Los que conocen la escena del rap español saben que hay algunos hitos que marcan catarsis dentro del género. Otros momentos se convierten en referenciales a medida que pasa el tiempo. Uno de ellos es claro: antes de Itsmo, y después de Itsmo (a.I y d.I). Ahora es el turno de que El hombre hace planes, Dios se ríe conquiste su propio destino.  
En palabras de Duki: “Tuve que sacar mi mejor vino de reserva si quería rapear con el Dano”. Hablamos de uno de esos músicos (‘rapero’ se queda muuuuy vago en este caso) que no deberían necesitar presentación: un poco diseñador, un mucho productor, un tanto de comisario, y algunos dirían que hasta un gurú; un muy hombre del Renacimiento. Ninguno de los adjetivos que he usado aquí son al azar, así que me detendré a explicarlos.
Allá va. Por partes:
Diseñador

El hombre hace planes, Dios se ríe es un disco de estructura dual: Cara A y Cara B, como en un cassette de los nineties. Pero una idea aún más bonita reside tras la superficie: un producto sonoro que se despliega desde un concepto visual. De ahí la imagen que corona su portada, que incluso imita el molesto pliegue que ocurría con este tipo de cintas. Es en ese baile multidisciplinar que Dano siempre se ha sentido ágil.
Productor

Cómo no, el groso del álbum es producto de sus manos. Se distinguen rápido los sonidos neoyorquinos que le llevan acompañando en toda su discografía; aunque en este caso, con más matices de R&B que otros proyectos. Destacan las melodías de los estribillos en tonos menores y cadencias mayormente melancólicas, que acunan. Dano cede el foco por momentos a su fiel Manu Beats, pero también a Halpe, Choclock o Gese Da O; con quien ya sacó el EP Fly Ass Music apenas un mes antes del disco.
Comisario

Era inevitable que una figura como él fuera a rodearse de las mejores colaboraciones, y la lista de nombres es cuanto menos excitante: Duki, Juicy Bae, Gloosito, Ergo Pro (que repite) junto a Ill Pekeño… aunque de aquí, nada que descubrir. En una segunda lectura topamos con el saxo Escandaloso Expósito o un Joka Jr. Suarez que llevaba 12 años apartado de la escena. Algunos de ellos incluso aparecen a través de pequeños audios que Dano dejó al final de cada tema. Si me aceptáis un consejo, os aliento a ir uno por uno investigando los nombres de los créditos; Danilo siempre fue de dejar los secretos en evidencia. (“Apoyo al Little homie por si Sony lo contrata”, canta en su segundo track). 
Gurú

Última categoría. Dice él mismo que es un disco pensado para ser comercial, pero sin renunciar a su esencia. Realiza un ejercicio de adivinación de las fórmulas y códigos ya no de lo que es, sino de lo que será, el pop. Los resultados de su apuesta musical los conocemos, pero solo los dioses deciden. 
Ok, todo guay. Pero es un disco de rap, ¿no? ¿Entonces dónde están las barras? La respuesta es ¿dónde no?. Es esta la condena del (ahora sí) rapero, que se desenvuelve tan natural en la rima que sencillamente no se espera menos de él. Sí, es Dano: discursos existencialistas, referencias culturales, viajes a territorios lejanos y exaltaciones de ego.
Ya el plan se ha cumplido, el disco está fuera. ¿Qué hará Dios con ello? 
Track favorito: Susurrar, con Juicy Bae 
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