Hay que ser valiente para afrontar el pasado de una misma para poder entenderse en el presente y avanzar. Hablamos con Cristina Len de los ingredientes que han conformado TMLM, un álbum lleno de trocitos de ella, de su pueblo y de su familia, que a pesar de ser tan personal provoca ecos en el pecho de quien lo escucha. Arca, Rosalía o Kanye West se encuentran con el folclore de la meseta, y nos encanta el resultado. Además, no hay nada más cierto que lo que decía la yaya de Cristina Len y que da nombre a este disco: todo menos la muerte se puede arreglar.
Ya ha salido TMLM, un álbum lleno de distintos géneros y un fuerte mensaje dirigido a honrar los pueblos y la vida en ellos. Pero en tus propias palabras, ¿qué encontramos tus oyentes en este disco?
A una Cristina enfadada y triste que vuelve a su pueblo para entender por qué está siempre enfadada y triste. No diría que es un mensaje dirigido a honrar el pueblo, vamos, considero que no ha sido la razón principal por el que he creado este LP. Parte más bien de una exploración sobre mi identidad, y parte de ella viene de mi vida y de la de mi familia en Martiago (Salamanca). Si de esta manera honro a los pueblos, yo contenta.
¿Qué consideras que ha aportado tu pueblo a quien tú eres hoy en día?
Siempre me he considerado una extraña en Barcelona igual que muchas veces lo he sentido en Martiago. Mi identidad se ha ido construyendo en los novecientos kilómetros que separan el piso en Esplugues de Llobregat de la casita blanca del pueblo. Así que una parte de Cristina siempre está en el banquillo de la casa de mi tía Helena bailando jotas mientras ella ponía radiocasetes o en los recuerdos de mi yayo dándole de comer a los burros que había detrás de casa.
¿Crees que es mejor la vida en el pueblo que en la ciudad?
Siento que desde el pueblo se idealiza la ciudad y desde la ciudad se idealiza el pueblo. Son formas de vida diferentes. Cuando eres joven quieres salir de allí, vivir en la ciudad, etc. –es algo que he visto en mi grupo de amigas de Martiago–, pero después siempre vuelves al pueblo o quieres volver porque es casa.
Desde Barcelona siempre ves el pueblo como una especie de liberación, de paz, pero no he pasado nunca un invierno allí, así que tampoco quiero ser hipócrita. El campo es duro y en pueblos como el mío, que en invierno tienen menos de cien habitantes, es fácil sentirse solo, alejado de todo y también abandonado por las instituciones. Me comentaban hace poco que en vez de la España vaciada parecían la España vacilada. Pero bueno, esto es una charla que da para mucho.
Encontramos en el álbum El toro y la luna, un tema que publicaste en 2022. ¿Por qué la elección de reformular esta canción?
Pues la verdad que fue una decisión de último momento porque me quedé sin presupuesto para mezclar la última producción que tenía y pensé, oye, este tema con Diana –que además es una persona a la que quiero y admiro mucho– pasó un poco desapercibido y quiero darle una nueva vida. Además, se creó junto a Pau Aymí teniendo en cuenta el camino que estábamos tejiendo juntos para las producciones de TMLM, así que todo encajaba. Además, referirme a mí misma como toro bravo no me disgusta.
Hablemos de cadenas y de vírgenes. Está claro que estéticamente son preciosas, pero entrevemos que hay algo más allá en Se mata. ¿Qué significan para ti?
Tiene algo de historia. Mis abuelos llegaron a Barcelona en los años cuarenta y ambos empezaron a tener cierto interés por las antigüedades, incluso tuvieron un anticuario hace años. A mi yaya María le empezaron a gustar mucho las joyas y la bisutería antiguas, desde que tengo recuerdo siempre ha llevado las manos llenas de anillos y del cuello le cuelgan cadenas preciosas que me va cediendo a mí. Aparte de lo religioso y la estética, son mis amuletos. Cada vez que tengo un evento importante o un viaje, mi abuela me regala un colgante con una virgen. Así que siento que si no los llevo encima, puede pasarme algo malo. No voy a mentir, he vuelto a casa muchas veces solo para ponerme mis anillos porque me los había olvidado.
Vemos en tus redes que tus abuelos han sido una figura central para ti. Incluso tu abuela es la protagonista de la portada de Castigo. Imagino que al ser un proyecto tan personal, tu familia habrá estado muy cerca. ¿Dónde podemos encontrar esa influencia del apoyo familiar?
Si no tuviera la estabilidad familiar que tengo y el apoyo que me dan este álbum no habría salido. Quizás tampoco me hubiera dedicado a la música. Siendo una familia de clase obrera, sin tener ni idea de cómo funcionaba la industria ni cómo ayudarme, me han apoyado como han podido y con todo el cariño del mundo. Mi padre me regaló un micrófono cuando tenía seis años, me apuntaron a clases de guitarra y de canto en la escuela de música del pueblo… Siempre han intentado hacer, desde su prisma, lo mejor que podían para mí. Así que la influencia la podéis ver en todo el álbum, desde la primera canción, En medio la plaza, que es la favorita de mi yaya, a Todo menos la muerte, que habla de mi miedo a perderlos.
¿Quiénes han sido tus influencias a la hora de buscar el sonido del disco? Supongo que al ser una mezcla tan interesante y venir algunos de ellos desde las raíces, habrá algunas influencias que vendrán directas de tu infancia y otras mucho más actuales.
Partí de un CD que hicieron en mi pueblo, un recopilatorio de todas las canciones que se cantan allí y cantadas por ellos –un agradecimiento en especial a Agurtzane Alonso por ello–. Después empecé a interesarme un poco por la parte más teórica, me pasé unas cuantas tardes en la Biblioteca Victor Espinós, donde me dejaron un original del Cancionero salmantino de Dámaso Ledesma y empecé buscar centros de estudio del folclore de la meseta.
Así es como conocí el Centro de Identidades de Salamanca, que me facilitaron más documentos y grabaciones, incluso fui a verlos y conocí a Maribel Sánchez. Allí hice una grabación de diferentes instrumentos y partimos de esos sonidos para algunas de las producciones. Sí que es verdad que después me he quedado con las cosas que ya conocía como Calle de la botica, que la había oído cantar en casa y la metí en Se mata.
El otro día me comentaron que si el disco Yeezus de Kanye West había sido de inspiración, y la verdad que ese no, pero Jesus is King… Ese sí, sobre todo Closed on Sunday, fue BSO durante parte de la fase de composición del disco. Al igual que todo lo de Arca, Rosalía, Tyler, The Creator. Esa generación de artistas creo que son inspiración para muchas de nosotras. Así que bueno, yo creo que el álbum es un mix de dos mil cosas diferentes que, al final, también describen quien soy yo como persona.
Si pudieras hacer un tema con cualquier persona que haya pasado por esta vida, ¿con quién sería?
Con Jesucristo. Y, en el caso de que no existiese, José Luis Perales, que para algo firmé con Warner Chappell.
Todavía estamos a principios de año, momento ideal para trazar las líneas de nuestro futuro perfecto, ¿qué es lo que esperas de 2024?
Llevo muchos años poniéndome expectativas. Ahora solo quiero estar tranquila, feliz, rodeada de los míos y haciendo música. Lo que tenga que venir, vendrá. Solo espero que no falte nadie en la mesa en Fin de Año.
La vida del artista es difícil a la vez que tiene muchas partes bonitas. ¿Qué es lo peor y lo mejor para ti?
Ahora mismo mi vida de artista es intentar buscar horas libres entre las prácticas y el trabajo para meterme en casa y hacer algo de música. Pero sí que es verdad que cuando entro al estudio en un buen día o salgo a un escenario me vale todo la pena. Así que no sabría qué decirte, preguntádmelo el año que viene.
¿Cuál es una de las anécdotas que más atesoras que has creado en el camino de sacar este LP?
Conocer a Maribel Sánchez e ir a grabar a Villares de la Reina con la coral que escucháis en el disco. Todo el proceso de la creación de las armonías, Maribel enviándome vídeos de todos ensayando las canciones, el momento de la grabación en un sitio muy especial que no puedo desvelar, y acabar bailando jotas mientras Juanma tocaba el tamboril y los del kebab de al lado nos grababan. Nunca he sido tan feliz como con ellos aquel día.
Eso tiene que ver con la pregunta anterior, lo mejor de la vida del artista recae en las experiencias que te da la música, la conexión con gente que de otra manera no habrías conocido y el poder compartir todo esto. Es el motor que me tira para adelante cada día. Un abrazo enorme a Juanma, Tere, Javier, Mayte, Mila, Carmina, María Jesús, Miguel Ángel y Jesús, os admiro mucho y ha sido un honor para mí contar con vosotros. Y a Maribel Sánchez le envío todo el amor del mundo, es una de esas personas que desprenden luz e iluminan a todos los que la conocen.
La última pregunta. Si TMLM fuera un color, ¿cuál sería?
Chicos, ¿en serio no lo he dejado claro aún? ¡El negro!
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