Un proyecto que ha durado el mismo tiempo que su adaptación a Madrid, eso es La gran ciudad. O quizás la terminación de este disco fuera una condición para que Antony Z acabara de sentirse a gusto en la ciudad, quién sabe. Un año de experiencias desde que llegara de Granada que han teñido su música en una amalgama de sonidos que pretenden no perderse entre todo el humo que desprende la industria. Tenía miedo de perder su pureza, pero tiene planes, te lo juro.
Has contado que el concepto general del disco es este año de vida en Madrid pero, ¿en qué te ha cambiado la gran ciudad a nivel personal y en qué te ha influenciado?
Realmente ha sido todo, desde el primer paso, desde el primer tren. Todo ha sido inspiración. Siempre he estado muy conectado a Madrid porque mi hermana estudiaba aquí y venía mucho a verla, pero es verdad que en el momento que empiezas a vivir aquí y a relacionarte con gente es diferente. Aman lo que hacen, provienen de todas partes y me he enriquecido sobre todo de eso. Es de lo que hablo en el disco.
¿Quién es esa gente? Si me puedes dar nombres concretos.
He pasado mucho tiempo con Fernando Costa o con Delaossa, con ese grupo. También con gente de todos los ámbitos. Vas a una fiesta, a una Bresh o al Costa Social Club, y hay futbolistas, influencers, gente del mundo de la moda… De primeras, cuando me mudé aquí, tenía que mantener otro trabajo y mis compañeros de la oficina también me han influenciado. Me he relacionado con todo tipo de personas y he querido contar un 360 de lo que he experimentado en la ciudad.
Has hablado en alguna ocasión de mantener la pureza y del miedo que pueden dar las relaciones con las majors, ¿pero qué has visto cuando has llegado a Madrid? Al final es el centro de la industria.
He tenido mucha suerte, la verdad. Con la gente con la que me he rodeado he tenido mucha suerte, pero sí que es verdad que en el backstage o en los afters, en sitios así donde tienes que decirle a tu cuerpo, venga, voy a seguir saliendo aunque no quiera, conoces todos los rincones y la oscuridad de esto.
¿Esto te ha causado en algún momento contradicción?
En todo momento, pero escribo de eso. Es lo que digo en la primera canción: “la ciudad está llena de humo, pero tengo planes, te lo juro”. He visto que aquí los procesos creativos son un poco más enrevesados. No sé si por encarecerlo o por qué, pero nosotros venimos de Granada de hacer las cosas de manera muy casera, muy fácil, y ahora entrar aquí en el mercado grande y empezar a sentarte en estudios con productores, con filmmakers, con productoras, con no sé qué… Veo que hacen muy engorrosos los proyectos y hace que me cause incluso ansiedad el hecho de crear.
Muy burocrático todo.
Sí, es muy burocrático todo. Por eso prefiero seguir haciendo las cosas como las hacía, con mi gente de siempre. Si disfruto, salen las cosas bien. Si no disfruto, las cosas no salen bien. No hay término medio.
¿Durante este año has tenido momentos de bajón?
Todo el rato, desde el principio. Al principio lo pasé regular porque empecé en un barrio que no conocía. En Urgel, por Carabanchel. No lo conocía de nada, pero poco a poco he ido conociendo a la gente de los negocios locales y he visto que es un barrio humilde como del que yo vengo, La Caleta. Me he ido haciendo, pero con altibajos todos los días.
Y después de escuchar tu nuevo disco, ¿por qué has decidido seguir apostando por lo brillante en vez de por lo oscuro? Muestras el lado positivo de un año que ha podido ser de los más complicados de tu vida.
Pues porque soy muy luchador y siempre he tenido el carácter de que si me quieren anular, yo pongo todas mis fuerzas para que no me anulen. Por eso el tema de Chándal blanco, por eso el de Soy el sol, porque pese a todo intento que nada me oscurezca.
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Perdón, pero se me ha quedado un poco descolgado el tema de la influencia de Madrid en cuanto a sonido. ¿En qué te ha podido influenciar en este sentido?
Aquí lo que he hecho es salir mucho a la calle. He ido a jams de afro, de jazz, a la ópera… He ido al teatro. También me interesa mucho el tema del show, no solamente lo musical, eso de ser 360, la estética. A musicales, que mi hermana es actriz y le encantan. Todo ha cambiado mi prisma. Lo he visto de una forma más internacional, y aunque realmente hoy en día con internet podía haber visto lo mismo desde cualquier sitio, es verdad que a pie de calle he visto que las cosas son factibles.
Justo me abres la puerta a preguntarte por tu búsqueda constante de la innovación, ¿por qué tienes tanto interés por la tendencia y por sonar fresco?
Por mi parte siempre ha sido una obsesión, tío, porque desde pequeño he sido así. Intento mantenerme lo más puro posible dentro de esta vida adulta en la que al final tienes que tirar de una pila de cosas que no me interesan. Yo mantengo el espíritu de querer aprender y querer siempre sacar el sonido más nuevo. Ahora me he basado mucho en los sonidos de The Weeknd, Bruno Mars, Billie Eilish o de Rosalía y Sen Senra en España. Siempre estoy conectado con lo nuevo e intento rodearme de lo nuevo.
¿Puede que tu estancia en Londres te abriera también la mente en cuanto a búsqueda de sonidos nuevos?
Sí, sí, totalmente. En Londres descubrí mucha música, y sobre todo a mí mismo. Fue un punto de cambio, y cuando decidí volver quise darle con todo a la música. Allí también en varias jams, en Camden, los músicos callejeros o los del metro me hicieron replantearme que tenía que mirar un poco más allá.
Y en este sentido de innovación del que estamos hablando, ¿qué ves cómo tu siguiente paso?
Es complejo, tío. Siempre he tenido claro qué era lo próximo que iba a hacer, pero a este disco le he dedicado tanto empeño y he estado tan encerrado que no sé qué va a ser lo próximo. Sí que tengo música hecha, pero sobre todo mi próximo camino es crear con gente. Ya no crear solo, sino empezar a soltarme más con las colaboraciones, con artistas de varios sonidos que admiro como Pepe y Vizio, Lia Kali, Soto Asa o Fernando Costa.
Pero a pesar de toda esa innovación, siempre hay algo que se te queda y es muy tuyo: el flamenco. ¿Por qué te gusta tanto y por qué te representa a ti? El quejío’ te es muy natural.
Sí, porque me eriza la piel, tío. Y además es de mi tierra. Es una marca, es una señal de identidad y es lo que me representa.
Granada, para ti, tiene que ser la capital del mundo.
Para mí lo es. La mejor ciudad del mundo, por lo menos en la que he estado, y he viajado bastante. Yo en Granada estoy en la gloria, la verdad. Tengo a mi familia cerca, a mis amigos cerca y el equipo creativo ahora lo tenemos ahí montado.
Con gente como Dellafuente, de tu tierra, también te veo muchos lazos artísticos.
Totalmente, Dellafuente es de mis artistas preferidos. Sueño con que algún día pueda hacer música con él. He tenido contacto pero no hemos trabajado juntos todavía.
Para acabar un poco y redondear, ¿qué esperas del primer disco fuera de tu tierra?
La verdad que no lo sé. Lo único que sé es que hay una gira planeada y que vamos a ir a por España. Ahora estoy con tanto estrés de todo y pensando en tantas cosas a la vez que no sé qué es lo que va a producir el disco. Lo que me gustaría que pasara sería, eso sí, que en todas las ciudades a las que vaya, vaya gente a verme y dar un pasito más. Supongo que llamar la atención tanto de los artistas como de la gente.
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