, ¿crees que avanzar implica necesariamente asumir riesgos o incomodidades? ¿Y sientes que es esa parte más impulsiva la que realmente te está guiando hacia donde estás ahora?
Sí, exactamente. Desde el primer día en que empecé a hacer música no he parado de hacer cosas que me incomodan. Muchas veces siento que este mundillo no es mi sitio. Aun así, lo que me mueve es crear, escribir y conectar. Quiero soñar a lo grande y solo mi parte más impulsiva e inconsciente me lo permite, por pequeña que sea.
En gemma roja hay un cambio bastante fuerte, como si pasaras de ese conflicto interno a tomar una decisión: “He matat l’àngel amb una bala”, y empezaras a definir un camino propio, incluso diciendo que ya casi no te reconoces. ¿Este tema marca un punto de inflexión real en cómo te ves a ti mismo?
Mi cabeza está llena de esos ángeles: estabilidad, vida tranquila, conformidad… Sacar temas, hacer conciertos y publicar este álbum es ir en contra de ellos para reivindicarme como artista. Hace años ni me habría imaginado estar haciendo lo que estoy haciendo. A veces me cuesta reconocerme, pero eso no quiere decir que no me guste. Avanzar como artista me está haciendo avanzar como persona.
El paso del tiempo y el hecho de hacerse mayor también tienen bastante peso en el disco. Dices que estás “esborrant records de temps enrere” y que ya ni te reconoces, como si el crecimiento implicara dejar atrás partes de ti, y cuando dices “fruita que madura abans, es podreix abans”, introduces una idea bastante cruda sobre crecer demasiado rápido. ¿Te cuesta soltar esas versiones anteriores o lo vives como algo necesario? ¿Te preocupa que todo esto vaya demasiado deprisa?
Personalmente, siempre se me ha hecho difícil hacerme mayor. Me preocupa el paso del tiempo y sus consecuencias. Musicalmente, me hace feliz crecer y poder avanzar en esto. Voy a trabajar para que así siga siendo.
En Majin Boo aparece mucho la idea de familia, de “slimes”, de gente que está contigo desde el principio y con la que compartes el camino. Vienes de Premià de Mar, que no es precisamente el centro de la industria musical, y empezaste a hacer música con tu grupo de amigos, en el que algunos también cantan y producen. ¿Qué papel ha jugado este entorno en tu proyecto?
Un papel esencial. Empecé a hacer música gracias a mi mejor amigo de la infancia, 13XAN, que sabía que yo rapeaba y escribía. Fue él quien me presentó a SYX Records, un colectivo de artistas de Premià de Mar, y en concreto a Shelly, productor y DJ. Con SYX empezamos a hacer conciertos, cantando cada uno sus canciones, moviéndonos, juntándonos para crear, y desde entonces Shelly me ha acompañado en todos mis conciertos.
Rosalía, Aitana y Bad Gyal, tres de las artistas españolas con más proyección internacional, son catalanas, y una de ellas viene del pueblo de al lado del tuyo. A lo que empezó con Bad Gyal y la música urbana, le seguís dando vida otros artistas del Maresme como sus hermanas, Mushkaa y Greta, así como Dani6ix & Izzkid o tú mismo. ¿Cómo ves tú la aportación del Maresme al panorama urbano catalán y qué crees que hace que surja tanto talento en esta zona? ¿Crees que la playa tiene algo que ver?
El Maresme es un sitio privilegiado donde vivir. Me siento afortunado de donde soy. Playa, montaña, buen clima y gente de puta madre. Es imposible que sus habitantes no se inspiren y quieran comerse el mundo.
Después de presentar jove talismà en conciertos como el de la Sala Laut y el de Clap, viene la época de festivales, bolos y moverte por los escenarios, que es donde pasan cosas de verdad. ¿Cómo se viene tu verano, trabajando o descansando?
Para contar historias hay que vivirlas. Voy a tomarme unas breves vacaciones para poder trabajar en un nuevo y cercano proyecto.
acero-enmatu-04.webp