Todos empezamos desde cero. Todo proceso tiene un principio. Y todos tenemos la oportunidad y la capacidad de dar visibilidad a quienes están buscando hacerse un hueco en el mundo de la moda. Es por este motivo que hoy te traemos a cinco diseñadores emergentes que tal vez no conozcas y así descubras nuevas miradas y, quién sabe, quizá puedas decir algún día que estuviste ahí en los inicios de una gran carrera profesional.
Dar voz a los jóvenes diseñadores es de vital importancia. Significa creer en las personas, darles oportunidades y apostar por la esperanza y el progreso. Porque ahí afuera hay ideas nuevas, diferentes y muy buenas. Solo hace falta dejar que se escuchen. ¿O qué crees? Todo gran nombre tuvo un comienzo. Y, a veces, lo único que necesita un talento emergente es que alguien decida escucharlo.
Karla Aguilar es una diseñadora española que investiga el vínculo entre cuerpo, emoción e identidad a través de la moda. Su universo se construye a partir de sastrería transformada, volúmenes escultóricos, materiales experimentales y técnicas artesanales que desarrolla de principio a fin, desde el patronaje hasta la confección y el teñido. En su trabajo, la prenda deja de ser solo una pieza para vestir y se convierte en una segunda piel capaz de expresar lo que ocurre en el interior. En Amorfo, su colección más personal hasta la fecha, Karla lleva esta investigación al terreno de la transformación y la aceptación del cuerpo. Una propuesta que le ha valido el Premio Pelonio New Talent en la última edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.
Nara Moraïs entiende la moda como una forma de construir mundos. Su firma nace de la experimentación y la memoria, convirtiendo el cuerpo en el punto de partida de una investigación donde las prendas no buscan simplemente vestir, sino envolver, transformar y contar. Su universo mezcla nudos, arrugas, transparencias, superposiciones y volúmenes con materiales que van de la seda y el algodón al alambre de latón. En Víspera, su primera cápsula con fibras naturales, mira hacia su propia memoria para hablar de identidad, transición y transformación. Una colección que parece estar siempre a punto de convertirse en otra cosa, igual que la propia diseñadora. Moraïs no hace solamente ropa, sino que construye imágenes, relatos y universos alrededor del cuerpo.
Boras nace de una idea sencilla: parar y mirar aquello que normalmente pasa desapercibido. El proyecto de Alfonso reivindica la belleza de lo cotidiano a través de prendas hechas sin prisa donde la artesanía, los materiales honestos y la atención al detalle importan tanto como el diseño. Una forma de hacer moda que recupera algo que cada vez anhelamos más: hacer las cosas con tiempo, con intención y con cuidado. Sus piezas buscan alejarse de las tendencias rápidas para convertirse en objetos que viven, envejecen y terminan formando parte de nuestros recuerdos. Boras quiere que mires un poco más de cerca. Y quizá ahí, en lo pequeño, esté todo lo que necesitamos ver.
Beag nació con la idea clara de hacer que una prenda nunca tenga una sola forma de llevarse. Detrás de la marca está Beatriz Pardo, diseñadora zaragozana que pone la funcionalidad y la creatividad en el centro de su propuesta. Sus prendas son transformables, multiposición y están pensadas para que sea quien las lleva quien decida cómo vestirlas. El concepto se divide en dos números. El 02 puede convertirse en vestido, falda o top; el 03 no tiene ni delante ni detrás: se gira, se cruza, se retuerce y cambia contigo. Todo está diseñado y confeccionado a mano en España, con una mirada que apuesta por producir menos y jugar más. Beag reinterpreta las tendencias para que cada persona pueda hacerlas suyas.
Cotes nace en Murcia de la mano de Antonio Cotes, un diseñador que entiende la moda desde la comodidad pero sin renunciar a la experimentación. Su universo mezcla identidad, patrimonio y savoir-faire con una mirada contemporánea que conecta la moda con el arte. En su colección Galerie d’Été, presentada en EGO de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, los minerales, las piedras místicas y los objetos cargados de significado se convierten en punto de partida para hablar de protección, autocuidado y equilibrio emocional. Texturas, formas y detalles construyen una propuesta que parece moverse entre lo tangible y lo invisible. Cotes tiene claro que la ropa puede ser mucho más que algo que llevamos puesto; también puede contener historias, sensaciones y hasta un poco de suerte.