En 2023, Chini Tacchini (Elena Zeng) se estrenaba en la escena en un feat junto a John Pollõn en Todo lo que toco se parte. Un hit que convirtió ese “ayayayay” en la llegada de una artista prometedora. Después de varios singles y un EP, ahora la artista asiático-española prueba el formato largo con su primera mixtape, El santo que del cielo quiere bajar. Sin abandonar su faceta urbana, experimenta nuevos sonidos bajo la búsqueda identitaria en la que explora, desde otros lugares, la dualidad que la acompaña.
Hola, Elena. Para quien no te conozca, ¿cómo te presentarías?
Soy Elena Zeng, artista multidisciplinar de Barcelona. Desarrollo proyectos audiovisuales y también hago música bajo el nombre de Chini Tacchini. Mi proyecto nace de la necesidad de abrir espacio y dar visibilidad a las personas asiáticas dentro de la industria artística en España. A través de mis trabajos exploro la identidad, las emociones y la experimentación sonora como una forma de introspección.
Tu nombre artístico es muy llamativo, ¿cómo nació Chini Tacchini?
Surgió de coña. En 2018, algunos amigos de Alicante me llamaban Chini y justo estaba en una etapa frikeando con marcas como Nautica, North Face o Sergio Tacchini. Tenía un polo enorme de Sergio Tacchini que me ponía como vestido y un día de jajas salió lo de Chini Tacchini. El nombre se quedó como mi cuenta secundaria de Instagram, donde subía mucho shitposting o fotos del día a día, de recuerdos, etc. Se convirtió en ese alter ego en el que subía lo que quería.
Comenzaste a publicar temas hace ya un par de años, ¿qué es lo que te ha llevado a lanzar ahora la que es tu primera mixtape?
Cuando empecé era más por diversión, un hobby para pasármelo bien con mis amigos. Sigue siendo eso, pero ahora me lo tomo más en serio porque he descubierto que es una forma en la que me siento muy cómoda de expresarme. Como un alter ego. La mixtape nace de ahí, es una carta de presentación más clara de quién soy.
¿Qué te hizo acercarte a la música? Cuéntanos más sobre tus primeros pasos.
Empecé en el mundo audiovisual, haciendo proyectos para otros artistas y marcas. Siempre me había gustado mucho la música pero no me atrevía a cantar ni a componer. En 2018 tenía un grupo de amigos que hacían música y fue la primera vez que grabé algo medio en broma, pero ellos me decían que estaba guapo. Lo llegué a publicar, aunque luego lo borré, pero estaba divertido para la época (risas).
Cuando me mudé a Madrid, volví a rodearme de gente que también hacía música y como veía que grababan las cosas con el móvil, a mí también me dieron ganas de probarlo. Empecé a grabar ideas por mi cuenta hasta que hice un tema con un colega, que se lanzó como mi primera canción. Ese ya sí que estaba grabado con micro por lo menos. 
Te conocimos en Todo lo que toco se parte con John Pollõn, siendo tu primer tema y todo un hit. ¿Crees que ese momento marcó expectativas sobre ti o te dio libertad para arriesgar musicalmente?
Más que generarme expectativas, me dio libertad. No había un background previo ni una idea de lo que se esperaba de mí, ni yo tenía expectativas sobre lo que debería ser o hacer. Fue más bien un punto en el que entendí que quería dedicarle más tiempo a la música y seguir explorando lo que me apetecía hacer.
En 2025 lanzaste tu primer EP, Cielo/Infierno: donde vaya mejor. ¿Qué queda de esa dualidad en esta etapa?
Ese EP fue un puente hacia lo que estoy haciendo ahora. Ya había algún tema donde se intuía una parte más experimental, que después he desarrollado más en este proyecto de ahora. Mi imaginario o universo conceptual y sonoro ha ido evolucionando, pero ese primer trabajo fue lo que dio paso para poder llegar hasta aquí. La dualidad sigue estando, sigo viviendo entre esos dos extremos emocionales, pero ahora siento que he encontrado nuevas formas de conectar con ellos y de expresarlos.
Hay un salto de sonido desde entonces, más urbano, hacia uno nuevo más delicado y experimental. ¿Esta evolución responde a una búsqueda de identidad? ¿Sientes que has encontrado tu sonido?
Sí, antes hacía música por diversión, sin darle tampoco tantas vueltas de por qué lo hago o qué puedo aportar. Si a alguien le gustaba, ya me parecía guay, pero ahora he encontrado un propósito más claro y me interesa conectar con la gente desde un lugar más emocional. Siento que he encontrado mi lugar, pero tampoco quiero que eso me limite a descubrir y experimentar con otros sonidos o texturas. El proceso en el que descubro cosas nuevas con las que luego experimento es lo que más disfruto, y después ver hacia dónde se termina desarrollando el proyecto.
¿Dirías que la visión de ti misma como artista ha cambiado desde que comenzaste?
Sí. Mi momento vital ahora es distinto y eso ha cambiado cómo me veo y qué quiero ser como artista. He ido entendiendo mejor qué quiero contar y desde dónde hacerlo.
Después de una ‘caída’ que sugiere el título, el dolor es consciente y se asimila. Y en esta mixtape hay una clara referencia espiritual. ¿Este proyecto surge de un momento de crisis, de búsqueda, o de reconciliación contigo misma?
Viene de una mezcla de cosas. No estaba pasando por mi mejor momento y hacer la mixtape fue una manera de acompañarme en ese proceso. Me ha servido para entenderme, para ordenar lo que sentía y para intentar estar un poco más en paz conmigo misma.
“Siento que he encontrado mi lugar, pero tampoco quiero que eso me limite a descubrir y experimentar con otros sonidos o texturas.”
En la mixtape encontramos solo dos colabos. ¿Qué valor tiene para ti introducir a otro artista en tu universo? ¿Sientes que era el momento de tener tu espacio?
Las colaboraciones que hay surgieron porque hubo un match en la forma de entender la música. Es muy bonito cuando encuentras gente con quien puedes compartir visión. A veces, trabajando sola, llevaría el tema hacia una dirección y cuando entra otra persona, aparecen matices o caminos que yo sola quizá no habría llegado.
Después de este lanzamiento, ¿qué es lo que viene este año?
Me gustaría sacar más singles, colaboraciones, conocer a mucha más gente, poder dar algún bolo mío. Y, bueno, tengo la espinita de hacer un primer álbum. La gente confunde este proyecto con un álbum, pero no, es una mixtape. 
Los próximos temas, ¿qué traen?¿Más luz u oscuridad?
Sorpresa.
Chini-Tacchini-Acero-4.jpg