En un contexto donde las marcas muchas veces se limitan a seguir tendencias y generar consumo inmediato, Days of War emerge como un proyecto que busca dejar huella. Más que ropa, es una narrativa viva: una marca construida sobre recuerdos, contradicciones, valores y vivencias personales. 
Su nueva colección, #Dear1954, se convierte en el epicentro de esta filosofía. A través de ella, sus fundadores exploran la dualidad entre la inocencia y la oscuridad de la condición humana, mirando el mundo desde los ojos de un niño que empieza a comprender las complejidades de la vida. En esta entrevista, los hermanos Alex y Adri nos cuentan cómo surgió esta colección que invita a pensar, sentir y conectar. 
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¿Cómo y cuándo surge la idea de crear la firma? ¿Qué os movió a emprender este camino?
La idea surge de una necesidad muy personal. Se podría decir que sobre todo nos movió el deseo de crear algo propio, con identidad, que hablara de lo que somos, de lo que vivimos y de lo que queremos llegar a ser. Por un lado, está Alex queriendo contar historias a través de la ropa. Todo empezó como un proyecto creativo durante la carrera, pero poco a poco se fue volviendo algo más serio. Y, por otro lado, Adri, el espíritu más emprendedor. Él quería crear algo que perdurase en el tiempo y que consiguiese dejar huella.
¿Cómo traducís en la moda ‘vivir cada día como si fuera el último’? 
Se traduce en arriesgar, en intentar traer algo nuevo, colección tras colección, en no quedarnos cómodos con lo que ya funciona. A quien haya seguido un poco la marca probablemente le haya llamado la atención que, tras tres colecciones, aún no hayamos sacado ninguna sudadera, la prenda de ropa que más se vende en España. Intentamos finalizar cada colección como si fuera la última. A nivel de marca es una forma de recordarnos que cada paso que damos deja huella y que, aunque no todo esté pulido o perfecto, lo importante es avanzar y mantenerse fiel a los valores y a la identidad.
¿Sentís que Days of War habla el idioma de una generación desencantada?
Totalmente. Pero no desde la queja, sino más bien desde la resistencia. Somos de una generación que ha vivido muchos cambios en un corto período de tiempo. De alguna manera queremos mantener la autenticidad de las cosas a través de nuestro arte, de la identidad que intentamos crear con Days of War. Por eso, entre otras cosas, la marca se inspira y mantiene una estética vintage. Convertimos la artesanía en el centro de todo.
Desde el principio habéis colaborado con artistas como Kaydy Cain o Paul Thin. ¿Qué buscáis en un colaborador para que encaje con la filosofía de la marca?
Para nosotros la identidad es clave, ya sea en una marca de ropa o en un artista. Más allá del estilo o del alcance que tengan, buscamos gente que tenga una visión, que se mueva desde dentro y no por tendencia. Si hay verdad y hay conexión con lo que queremos contar, la colaboración fluye sola.
#Dear1954 es una reflexión profunda sobre la inocencia y su pérdida. ¿Cómo surgió la idea de mirar la oscuridad humana desde los ojos de un niño?
Queríamos explorar la dualidad que hay en cada persona. La niñez es ese momento en el que aún no hay límites claros entre el bien y el mal, solo impulso y emoción genuina. Mirar la oscuridad desde ahí, desde un punto de vista inocente, nos parecía una forma poderosa de entender que la corrupción no siempre viene de fuera, sino que uno puede llevarla dentro.
¿Por qué 1954? ¿Tiene algún significado personal o simbólico para vosotros?
No es un año literal, es más bien un símbolo. 1954 representa un lugar ficticio, una generación inventada. Es como un punto de partida para reflexionar sobre el crecimiento, el cambio y el paso del tiempo. Es una carta al pasado, al momento en que se empieza a perder la inocencia.
“La contradicción es parte del ser humano, y si el streetwear nace de la calle, del conflicto, también debería reflejar esa lucha interna. Esa mezcla es lo que le da carácter.”
La colección habla de la dualidad: luz y sombra, amor y destrucción. ¿Qué representa para vosotros esa contradicción en el contexto actual del streetwear?
El streetwear actual, a veces (por no decir en la gran mayoría de las ocasiones), se queda solo en lo estético, en la prenda como objeto. Nosotros queremos que también tenga fondo, que hable de lo que somos. La contradicción es parte del ser humano, y si el streetwear nace de la calle, del conflicto, también debería reflejar esa lucha interna. Esa mezcla es lo que le da carácter.
Decís que esta colección es una meditación sobre lo humano. ¿Qué tipo de diálogo queréis abrir con el público?
Queremos que la gente se vea reflejada. Que cada uno interprete la colección desde su propia historia. No damos respuestas, planteamos preguntas. Si una prenda les hace pensar en algo que vivieron, en algo que perdieron o que todavía sienten, ya habremos logrado nuestro objetivo.
¿Cómo ha sido el proceso creativo de #Dear1954? ¿Hubo algún momento o imagen clave que marcara el rumbo de toda la colección?
Alex: El proceso creativo surgió de forma muy natural. Aunque me inspiro en imágenes, referencias gráficas, obras de arte o ciertas corrientes estéticas, lo que realmente impulsa cada colección son experiencias personales, momentos concretos o vivencias que me han marcado y que siento que pueden transmitir mi forma de entender el mundo.
Me apasiona partir de una idea aparentemente sencilla y construir a su alrededor una narrativa sólida, un universo con identidad propia. En este caso, todo comenzó con un recuerdo de mi infancia: esa sensación de libertad absoluta que sentía al llegar el verano, cuando no había preocupaciones y todo era juego e imaginación. Con el tiempo, esa sensación se ha ido perdiendo.
Ahora cada decisión pesa, el tiempo ya no es ilimitado y la inocencia va dejando paso a la conciencia. A partir de ahí desarrollé un universo creativo que conecta con nuestros valores como marca y con la identidad que estamos construyendo. Hay una frase que resume muy bien este proceso: “La vida es como un juego de mayores”. Esa fue la clave que marcó el rumbo de la colección y la representa.
La colección se divide en dos entregas. ¿Qué diferencias narrativas o estéticas existen entre cada drop? ¿Cómo evoluciona el mensaje entre uno y otro?
Ambas entregas forman las dos caras de una misma idea. Se complementan y generan un conflicto armónico entre sí que marca el futuro de la marca. El primer drop es el más crudo y con más fuerza. Es el lado corrupto de un niño comprendiendo el mundo adulto. La estética militar toma protagonismo, las prendas son más estructuradas, complejas y reflejan claramente la estética de la marca.
En cambio, el segundo drop representa la inocencia, la imaginación y la libertad sin reglas. Está protagonizada por prendas únicas y diferentes entre sí. Se combinan tejidos, técnicas y completa aleatoriedad en el resultado final de cada producto para conseguir un aspecto único.
Habladnos de West Srk. ¿Por qué decidisteis que fuera la imagen del primer drop de #Dear1954 y qué aporta su presencia a la narrativa de la colección?
No solo es imagen, también representa la actitud con la que queríamos transmitir la historia. Álvaro tiene algo muy puro, pero a la vez muy fuerte. Su energía tiene esa dualidad de niño y adulto. Desde la primera vez que hablamos con él lo supimos. Fue como un flechazo. Desde el principio encajó perfecto con el imaginario de la colección.
Estamos muy agradecidos con él, de que haya querido formar parte de esto. Nos flipa poder construir la marca colaborando con artistas emergentes, crecer juntos y construir nuestros proyectos los unos con los otros. No hay mejor recompensa que esa.
En un sector que a veces prioriza la inmediatez, vosotros defendéis el legado. ¿Qué huella queréis dejar con Days of War?
Queremos que cada prenda se perciba como una pieza de algo mucho más grande. No diseñamos solo ropa, sino historias en las que la gente pueda verse reflejada, conectar emocionalmente y encontrar significado. Nuestro objetivo no es simplemente vender, sino dejar una huella. Construir una marca con alma, que sea recordada por lo que transmite, por lo que representa, y no solo por su estética o su éxito comercial. Queremos formar parte de la memoria, no solo del armario.
Con #Dear1954, Days of War no solo presenta una colección, sino una auténtica meditación sobre lo humano: la luz y la sombra, la inocencia perdida y la lucha interna que todos llevamos dentro. Esta entrega es un llamado a mirar más allá de la prenda y conectar con las historias que contamos y sentimos. Porque, tal y como dicen ellos, no se trata solo de ropa, sino de historias que perduren en el tiempo.
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