¿Recordáis la cantinela del hype y por qué es un arma de doble filo? ¿Cuando Playboi Carti sufrió un escarnio por parte de melómanos al no superar las expectativas? ¿El debate milenario sobre la vuelta de Frank Ocean? Bien, eso es que sois conscientes de que algo raro está pasando. Muchos artistas se aplastan por bolas de nieve de las que poca culpa tienen. A$AP Rocky, después de su divertido pero poco arriesgado Testing, ha querido tomarse el tiempo necesario para cuidar de sus hijos y ver mundo más allá del autotune y el FL Studio. El salto de muchos raperos a volverse figuras multidisciplinares ha hecho que muchos fans se hayan tomado con calma los ocho años de espera para su nuevo proyecto. Aun así, es imposible no tener el gusanillo de que algo tendría que estar haciendo el neoyorquino entre sets (ha participado en las galardonadas Si pudiera, te daría una patada y Highest 2 Lowest) y desfiles (colabora con casas de alta costura, además de ser director creativo de Ray-Ban). Don’t Be Dumb es la ansiada respuesta a la intriga colectiva.
Pese a haber pasado por numerosos nombres, el último proyecto de Rocky se ha mantenido en el subconsciente de muchos de nosotros a lo largo de esta década. Como ha comentado en entrevistas, el LP ha pasado por numerosas fases hasta que ha salido a la luz. Pasos al frente y algún que otro tímido retroceso. Finalmente, Don’t Be Dumb se anunció para el primer mes de 2026. La mano derecha de Rocky para este proyecto es nada más ni nada menos que el maestro de lo desconocido, Tim Burton, director de joyas como Pesadilla antes de Navidad o La novia cadáver. Juntos han creado un imaginario que funciona, y es una tuerca más de un engranaje que rara vez chirría a lo largo del proyecto.
El disco comienza con Order of Protection, un repaso de hemeroteca sobre la vida del rapero que invita a que te abroches el cinturón. Tambores, hi-hats y la icónica voz de A$AP Rocky. Lo que a primeras sorprende es lo poco alterado que está su discurso después de tantos años sin acaparar tarimas. Al parecer, tener tres hijos y alcanzar los treinta y siete años no condiciona sus letras. Flexea porque puede y debe. Ropa, coches de lujo y “robar a tu bitch”: a eso suena Don’t Be Dumb hasta que Brent Faiyaz baja las revoluciones. Es en Stay Here 4 Life donde se empieza a vislumbrar un Rocky maduro y con los pies en la tierra. En Playa dice: “Takin’ care of your kids, boy, that’s player shit”.
Todo este tiempo de introspección y paternidad le han llevado a entender mejor lo prioritario de su música. Se nota un volantazo hacia la madurez en el mensaje que intenta transmitir, algo más adulto y comprensible. No por ello deja de lado lo chulesco y cómico que tanto nos encandiló cuando le descubrimos. Son dos mundos que se entrelazan y logran que el proyecto no sea demasiado denso o exageradamente vacío. El balance se mantiene en toda la duración del disco.
Si algo impacta enormemente es lo variado del proyecto. Sin renegar del trap, Rocky recurre a colaboraciones inesperadas pero que encajan como una pieza más de este inmenso puzzle. Desde Gorillaz hasta la banda de nu-metal Slay Squad, ha sabido integrar con maestría un abanico de artistas con visiones muy distintas. Lo mejor de todo, que todos orbitan alrededor de A$AP Rocky. Ninguno roba protagonismo o hace que apartes la mirada del neoyorquino, sino que complementan a un Rocky en plena forma, el cual se corona como un maestro de su oficio.
Sería de ignorante dejar de lado el aspecto instrumental del disco. Quizás lo más intrigante y cautivador del proyecto es el propio Rocky quien da la cara en la mayoría de bases del disco. De la mano de leyendas como el frontman de Blur, Damon Albarn, o productores variopintos como Digital Nas, Pharrell, o will.i.am, Don’t Be Dumb es de los proyectos de trap mejor producidos del mainstream desde que tenemos memoria. Nunca sabes qué te espera al pasar a la siguiente canción, y eso es un mérito que pocos trabajos tienen.
A destacar el tema doble Don’t Be Dumb/Trip Baby, el cual nos llevó a contemplar con más respeto la figura del rapero y su influencia en el trap tal y como lo conocemos. Es innegable que Rocky ha formado parte de la infraestructura sobre la que han construido muchísimos artistas una carrera. Y es por ello que al llegar a The End y escuchar el mantra “this is the way the world ends” nos preguntamos si en algún momento nos faltarán figuras como él. Artistas que no abandonen sus raíces a la vez que no duden en arriesgar donde haga falta. Aunque sea un mensaje demasiado apocalíptico, no podemos evitar tener miedo sobre el futuro de este género. ¿Cuántos proyectos al nivel de Don’t Be Dumb veremos en el futuro? Cruzamos los dedos para que emerjan figuras de este calibre.
Track favorito: Don’t Be Dumb/Trip Baby
