Hay algo profundamente político en el gesto de volver a casa cuando el mundo entero te mira. Cazzu, que lleva años ostentando el título de La Jefa del trap argentino, ha decidido que su verdadera vanguardia no está en emular fórmulas globales, sino en hackear su propio origen. Con el estreno de Jujuy estrellado, la artista expande el universo de su aclamado álbum Latinaje, transformando el Carnaval de su provincia natal en un escenario de ruptura.
No es solo una canción; es la culminación de un proceso de maduración donde la nostalgia de la cumbia y el folklore norteño se filtran por el tamiz de la electrónica contemporánea, bajo la impecable producción de Nico Cotton. El single llega acompañado de un videoclip, que muchos ya categorizan incluso como pieza cinematográfica, que funciona como un viaje de retorno y metamorfosis. Desde la calidez cotidiana de un restaurante de barrio hasta la inmensidad onírica de los cerros, vemos a una Julieta que no solo rinde tributo a sus raíces, sino que las subvierte. Al encarnar a La Diabla, Cazzu se reapropia de una figura históricamente masculina y central en el rito jujeño, desplazando el eje de poder para situar a la mujer en el centro de la narrativa popular.
Así, este lanzamiento funciona como el anclaje necesario para no perder el norte de la argentina. Jujuy estrellado demuestra que se puede ser una voz intelectual y global, sin soltarle la mano a la identidad regional. Porque la verdadera revolución es saber exactamente de dónde vienes mientras conquistas el mañana.