Desde un coche con cristales tintados se puede ver el exterior, pero quien lo mire desde fuera jamás podrá ver lo que hay en el interior, a menos que se quiten los cristales. Bejo se ha quitado las gafas y no en vano. En su último álbum, El interiorista, nos invita a conocer sus pensamientos más profundos repitiendo una fórmula que hacía muchos años que no ponía en práctica: la vuelta a la raíz. Y no, esto no es solo un disco de música, tenemos un cortometraje del que hablar y unos visuales que ha compartido con nosotros en exclusiva.
La creatividad y el atrevimiento a hacer cosas que nadie más podría hacer es algo que siempre nos ha llamado la atención de él. Le dio vidilla al rap trayendo un estilo desenfadado y lleno de juegos, trucos, formas distintas de hacer lo que los demás hacían. Complementa la música con todo lo que tiene en su mano; si tiene un rotu significa que puede dibujar una portada, si le das una cámara la usará para hacer un videoclip y si le enseñas una idea muy loca que le convenza se puede tirar dos meses encerrado con su ordenador para hacerla a su modo.
En El interiorista, Bejo trata de conectar con la energía que sentía al componer sus primeras canciones, cuando no sabía si el tiempo que le dedicaba a expresar sus emociones le iba a dar frutos. Ubicado en un lugar muy especial para él, nos expone su momento vital al detalle, para en un futuro poder volver a él y no tener solo recuerdos vagos. Atemporal, con el foco puesto en el interior y la idea de avanzar volviendo a tiempos pasados. Esta obra es densa, así que presta atención a cada detalle y aprovecha esta charla para enterarte de lo que no se ve.
El último capricho en relación con el disco son los visuales que usará en la gira. Se le ha metido entre ceja y ceja una idea y no ha parado hasta conseguir un resultado que le complazca. Promete que será algo muy diferente a lo que ha hecho hasta ahora, de hecho os adelantamos que usa unas herramientas que nunca antes había usado. En fin, mejor que nos lo cuente él.
Si me preguntaran quién es Bejo diría que es un rapero canario que también hace otras cosas como pintar, y que es muy singular. ¿Qué corregirías o matizarías?
Bueno, está bien. Lo de singular lo dicen mucho, lo que hago habla de cosas diferentes o se enfoca de otra forma. Y está bien lo de rapero. También lo que dices de pintar, hago visuales, me encargo de todo lo que va alrededor como el merchandising y me gusta seguir de cerca el progreso de todo lo relativo a mi obra. Lo hago todo de forma artesanal, vivo en un piso de alquiler y aquí en mi habitación tengo el micrófono, la tarjeta de sonido, luego en la habitación de al lado tengo para pintar. Ahora estoy aquí con el ordenador haciendo los visuales para los conciertos. Dentro de lo que cabe me gusta abarcarlo todo y hacerlo con mimo.
¿Sientes que esto es algo que acompaña a tu proyecto musical o que también puede funcionar aparte? Porque vendes obras, los ‘dibejos’, que sí que van con tu proyecto artístico pero quizás tienen su propio recorrido.
Sí, se van complementando. Me he dado a conocer por la música pero me gusta estar activo, tener proyectos, imaginarme cosas y luego ingeniármelas para hacerlo. Hay veces que sale con música y hay veces que en obras visuales. Por ahora, la piedra angular es la música, pero también me gusta pintar. No es que haga una canción de un mango y me ponga a pintar un mango.
Muchas veces nos preguntamos hasta qué edad se puede rapear, en Estados Unidos hay raperos de cincuenta y tantos años girando pero aquí solemos pensar que esa actividad dura menos. No sé qué opinas de esto y si crees que con proyectos de arte plástico puedes alargar más la vida de artista.
Entiendo lo que dices porque el rap tiene ciertos tópicos ligados a la gente más joven que a lo mejor es la que más consume, pero también es verdad que nuestra generación ha sido de las primeras en escuchar esto y creo que a veinte años vista nos va a cambiar la perspectiva. No será tan raro ver a alguien de sesenta años escuchando rap, esa música nos va a acompañar. Escucharemos otras cosas, van a cambiar nuestros gustos pero creo que entrará de forma más natural.
Ya nos pasa ahora, no escuchamos lo mismo que hace unos años.
En mi caso hay canciones que hacía con veintipico años que ahora las escucho y tienen cosas que no van tanto con mi persona, es normal. En el rap cada uno habla de lo que sea, no tienes por qué ser cantautor con cincuenta, puedes hacer rap también. Es algo que me ha acompañado toda la vida y lo he usado de forma personal para expresar las cosas que me pasan. En parte también lo seguiré haciendo por esto, para tener un registro personal de lo que me pasó hace diez años y lo que me hizo sentir.
A nivel profesional tampoco quiero forzar las cosas, intentaré dar lo mejor de mí, pero recuerdo que cuando empecé era un pibe que rapeaba y no pretendía hacer conciertos y giras, lo veía todo como un hobby. Al final he tenido la suerte y la constancia para poder dedicarme a ello.
Sobre si me sentiría más cómodo en otros entornos más visuales, eso sí que siento que me va a llenar y lo voy a querer hacer también de aquí a equis años, y a lo mejor puede ser parte de otros proyectos, no sé. Tampoco tengo yo muy claro mi proyecto a largo plazo. Ojalá me pueda seguir dedicando a lo que me gusta, que es lo que hago, pero no estará tampoco en mi mano. Me esforzaré lo más que pueda.
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Me cuesta verte de otra forma que no sea siendo artista toda tu vida.
Me gustaría continuar este camino, claro. Pero, oye, los planes se pueden torcer. Tampoco tengo esa presión en mi cabeza de tener que seguir por aquí y de aquí a tantos años tener que mantenerme o conseguir este otro objetivo. A uno le gusta ir superándose a sí mismo y hacer cosas con las que estar orgulloso, pero ya veremos.
Vamos con El interiorista. Haces menciones al título durante el trabajo, me gusta cómo se le llama en el corte del principio “decorador de interiores”. ¿De dónde es el corte?
Pues mira, eso es curioso. La mayoría de la música del disco es con Nico Miseria, curré mucho con él después de tener las maquetas dándole forma, metiendo algunos interludios y algunas voces. Y eso lo hizo él, sinceramente no sé de dónde lo sacó. Lo que me dijo es que usa una IA que tú pones una palabra, pones ‘interiorista’ y te salen audios de películas del registro que tienen con esa palabra. Él sabe de qué película es, me lo dijo en su momento pero ni me acuerdo. Algunos audios sí que los puse yo. Por ejemplo, en la última canción se escucha “Yo en mi lugar, estaré luchando, protestando”, eso es un extracto de audio de un documental de un artista canario que me gusta mucho, César Manrique. Esa parte me encantó y dije, ya la colaré en alguna canción.
Siguiendo con la metáfora, ¿qué tienes tú de interiorista?
Algunos de mis discos anteriores son recopilaciones de canciones a las que he dado forma. Con este nuevo álbum he intentado hacer las cosas teniendo claro lo que quiero desde el principio. Lo primero que tenía era el título, quería hablar desde otro punto igual un poco diferente al que he tenido estos últimos años y que para mí tiene más que ver con la primera etapa en la que hacía música, antes de darme a conocer, antes de hacer Mucho y Hipi Hapa Vacilanduki.
Mi música era más introspectiva, de desahogo, más como te decía antes, una forma de ejercicio personal sin miedo a enseñar mi parte vulnerable. He querido volver a hacer ese ejercicio ahora, que ahora tengo treinta y dos (pero cuando empiezo a hacer el disco tengo treinta), y creo que también es por mi momento vital o por las ganas de hacer un proyecto que realmente me ilusione y me de fuerzas para todo el trabajo que conlleva. Hace tiempo que quería hacer algo en ese plan.
“Un puerto es metafórico. Cuando estás en una isla es por donde puedes escapar o por donde llegan cosas, personas o anhelos. Me parecía un buen punto de partida para empezar el álbum.”
Y así nació el disco.
Con esa idea. Tenía algunas canciones que me encajaban con este proyecto, que son las que hice con Juli Giuliani, y trabajando con Nico encajamos el puzzle con el resto de lo que hicimos, ya más a medida para El interiorista. Aparte de querer volver a mis inicios, en este proyecto quería volcar todo mi conocimiento y energía que he almacenado estos años. Y también lo de quitarme las gafas era un mensaje de apoyo al concepto que quería mostrar. Después de todo el proceso, estoy contento de haber dado ese paso y de haber evolucionado de alguna manera mirando hacia atrás.
Has sacado temas de los que quiero hablar. Lo de quitarte las gafas, que creo que ha sido de lo más llamativo, ¿significa la aparición de un nuevo alter ego? ¿O a lo mejor la ruptura del anterior?
Me lo han preguntado más veces, si a partir de ahora va a ser así o si van a convivir los dos. Yo lo que sé es que seguiré haciendo la música que me vaya saliendo. Tampoco quiero darle la espalda a lo que he hecho, sino simplemente expresarme desde otro prisma, a lo mejor más cercano o más puro. Todo el proyecto anterior seguirá allí y seguro que lo voy a retomar en algún momento. No sé qué voy a hacer después, ahora con esto y el concierto ya no doy para más, descansaré un poquillo y luego pues a volver, no sé de qué manera.
¿En el concierto te irás poniendo y quitando las gafas?
No, será todo sin gafas.
¿Por dónde pasa la gira?
Es una gira cortita porque se quería hacer algo más especial. En otras hacemos un recorrido más amplio, pero para hacer esto bien queríamos hacerlo en teatros y con cierta producción, entonces se nos complicaba hacerlo por toda España. Hemos decidido hacer una cosa más reducida pero más ambiciosa a nivel de producción, ya lo verán. Y ojalá que en un futuro se pueda llevar para otros sitios, por ahora se hará en Madrid, Barcelona y Tenerife.
Apuntado. Ahora quiero hablar del trabajo audiovisual, porque hay un cortometraje que acompaña las ocho canciones. Primero, ¿por qué en blanco y negro?
Porque estas canciones hablan de sentimientos y emociones que son atemporales. Hablan de cosas que les pasaban a nuestros abuelos y les pasarán a nuestros nietos. Eso por un lado. Por otro, el blanco y negro reduce las cosas que te enseña, va más a la forma y no tanto a la apariencia que pueda tener el significado del color. Quería mostrar lo esencial de las cosas, e igual que lo de las gafas reforzaba el mensaje que quería transmitir, creo que el blanco y negro también juega a favor. También estéticamente me gusta, me lo he imaginado así desde el principio. Hay veces que primero me lo imagino y luego pienso la forma de justificarlo.
¿Por qué en El Hierro?
Yo soy nacido en Tenerife pero mis abuelos tienen una casa en El Hierro y era el sitio en el que pasaba de pequeño los veranos, los carnavales, Semana Santa, entonces allí tengo muchos amigos. Me encanta la esencia que tiene la isla. Es un lugar muy importante que me lleva a mi infancia, a momentos muy bonitos que he vivido. Estoy emocionalmente muy ligado. Vuelvo a El Hierro y voy a la misma playa, me pongo las gafas y buceo.
Vivo en Madrid, esto es el polo opuesto a la gran ciudad. Date cuenta que es una isla en la que viven seis o siete mil personas; en cualquier barrio de Madrid vive mucha más gente. Ir allí me hace conectar conmigo mismo, me gusta ver la inmensidad del mar y decir, yo me echo a nadar y llego a la otra punta del mundo. Como este disco pretende hacer esa regresión en mi vida, tenía claro que El Hierro era el sitio donde lo quería hacer. Los vídeos de rap suelen ser más urbanos, pero esto es una movida diferente.
¿El Hierro es la isla que está más al sur, verdad?
La más occidental seguro. Es la que queda en el suroeste. [Chequeo rápido] Mirando el mapa, sí, tienes razón. El Hierro antes era la isla del meridiano, luego vinieron los ingleses y dijeron que no, que eso pasa por Greenwich. Pero durante un tiempo fue el meridiano cero. Y en el punto más al oeste hay un faro, el Faro de Orchilla, que también sale en el vídeo. Hay cierta magia allí.
Y hay una localización que se ha convertido en el título de una canción, el Puerto de la Estaca. Cuando vas a El Hierro, ¿lo hace en barco o en avión?
Voy en avión. Antes cogía más el barco porque con la familia íbamos cargados de comida, porque allí todo es supercaro, y cosas para arreglar la casa. Me gustaba más el Puerto de la Estaca que el Aeropuerto de Los Cangrejos.
Un puerto también es metafórico. Cuando estás en una isla es por donde puedes escapar o por donde llegan cosas, personas o anhelos. Me parecía un buen punto de partida para empezar el álbum. No sabes si estás yéndote o llegando. 
La portada es un plano que aparece en el corto, hecho desde dentro de una cueva hacia la luz del exterior. No sé si soy yo que le meto imaginación de más, pero me parece que se dibuja la forma de una cara y a lo mejor algo más, como la silueta de una isla. ¿Es así?
Mucha gente me ha dicho lo de la isla pero realmente no. La foto efectivamente está tomada desde dentro de un tubo volcánico que hay en el Faro de Orchilla, en el que hay un recorrido largo y te puedes meter. La parte de la derecha que tiene una forma que puede parecer una isla es su forma natural, y al otro perfil de la izquierda sí que le hice un edit. Hice una foto con el móvil con la cara de perfil y luego con el tampón de clonar jugué con las texturas del borde de la roca para hacer mi propio perfil.
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Vamos con las letras. Como comentabas, es un trabajo conceptual muy introspectivo y reflexivo. Parece que la constante es que luchas contra tus sombras, donde hay miedos y golpes de la vida.
Es mi momento vital de ahora. Hay gente que quizás lo puede interpretar como muy oscuro, pero todos tenemos inseguridades, días mejores y peores, sentimientos opuestos también. ¿Sabes qué? El otro día hablando con Ignatius tuve una conversación muy inspiradora sobre lo que le hizo pensar el disco.
Me contó que en la adolescencia hay un segundo nacimiento. Allí configuras una energía o un tipo de pensamiento que luego te condiciona un poco el resto de tu vida. Es un planteamiento primigenio que no se pierde. Luego la vida es la vida, nos pasan cosas y vamos sin perspectiva (o al menos eso me pasa a mí), pero eso tensa la cuerda del arco y marca el recorrido posterior que puedas hacer, ese rollo lo llevamos dentro. Me dijo una frase muy bonita que es ‘llegar a ser yo’. Muchas veces la vida puede consistir en eso. Me pareció muy acertado, de alguna manera el disco habla de eso.
Me imagino lo inspirador que debe ser hablar con Ignatius. Volviendo al tema de las inseguridades, parece que eres una persona a la que le afecta más no conseguir algo que no los miedos y obstáculos que le puedan frenar antes de intentarlo.
Muchas veces apunto a un sitio sin saber hasta dónde voy a llegar. Hay veces que no llegas a una cosa con la que estés contento y otras que te quedan las cosas como imaginabas. Y esto me está pasando con los visuales del concierto. Lo que quiero hacer ahora es un rollo diferente. Me fijé en una gira de Albert Pla en la que el tío iba con un rollo mapping, como con dos pantallas y él estando dentro y pensé, qué guapo hacer esto en directo.
Los videoclips siempre me han flipado y le he metido miles de horas, pero esto de los visuales es nuevo para mí. Siempre trabajo en vídeo, esto es tridimensional. Me he encerrado en la habitación a trabajar en ello y ahora veo que está a punto de formar parte del proyecto. Eso ha sido más por esfuerzo que por talento.
¿Te has planteado el éxito con este proyecto? Porque si piensas en los temas que mejor te han funcionado, lo que ofreces es muy diferente. Quizás pillas desprevenida a la gente que te ha conocido por tus hits.
Sí, a contrapié. Claro, soy consciente. Pero a veces sale bien algo en lo que has invertido dos días y cero euros, y mal algo en lo que le has puesto todos tus esfuerzos, y no pasa nada. Intento recordar esa energía que tenía al principio de hacer las cosas sin esperar nada a cambio. Íbamos a los conciertos a cantar gratis, y me he tirado las horas que me tiro haciendo vídeos sin pensar en el premio. Intento recordar esto aunque hayan pasado diez años que hago festivales, conciertos y vivo de esto. Este proyecto era un capricho mío, un autorregalo después de tanto tiempo trabajando. Quizás no llegue a tanta gente, pero sí que he sentido que para la que ha llegado ha tenido un valor fuerte, por como me lo han hecho saber. Entonces estoy muy contento.
Como decías, llevas muchos años haciendo rap. Sumando Invirtiendo en la pérdida, ahora tienes un tema con Kase.O, con SFDK, con ToteKing y con Mucho Muchacho. De la gente que rapeaba cuando tú empezaste no sé si te falta alguien.
Empecé a rapear con diez u once años, mucho antes de sacar mis primeros temas. Entonces escuchaba raperos canarios, algunos de los que más me han influenciado salen en El Puerto de la Estaca, y también los Kase, Mucho Muchacho, Nach, todos ellos. Ahora lo veo y pienso, quién me hubiera dicho a mí de pibe cuando estaba escuchando al Kase todo flipado que llegaría el día en el que me haría una canción con él. Es como cuando llegas al final del juego y te encuentras al último personaje.
Para terminar la entrevista, ¿quieres decir algo más de los visuales? Ya que tenemos el material.
Llevo aquí dos meses sin hacer otra cosa, ha sido un curro serio. Los conciertos los disfruto mucho, pero hasta ahora eran conciertos de, ¡buenas noches Madrid!, lo que suelen ser; esto es un enfoque completamente diferente. Le da otro empaque. Me hace mucha ilusión, también toda la gente con la que he trabajado son amigos que me he cruzado en el camino durante estos años y con los que suelo trabajar, estoy muy contento de poder alcanzar un resultado tan bueno con la gente que he crecido y hemos aprendido todo. Ver que las cosas van saliendo mejor y con la misma gente me gusta, lo disfruto y me llena.
Que nadie se espere lo típico.
Esto es otro rollo. Esto es como si vas a ver El Rey León en la Gran Vía.
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