Tras consolidarse como una de las caras jóvenes más interesantes de la ficción española, Carlos Scholz sigue construyendo una trayectoria marcada por la versatilidad y la intuición a la hora de elegir proyectos. En apenas unos años, el actor ha sabido moverse con naturalidad entre géneros y formatos muy distintos, dibujando un recorrido en el que conviven la acción, el drama y personajes de gran intensidad emocional. Después de títulos como Awareness o La vida breve, Scholz continúa ampliando su registro y afianzando una presencia cada vez más sólida dentro del audiovisual español.
Su incorporación a la temporada final de El Inmortal, una de las series más reconocibles y contundentes de los últimos años, supone un nuevo paso en esa evolución. La ficción de Movistar Plus+, que llega a su desenlace con una tercera entrega marcada por la tensión, la violencia y las cuentas pendientes, suma así a un actor que representa con claridad el relevo generacional de la industria.
Lejos de dejarse llevar por la velocidad con la que hoy se consume el éxito, Scholz parece tener claro que su camino pasa por la constancia, el riesgo y la búsqueda de personajes que lo desafíen. Hablamos con él sobre su llegada a El Inmortal, el vértigo de una profesión imprevisible y la importancia de construir una carrera a largo plazo en una industria cada vez más acelerada.
Te incorporas a la temporada final de El Inmortal, una serie que ya tenía una identidad muy marcada y una base de seguidores muy fiel. ¿Sentiste más presión al llegar a una historia que ya estaba en marcha que cuando empiezas un proyecto desde cero?
Para mí, comenzar un proyecto ya supone iniciar un camino nuevo, un viaje emocionante en el que sabes que vas a vivir emociones fuertes, sin saber realmente qué te espera. Eso, de por sí, ya es un subidón. Pero en el caso de El Inmortal, lo que tenía claro es que entraba en una familia que ya llevaba dos temporadas construyéndose y yo tenía que subirme a ese tren en marcha sin quedarme atrás. Además, yo era admirador de la serie, así que poder formar parte de esta tercera temporada me hacía sentir muy afortunado.
La tercera temporada está planteada casi como una cuenta atrás, concentrando toda la acción en apenas cinco días. Como actor, ¿cambia mucho tu forma de construir un personaje cuando la historia sucede en un periodo tan corto de tiempo?
La forma de trabajar es la misma: tener claro qué ocurre en cada secuencia, qué ha pasado antes y qué pasará después, para mantener el raccord y estar presente en cada una de las escenas. Hay mucho trabajo previo en casa para que, cuando llegue la hora de rodar, tengas claras todas las piezas del puzzle. Porque, como ocurre en la mayoría de proyectos, el rodaje no era cronológico y a mí siempre me gusta saber exactamente dónde está el personaje y qué le está ocurriendo en cada momento. Da igual que sea un viaje de cinco días o de cinco años.
Una de las cosas que más se destacan de esta temporada es la mezcla de acción, drama familiar y thriller psicológico. ¿Cuál de esos registros te resulta más estimulante interpretar y cuál te exige más trabajo?
Este personaje me ha permitido explorar el registro más violento. La acción, pero en su versión más oscura: palizas, pistolas, tortura, asesinato, etc. Todo lo que suponga un reto me estimula; no me gusta instalarme en la comodidad. Y, en este caso, gracias a los ensayos y al fantástico trabajo con especialistas, logré disfrutarlo y pasármelo muy bien.
Cuando aceptas un proyecto, ¿te atrae más el personaje que vas a interpretar o el universo en el que se mueve ese personaje? ¿Qué pesó más en tu decisión de sumarte a El Inmortal?
Para mí, El Inmortal es una de las mejores series españolas que existen. Creo que es redonda: en trama, en interpretaciones, en la generación de emociones, en dirección, en fotografía. No tuve que pensarlo mucho cuando me propusieron sumarme, lo tuve clarísimo desde el principio. Me sentí muy privilegiado cuando me comunicaron que querían contar conmigo.
Tu generación de actores está creciendo en un momento en el que las series españolas tienen una visibilidad internacional que hace unos años parecía impensable. ¿Notas esa presión o intentas mantenerte al margen de las expectativas de la industria?
Creo que es indispensable no pensar en la posible repercusión que va a tener un proyecto: cuánta visibilidad tendrá, para qué plataforma, para qué países, si será candidato a premios, etc. Para mí, cada proyecto que afronto, lo hago de corazón. No podría ponerle menos motivación a un proyecto más pequeño o con menos visibilidad que a una superproducción.
Recuerdo que mis primeros trabajos fueron en animaciones con niños, parques de atracciones u hoteles, y mis ganas e ilusión eran las mismas que cuando he rodado superproducciones como Awareness. Cuando esta profesión nace del corazón, lo único que te importa es hacer personajes y contar historias. Ahí es donde disfruto, no pensando en cuánta gente va a verme.
Recuerdo que mis primeros trabajos fueron en animaciones con niños, parques de atracciones u hoteles, y mis ganas e ilusión eran las mismas que cuando he rodado superproducciones como Awareness. Cuando esta profesión nace del corazón, lo único que te importa es hacer personajes y contar historias. Ahí es donde disfruto, no pensando en cuánta gente va a verme.
Se dice en la industria que las promociones son casi otra rama de la interpretación: hablar constantemente de un proyecto, defenderlo y explicarlo. ¿Hay algo que hayas aprendido de ti mismo durante esta gira de promoción de El Inmortal?
He aprendido lo verdaderamente generosos que pueden ser algunos compañeros que llevan toda la vida en esto. Con Alejandro García, por ejemplo, al que muchos hemos visto crecer en muchísimos proyectos, me he llevado una grata sorpresa. Es una persona que en cada entrevista deja hablar primero al compañero, sin ningún interés de protagonismo; te ayuda, te apoya y complementa tus respuestas. Con compañeros así, las promociones se hacen mucho más livianas y disfrutables.
“Cada proyecto que afronto, lo hago de corazón. No podría ponerle menos motivación a un proyecto más pequeño o con menos visibilidad que a una superproducción.”
Después de participar en proyectos tan distintos, ¿hay algún tipo de personaje que te estén ofreciendo con frecuencia y que precisamente estés intentando evitar para no repetirte?
Me siento muy afortunado por la oportunidad que me están dando de interpretar personajes tan distintos entre sí. Porque, por más que uno no quiera encasillarse, si no te dan espacio para explorar diferentes registros, al final hay que trabajar para poder vivir. Y yo tengo la suerte de vivir de lo que me gusta, algo que todos sabemos que es muy difícil en esta profesión. Además, en cada proyecto puedo seguir aprendiendo interpretando personajes muy distintos entre sí. No puedo pedir más que esto se mantenga en el tiempo.
El audiovisual vive muy pendiente de las métricas, los rankings y las redes sociales. Como actor joven, ¿crees que hoy es más difícil construir una carrera a largo plazo que conseguir un éxito puntual?
Totalmente. Y presto mucha atención a eso. Intento centrar poca energía en las redes sociales y en la exposición, y mucha en seguir mejorando como actor, en hacer el personaje más interesante posible en cada proyecto y en ser buen compañero. Que la gente se lleve un buen recuerdo de ti y quiera repetir contigo. Ser humilde y mantener siempre los pies en la tierra creo que puede ser el camino para mantenerse en una industria tan difícil y tan cambiante.
¿Qué conversación te gustaría que tuviera el público después de ver el final de El Inmortal? No sobre la trama, sino sobre los temas que plantea la serie.
¿Es realmente importante en la vida tener dinero, fama, reconocimiento o poder? ¿O es más importante tener salud, familia y una vida sana y equilibrada, aunque con menos poder económico? La serie abre muchas aristas y plantea muchas preguntas. Creo que va a dar mucho de qué hablar.
Imagina que dentro de diez años vuelves a leer una entrevista como esta. ¿Qué te gustaría haber hecho profesionalmente para sentir que has aprovechado bien esta etapa de tu carrera?
Seguir trabajando con la misma frecuencia y haciendo personajes distintos entre sí. Que esto no haya sido un subidón puntual en mi carrera, sino haberme hecho un nombre dentro de la industria y poder vivir de esto toda mi vida.
Hay actores que planifican mucho su carrera y otros que prefieren dejarse sorprender. ¿Carlos Scholz de 2026 está persiguiendo un destino concreto o todavía disfruta más de los caminos inesperados?
Creo que en esta industria es imposible planear lo que vas a hacer el mes que viene. Me gusta construir una dirección, saber por dónde quiero ir y a dónde me gustaría llegar, porque sin objetivo no hay camino. Tener claros mis valores, mi manera de trabajar y la forma en la que quiero disfrutar los proyectos. Pero también he aprendido a adaptarme a los cambios, a fluir con el camino y a dejarme llevar hacia otras direcciones dentro de mis propios límites. Porque de repente puedes estar sin trabajo y recibir una llamada diciendo que la semana que viene empiezas a rodar. O al contrario: te dicen que vas a tener trabajo el mes que viene y, de repente, el proyecto se cae. Se aprende a vivir con ello. Te pierdes muchos momentos importantes de tu vida, cumpleaños, bodas, graduaciones, los viajes salen más caros… Pero son las consecuencias de una profesión tan dura y, al mismo tiempo, tan bonita.
