Hay lugares que se graban en la piel como cicatrices, espacios físicos que terminan por convertirse en estados mentales y, para Cherry Parker, ese enclave es Las Rozas Village. Pero que el nombre no os engañe, porque estamos ante un ejercicio de exorcismo emocional en el que la valenciana marca un antes y un después desde su anterior proyecto, Hollywood X, un EP con el que Cherry se sana tras el desamor y en el que explora una intimidad gritada a pleno pulmón.
En este viaje, Parker ha decidido que el sentimiento mande sobre el diccionario, priorizando una conexión sensorial y visceral por encima de la literalidad de sus textos. El resultado es una paleta sonora donde conviven la vulnerabilidad y la autoafirmación. El tema homónimo que da título al proyecto funciona como un eje que mezcla el funk con sintetizadores agresivos, permitiéndose el descaro de alternar el español y el portugués con una entrega vocal inmaculada. Es una declaración de versatilidad que contrasta con la atmósfera de Ciprián, una pseudo-balada de R&B contemporáneo y pop experimental que evoca la producción más atmosférica de los late 2000s.
Las Rozas Village se construye así entre lo literal y lo simbólico, partiendo de una herida concreta vinculada a un lugar real, pero tratada bajo un velo de misterio que invita al oyente a completar la historia. Tras haber mostrado pinceladas de su capacidad con la potencia funk de Chapa Belcebú o la crudeza de Anita, este EP reúne todas sus caras en un relato coherente y ambicioso. Así, Cherry Parker cierra una nueva etapa, y nos demuestra una vez más que su identidad es cada vez más sólida, personal y, sobre todo, auténtica a sí misma. 
Track favorito: Ciprián