En esta entrevista exploramos la visión y el arte de Ciberpony, une artista que ha configurado su identidad a través de la fusión de elementos cyborg y furry. Desde su particular enfoque de la vida, Ciberpony resignifica conceptos que creíamos asimilados, transformando las palabras ‘loca’ o ‘manicomio’ en algo interesante y poderoso.
Con elle descubrimos que el asco o el miedo pueden ser sentimientos liberadores y acogedores, o que el trabajo y la psiquiatría son formas de violencia legitimadas y controladas por las instituciones. Sobre la autonomía médica dice: “El autodiagnóstico me parece importante porque los infradiagnósticos/misdiagnósticos ocurren demasiado como para seguir confiando en un hombre blanco cisgénero heterosexual en bata blanca que has visto cuarenta minutos. Tú te conoces más que él”. Creando espacios donde lo queer y lo neurodivergente convergen en la pista de baile, Ciberpony abre camino a formas de vida alternativas.
En primer lugar, me gustaría que me explicaras más acerca de tu nombre, ¿por qué Ciberpony? ¿Cómo has configurado tu identidad a través de los elementos que le conforman?
El nombre Ciberpony son dos cosas muy claras: por un lado, lo cyborg tenía que estar presente en mi identidad ya que todo lo metálico y mecánico que incluyo en mi persona me deshumaniza de una forma muy molona. Y, por otro lado, pony, que me acerca a lo furry y, sobre todo, a My Little Pony, que ha sido mi obsesión y personalidad desde siempre. Aun así, Ciberpony también es queer, es sexo, es gore, es rosa, es locura, es asco, es miedo y es squirt.
Te dedicas a la interpretación, la performance, la peluquería, el tatuaje, la ilustración, y a ser DJ. ¿Cuál de estas es tu disciplina favorita? ¿Qué opinas sobre convertir tu pasión en trabajo?
Desde luego lo que más me gusta es la performance, mezclándolo con modelar o ser DJ. Al final creo que prefiero ser yo le protagonista. La palabra trabajo me provoca escalofríos, sea tu pasión o no. Prefiero sobrevivir haciendo trampas que haciendo una jornada completa. Trabaja lo menos posible y pásatelo bomba.
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Estás empezando como DJ con el colectivo DJ Manicomio, ¿cómo surgió el nombre? ¿Cómo definirías vuestro estilo musical?
DJ Manicomio somos un grupo de varies loques neurodivergentes que nos entendemos suficientemente bien y decidimos formar un grupo de DJs donde pasarlo bien estando locas. El nombre lo sacamos de esto mismo, cogimos una palabra con una connotación negativa para transformarla en algo positivo y que apetece. Aunque en DJ Manicomio suenan muchos estilos diferentes, el que escucho y pincho yo es hardcore principalmente, pasando por el happy hardcore, nightcore, techno, rave, máquina, versiones hardstyle de canciones pop o cualquier sonido que suene a caballos galopando.
Tanto en tu forma de vestir como en tus sesiones encontramos una gran influencia del BDSM, ¿en qué te inspiras para preparar tus performances? ¿Cuáles son tus referentes?
A mí lo sexual me encanta. Me encanta el escándalo que provoca hacer guarradas en un espacio público o lleno de gente, como ir en transporte público cubierte solo con unas vendas o gemir y tocarme en una pinchada. Con mi sexualidad busco provocar y performar (y ganar dinero, si surge). Mis referentes e inspiraciones son las prostitutas, las strippers y las chicas anime.
Te has realizado diversas modificaciones corporales: lengua bífida, múltiples piercings, tatuajes por todo el cuerpo… ¿Por qué es algo importante para ti?
Porque ya no es solo estética. Busco romper mi cara y mi cuerpo, deshumanizarme todo lo posible y parecer un bicharraco.
En tus outfits vemos referencias a animales, ya sean garras, una cola robótica o collares de perro. ¿De dónde viene este interés por lo furry?
Yo de peque era la niña rara de clase que dibujaba ponys y hentai. Estaba super dentro del mundo de My Little Pony, y de ahí internet me metió bastante en lo furry. Me apasionaba cómo una persona normal y corriente de repente se transformaba y actuaba como un animal. Yo también quería ser mi animal favorito. Aunque no pueda tener un fursuit (traje furry) porque soy pobre como una rata, implemento muchísimos elementos animales en mis looks y personalidad, buscando esa animalización.
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En tu estética también vemos que combinas elementos dulces e inocentes con el asco y el miedo, por ejemplo, tienes una tarántula llamada Barbie, ¿a qué se deben estos contrastes?
En mi infancia empecé a obsesionarme con la sensación del miedo porque como era una loca desequilibrada no entendía muy bien ninguna de mis emociones, pero el miedo es algo fácil de identificar y de gestionar. En una misma tarde podía ver la primera de Saw y luego ponerme una de Disney. En mi cabeza lo infantil o lo de niñas está muy unido con el terror y es una mezcla que me reconforta y calma mucho.
Haces activismo anticuerdista por redes sociales, de hecho, tu nombre de DJ viene a ser una reivindicación a favor de las locas. ¿Cómo ha condicionado tu vida ser autista sin diagnosticar? ¿Por qué ves importante el autodiagnóstico?
No recuerdo mucho mi vida antes de mi diagnóstico de autismo porque iba disociada perdida. Solo recuerdo ser muy rara y autolesionarme. Esta etiqueta me ha ayudado mucho a dejar de forzarme a hacer cosas que hacía forzadamente y a rodearme de personas con etiquetas similares y, por lo tanto, con quien estar más cómode. El autodiagnóstico me parece importante porque los infradiagnósticos/misdiagnósticos ocurren demasiado como para seguir confiando en un hombre blanco cisgénero heterosexual en bata blanca que has visto cuarenta minutos. Tú te conoces más que él.
También te has mostrado crítique con el sistema psiquiátrico, ¿cuál es tu opinión respecto a la forma en la que se tratan los trastornos y neurodivergencias a través de la salud?
La psiquiatría es una forma de autoridad y violencia hacia las locas que nos arrebata nuestra autodeterminación y poder de decisión. Se nos trata desde la enfermedad, patología, biología y desde el paternalismo. Yo paso.
Para finalizar quiero saber más acerca de tus proyectos futuros, ¿algo que nos puedas adelantar?
Locura y desenfreno.
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