En un panorama saturado por la inmediatez del algoritmo y el diseño manufacturado en serie, la autenticidad en la moda ya no se mide en impactos digitales, sino en la resistencia de los materiales y la honestidad del proceso. Desde el barrio de Argana Alta, en Lanzarote, Diazz Ricamo emerge no como una marca efímera de tendencias urbanas, sino como un manifiesto contracultural que abraza el misticismo del territorio y la herencia del trabajo hecho a mano. Su propuesta mezcla este misticismo histórico del color púrpura con la crudeza y la multiculturalidad de la calle, consolidando una estética de alta gama que esquiva las etiquetas comerciales para buscar una conexión humana y atemporal.
Detrás de cada costura se esconde una narrativa de aprendizaje puramente autodidacta, forjada entre los saberes tradicionales de los mayores y la experiencia directa en el tejido local. El proyecto se blinda en su entorno natal como un espacio de resistencia creativa y forma de vivir. Al vestir a las figuras más relevantes de la escena musical urbana actual bajo códigos de afinidad estrictamente orgánica, Ricamo demuestra que el nuevo lujo no reside en la ostentación del logotipo, sino en la exclusividad de la pieza única, el respeto por el oficio y la innegociable fidelidad a las propias raíces.

¿Cómo y cuándo surge tu pasión por la moda?
Diría que en 2013. A los trece años me empezó a despertar la curiosidad. Más que por la moda, por vestirme medianamente bien, pero muy, muy básico. A partir de ahí fui jugando con prendas que tenía, customizaba y, hacia los dieciséis años, ya empecé a probar con una máquina doméstica.
¿En qué año fundas la marca? ¿Cuál fue la primera prenda que diseñaste?
Diazz Ricamo como tal se registra en 2019. Al principio solo hacíamos encargos (yo solo) y las primeras piezas que vendí fueron unos pantalones cargo y balaclavas que hacía para amigos del barrio. Las vendí por quince o treinta y cinco euros, y cholas de marca. En aquella época robaban mucho en los apartamentos de las zonas turísticas de la isla y, cuando volvían al barrio con el maletero lleno, hacíamos chanchullo a cambio de confeccionar algunas piezas.
¿Qué te inspira, o qué marcas te influyen?
De por sí, me suele llegar la inspiración cuando ella quiere. Intento mantener mi mente conectada a todo esto para tenerlo siempre presente e incitar a que llegue sola. En cuanto a marcas, no suelo fijarme, sinceramente. Algunas tiendas vintage, piezas de archivo o curadurías.
Diaz es por tu primer apellido, ¿y Ricamo de dónde viene?
Exacto, al Diazz solo le añadimos la z. La palabra ‘ricamo’ significa ‘bordado’ (a mano) en italiano, pero no recuerdo cómo llegamos a eso, sinceramente.
¿Qué representa Diazz Ricamo?
Te lo resumiría en una palabra: paz. Creo que es el sentimiento o la emoción más plena del ser humano. En la mayoría de fashion films que tenemos hablamos de ella. Yendo al producto en sí, buscamos siempre hacer piezas totalmente atemporales, que puedas usar hoy y dentro de varios años. La propia búsqueda de materiales de calidad y descatalogados es lo que más puede reflejar nuestro amor por ello.
“No soy empresario, hago mi vaina porque necesito hacerla para expresarme y el dinero simplemente es una respuesta a ello, pero no lo principal.”
¿Hasta qué punto crees que vivir en Lanzarote condiciona o limita el desarrollo de tu proyecto? ¿Te mudarías a una ciudad grande en busca de más oportunidades?
Me han propuesto muchas veces mudarme a Madrid, pero necesito mi isla. No como zona de confort, sino como zona creativa y también por paz mental. Obviamente te limita en muchos aspectos, pero para todo hay que ser resolutivo. Yo no soy empresario, hago mi vaina porque necesito hacerla para expresarme y el dinero simplemente es una respuesta a ello, pero no lo principal. Para mí es el proyecto en sí, un bucle cerrado que se retroalimenta, y eso me ayuda a mantener principios y, sobre todo, a no acabar prostituyendo la marca por números. Siempre digo que quien tiene que estar en todos lados son nuestras piezas, no yo.
Detrás de cada colección hay una curva de aprendizaje. ¿Cómo describirías tu evolución en el diseño? ¿Ha sido un proceso de aprendizaje autodidacta o cuentas con una base en diseño de moda?
Todo ha sido totalmente autodidacta. No me considero para nada alguien sabio en el tema; incluso creo que sé más de materiales en sí o de cómo se comportan que de patronaje y confección. Todo ha sido un aprendizaje autodidacta, consultando a gente que acababa de estudiar y a los mayores, con trucos viejos. La única clase de costura que tuve fue con mi abuela (la cual sacaba matrícula de honor en confección): me sentó en una máquina antigua, cogió un calcetín viejo y, literalmente, me dijo: “Así se cose hacia delante y, si le das aquí, coses hacia atrás. Fin (risas)”. Parte de los conocimientos sobre materiales que tengo me vienen de haber trabajado en un proveedor textil con más de cincuenta años en mi isla. Yo andaba siempre preguntando todo y también haciendo contactos con otros proveedores y modistas.
Mantener un estándar de alta calidad siendo un emprendedor independiente implica un desafío logístico y económico considerable. En esta etapa de tu marca, ¿cuentas con un equipo o te defines como un perfil multidisciplinar que gestiona cada área del proyecto?
Venimos de muchos años atrás. Empecé antes del boom de las marcas de Instagram y TikTok, por lo que no trabajamos de la misma manera. A los proveedores que tenemos los conozco en persona, ya que todos los contactos que hemos hecho han sido preguntando y creando relaciones, y mantenemos las mismas desde entonces. Gracias a eso nos dejaban ver stock antiguo, compartíamos ideas de manera genuina y conseguíamos tejidos descatalogados que comprábamos directamente de sus almacenes. Al final del día todo lo llevo yo, pero sin todo el equipo y los chicos no podría hacer nada. Nos gusta decir que somos un pulpo con muchas manos derechas (risas). Los modelos son todos de nuestro círculo del barrio, e igual con el equipo de producción, etc.
El púrpura es el protagonista indiscutible de tu propuesta visual, ¿por qué este color?
El púrpura es un color que psicológicamente transmite lujo y misticismo a la vez. En la antigüedad era muy difícil conseguir ese pigmento y quien portaba tejidos y vestimentas de ese color tenía un alto poder adquisitivo. Pero también, curiosamente, brujos y magos que trabajaban para la realeza o señores feudales de la época. Aparte, también se dice que, en la antigüedad, los romanos principalmente, y otras civilizaciones, extraían el color mezclando mejunjes con un liquen que nace en la zona norte de Lanzarote.
Recalco: supuestamente. Pero si nos han contado la misma historia varios señores de aquí, hay algo de información contrastada por internet.
Recalco: supuestamente. Pero si nos han contado la misma historia varios señores de aquí, hay algo de información contrastada por internet.
Has vestido a artistas como Maikel De La Calle, West Dubai, Cruz Cafuné, Saiko o La Pantera. ¿Cómo da comienzo este vínculo especial que tienes con los cantantes?
Independientemente del artista que sea, siempre buscamos una conexión orgánica sin forzar nada. Al fin y al cabo, unos te van conectando con otros, gente de sus equipos, etc. Cuando vas de manera humana, si les mola el proyecto, ya tienes algo de valor que aportarles y todo es recíproco. Soy muy meticuloso con la persona detrás del artista. No trabajamos con nadie que no nos cuadre, nos dan exactamente igual los números que tenga; si eres buena gente, siempre se puede maquinar algo.

En Diazz Ricamo se percibe una intersección clara entre la moda, el arte y la música. Más allá de estas influencias, ¿qué etiqueta define mejor el ADN de tu firma? ¿Te sientes cómodo bajo la categoría de streetwear de alta gama?
El ecosistema que engloba Diazz Ricamo tiene como cimientos las mezclas culturales y nuestras raíces, ya que provenimos de Argana Alta, el barrio más multicultural de la isla. Y, en relación con el número de habitantes y nacionalidades, me atrevería a decir que entra en el top tres de toda Canarias. Dicho esto, en el ámbito más artístico y metafórico hay unas obvias referencias culturales, trabajos espirituales, dinero, la calle en sí y, sobre todo, la búsqueda de paz.
Últimamente (y cada vez más) me chirría la palabra streetwear por lo que se ha convertido hoy en día con todas estas marcas de Instagram y TikTok. Ahora mismo nos consideraríamos más high street (streetwear de alta gama, como has comentado) y cada vez más dando paso al lujo, que creo que va a cambiar el concepto del lujo en sí en los próximos años, ya que los consumidores cada vez tienen más información para saber qué se ha hecho en China o Portugal de manera masificada y qué se ha hecho de manera artesanal. Creo que el lujo se va a ir viendo por eso cada vez más.
Últimamente (y cada vez más) me chirría la palabra streetwear por lo que se ha convertido hoy en día con todas estas marcas de Instagram y TikTok. Ahora mismo nos consideraríamos más high street (streetwear de alta gama, como has comentado) y cada vez más dando paso al lujo, que creo que va a cambiar el concepto del lujo en sí en los próximos años, ya que los consumidores cada vez tienen más información para saber qué se ha hecho en China o Portugal de manera masificada y qué se ha hecho de manera artesanal. Creo que el lujo se va a ir viendo por eso cada vez más.
Muchos pusieron la mirada en Diazz Ricamo tras ver tu stand en Scrapworld. ¿Cómo llegaste a la feria y qué fue lo más gratificante, o desafiante, de presentar tu propuesta en un entorno con tanta competencia?
La primera vez, que fue la principal (ya que es cuando entras), se dio gracias a que un antiguo cliente nuestro es gran amigo de uno de los cargos de Scrapworld. Él le enseñó la marca y me dijo: “Si quieres estar dentro, estás dentro”. Y así se dio. S/o pa’l Yeidi y al Xirin. Creo que no tenemos competencia, no en el sentido arrogante de la frase, sino que creemos que vamos en nuestra propia línea y con un estilo muy propio.
En tu catálogo hay una gran variedad de prendas y se percibe claramente la influencia del rap. En ese sentido, ¿has trabajado también con joyas o te gustaría incorporarlas a tu propuesta?
Sí nos gustaría a futuro. Creo que principalmente la influencia viene culturalmente de la calle y también de la espiritualidad. Queremos hacer de todo: joyas, cuadros, esculturas. Ya hay alguna cosita en la recámara que no ha salido a la luz.
¿Cómo ves el streetwear a nivel estatal? ¿Y canario? ¿Crees que las Islas consiguen exportar una identidad propia que las diferencie del resto?
Creo que, en cualquier contexto y lugar, el streetwear se ha prostituido mucho, llegando al punto de perder su verdadera esencia. Por eso consideramos que no es lo que hacemos actualmente. Encargarle a un proveedor de China, Portugal o Pakistán sudaderas y camisetas es lo más fácil del mundo, y lo hagas aquí o allí, estás haciendo lo mismo, la copia de la copia. Pero, por otro lado, el consumidor cada vez está más informado. Y al que de verdad le gusta la moda, se la da a cualquier artesano o marca que esté haciéndolo real.
¿Qué diferencial crees que tiene Diazz Ricamo en comparación a otras propuestas emergentes?
Sinceramente y de corazón, no nos comparamos con nadie. Nos centramos mucho en hacer nuestra vaina y con nuestra mezcla de culturas. Si tuviera que nombrarte algo sí o sí, diría que la pureza. Hacemos piezas porque sobre todo yo personalmente lo necesito. Si fuera por dinero, ya nos hubiéramos puesto a vender chándales importados de Bangladesh con el logo bordado (risas). El trato en sí que tenemos con los clientes, la comunicación de 1:1 mediante nuestro WhatsApp privado. Y obviamente la búsqueda y curaduría que hacemos de materiales descatalogados.
P. D.: con pureza nos referimos mucho a que hacemos las cosas con amor al arte. Nos da igual no dropear nada en tres meses y solo coger encargos, o directamente postear piezas ya vendidas por hacer portfolio.
P. D.: con pureza nos referimos mucho a que hacemos las cosas con amor al arte. Nos da igual no dropear nada en tres meses y solo coger encargos, o directamente postear piezas ya vendidas por hacer portfolio.
Actualmente tienes tres prendas en la web, ¿cómo decides qué incluir en cada drop y con qué frecuencia lanzarlos?
Viene también de lo mismo, de lo orgánico que hacemos todo. Hay veces que enseñamos algún spoiler por redes y, gracias a Dios, se reserva casi todo, llegando a hacer sold out antes de los propios drops. Por lo que la decisión de poner algo en web para la venta suele ser bastante random, exceptuando piezas más minimalistas como camisetas o accesorios. Dicho esto, actualmente estamos preparando un nuevo apartado estilo lookbook sin ningún tipo de orden: simplemente fotos de fits, piezas, artistas, paisajes y lifestyle real.
“En cualquier contexto y lugar, el streetwear se ha prostituido mucho, llegando al punto de perder su verdadera esencia. Por eso consideramos que no es lo que hacemos actualmente.”
¿Has encontrado más oportunidades fuera de España que dentro? ¿En qué mercados estás moviendo tu trabajo actualmente?
La verdad es que aquí no nos podemos quejar. Poco a poco se fue abriendo nuestro nicho y el recibimiento, apoyo y cariño siempre están. En cuanto a opciones fuera, obviamente, donde hay más dinero más te puedes mover. Otros estilos de vida y de ingresos. Tenemos los pies en la tierra en el sentido económico y, al fin y al cabo, es normal que alguien de otro país, con otros sistemas fiscales se pueda permitir una pieza más costosa o elaborada. Hemos enviado a Países Bajos, México, Francia, Alemania, Dubái, Costa Rica, etc. A Estados Unidos aún no, que recuerde. Pero tenemos un par de cositas miradas para movernos en nuevos mercados, lo que guardamos como secreto administrativo esta vez (risas).
En un contexto donde todo tiende cada vez más a la producción rápida, tú trabajas las piezas a mano, ¿qué significa para ti apostar por lo artesanal?
Sobre esta pregunta podríamos hacer otra entrevista entera porque es en lo que más hemos estado profundizando últimamente. Creo que el consumidor cada vez está (y estará) más informado de todo. Nuestras nuevas generaciones, desde finales de los noventa y de los dos mil en adelante, vivimos todo el cambio de redes y la cantidad de información actual que se encuentra. Cada vez puedes disfrazar menos las cosas. Puedes comprarte la camiseta de cuatrocientos euros de X marca de lujo, pero desde que sabes que se hace en China y ya sea que nosotros o cualquier proyecto real te ofrezcamos una propuesta de calidad y cuidada (obviamente costosa, pero no overpriced), vas a diferenciar entre renombre y verdadero lujo, que es este.
Creemos que la dirección del lujo va a dar un giro de ciento ochenta grados poco a poco y estamos profundizando en eso, lo real: materiales de calidad, la búsqueda y confección de tejidos descatalogados, la artesanía hecha por humanos y la limitación de unidades. Nada masificado, sin olvidar el trato y servicio de humano a humano que le damos a cada persona. Creemos que ese va a ser el nuevo lujo y yo, personalmente, pongo la mano en el fuego de lo que va a ser.
Creemos que la dirección del lujo va a dar un giro de ciento ochenta grados poco a poco y estamos profundizando en eso, lo real: materiales de calidad, la búsqueda y confección de tejidos descatalogados, la artesanía hecha por humanos y la limitación de unidades. Nada masificado, sin olvidar el trato y servicio de humano a humano que le damos a cada persona. Creemos que ese va a ser el nuevo lujo y yo, personalmente, pongo la mano en el fuego de lo que va a ser.
Cuando te metes en el studio a coser, ¿cuál es el ambiente que te ayuda a entrar en estado creativo?
Tenemos nuestro propio estudio, adosado en nuestro barrio, donde organizamos todo y confeccionamos las piezas más elaboradas o bajo encargo. Y aparte trabajamos con otro taller local, con el que confeccionamos codo a codo siempre utilizando nuestra metodología de trabajo, materiales y patrones.
Dicho esto, el proceso creativo normalmente lo vivo fuera del studio: intento tenerlo todo claro para entrar y solo tener que pensar en tecnicismos y trabajo puro; lo creativo, estando ya dentro del laboratorio, se viene solo a la mente. Y muchos días a la semana necesito estar solo en el estudio y empezar a desarrollar o jugar con materiales y prototipos. Pero, siendo real, cuando es puramente todo planteado previamente y listo para empezar producción, es tomarse un alprazolam y encerrarte una jornada entera escuchando jazz o corridos mexicanos, hustler music, y a empujar trabajo. También tenemos referencias espirituales dentro de nuestro estudio. Todos nos persignamos al entrar y al salir, es un templo.
Dicho esto, el proceso creativo normalmente lo vivo fuera del studio: intento tenerlo todo claro para entrar y solo tener que pensar en tecnicismos y trabajo puro; lo creativo, estando ya dentro del laboratorio, se viene solo a la mente. Y muchos días a la semana necesito estar solo en el estudio y empezar a desarrollar o jugar con materiales y prototipos. Pero, siendo real, cuando es puramente todo planteado previamente y listo para empezar producción, es tomarse un alprazolam y encerrarte una jornada entera escuchando jazz o corridos mexicanos, hustler music, y a empujar trabajo. También tenemos referencias espirituales dentro de nuestro estudio. Todos nos persignamos al entrar y al salir, es un templo.
Mirando atrás, ¿qué consejo te habría gustado recibir antes de empezar tu propia marca?
El consejo siempre lo hemos tenido: ser real. Siempre vas a tratar con personas y no hay nada que aprecie más un humano que la sinceridad y seriedad de otro humano. Del resto habrá mil consejos de empresario para hacer dinero (que también me los han dado los mayores), pero yo no soy el hombre indicado como para dar consejos sobre eso.
¿Qué sueños te quedan aún por cumplir?
A estas alturas (que no es mucha, ya que seguimos viendo el suelo), creo que un sueño para mí fue trabajar con artistas que idolatraba de pequeño, que me dieran su reconocimiento y que me tengan en cuenta para muchas cosas fuera del curro, y crear conexiones reales con ellos como persona. De ahí en adelante, lo que Dios nos siga deparando. Hay muchas cosas que cumplir pero no las veo tan lejanas como para llamarlas sueños. Un sueño sería tener a todos los míos bien y mi casita en el campo entre viñedos, en La Geria, con un par de animalitos, una huertita y un par de Mercedes clásicos en la puerta.








