Con la mente puesta en sus estudios y los proyectos musicales ajenos y propios que la sobrevuelan, Amore saca un hueco para charlar con nosotros sobre el lanzamiento de los tres remixes de Fuensanta de noche, el broche final a Usted está aquí, su primer y último EP que vio la luz a finales de septiembre. A pesar de contar solo con dos canciones previas a este proyecto, la murciana se hace un hueco en la industria regalándonos ese toque de sensibilidad en los pequeños detalles que, a menudo, viene bien recordar.
En colaboración con todo un elenco de productores como Mori, Mengansito el guapo, Nusar3000 o Beatrix Weapons, Amore añade a su discografía una lista a la que llama remixitos y con la que cierra su EP debut. Apostando por nuevas fórmulas y logrando un trabajo original estética y musicalmente cuidado, la compositora se abre paso en la industria sin buscar atajos.
Iba a preguntarte si Amore venía de amor en italiano, pero ya me he enterado de que viene de un juego de palabras entre tu nombre y apellido. ¿Crees que es mejor tener un nombre artístico? ¿Diferencias así la persona del personaje? 
En el momento en el que nació mi proyecto, lo veía como una cosa circunstancial y poco seria, así que no quería involucrarme muchísimo personalmente en él por lo que pudiese pasar. Si salía bien, bien, y, sino, también. Hay gente que toma la decisión de ponerle su nombre a su proyecto y me parece muy valiente. En mi caso, María Moreno no tenía mucho de artístico (risas), así que tuve que pensármelo un poquito más. 
Has sacado hace poquito tu primer EP, Usted está aquí, un buen nombre para los que están un poco perdidos. Si no me equivoco, Google Maps ha sido tu gran aliado para este proyecto. Háblanos sobre ello.
Todo esto nace un día que estaba de exámenes finales. Me levanté a las 6 de la mañana y tuve un momento de lucidez, fui como tocada por Dios entre el sueño y la vida real (risas). No sé muy bien por qué, me metí en Google Maps, vi cómo se veía el 3D y me quedé simplemente fascinada. Estaba empezando y no tenía ni un euro para financiarme el proyecto, así que usar esa idea me pareció genial porque podía sacar todas las portadas que quisiese de ahí y pensármelas todas las veces que quisiera. También soy muy rayada para mis cosas y de esa forma ni involucraba ni molestaba a nadie. A raíz de ahí creé todo un concepto para unir las canciones que estaba haciendo en ese momento, fue todo consecuencia de eso. No iba con una idea fija de hacer un EP desde el primer momento.
El título de cada canción es una localización. ¿Por qué esas localizaciones? ¿Primero piensas en la canción y luego en un lugar que la represente o al revés? 
En las cuatro canciones ha sido así. Ya las tenía medio hechas y quise buscarle una identidad a cada una asociándole un sitio. Busqué lugares no solo que me sonasen o me fuesen familiares, sino también que estuviesen a la altura estéticamente. Se me ocurrió mirar en mi zona de la infancia y de repente vi, por ejemplo, la feria de Lo Pagán, que era un sitio muy llamativo desde el plano cenital por sus luces y colores. Así fui pensando qué sitio iba a ser cada canción. Iba buscando y viendo si visualmente me cuadraba y si veía que podía tener algún tipo de sentido a nivel conceptual, que al final siempre se encuentra. 
En Disneyland Paris hablas sobre las relaciones superficiales y ese intento de disimular que estamos bien cuando no lo estamos. ¿Qué opinas sobre las relaciones de hoy en día? ¿Qué crees que debe tener una relación, de cualquier tipo, para ser de verdad? 
Cuando pienso en estas cosas, ya sea en lo romántico o no, tengo como referencia mis amistades más cercanas que, para mí, son muy valiosas, muy sinceras y muy sólidas. Creo que son la honestidad y la admiración las cosas más importantes que hay que mantener vivas para darles sentido a cualquier relación a largo plazo. No digo que la admiración tenga que basarse en algo real porque la otra persona sea la mejor y siempre tenga cosas que aportarte, sino que tú tengas la capacidad y la sensibilidad de ver eso en la persona que es tu amiga o tu pareja y que seas capaz de reconocer qué cosas puedes aprender de ella. Diría que la admiración es un punto muy importante en cualquier relación.
Colaboras con Simona en Parque de la primavera. Vuestras voces se encuentran y van de la mano a lo largo de un tema dulce y suave. Pegáis. ¿Te gustaría probar otros estilos y colaborar con artistas diferentes a tu música? ¿Cómo ves esa mezcla? 
Por supuesto que me gustaría. Es algo con lo que siempre he tenido muchos prejuicios y me comía mucho la cabeza pensando en con quién colaborar, en si se ajustaba a mi proyecto o no y en qué decía esa decisión de mí. En realidad, cuanto más entrenado estés y más sepas desenvolverte en todos los ámbitos, mejor artista eres. De hecho, a día de hoy, tengo esa predisposición a trabajar con quien sea y probar. Estoy bastante orgullosa de eso. Nunca se sabe qué puede salir. 
El EP incluye un tema al que llamas Fuensanta de noche y del que acaban de salir tres remixes nuevos en los que han participado varios productores: Mori, Mengansito el guapo, Nusar3000 y Beatrix Weapons. ¿A quién se le ocurrió hacer estos remixes? 
Se les ocurrió a mis mejores amigas en un viaje en Galicia. Salió Fuensanta de noche y me dijeron que para cuándo Fuensanta de rave (risas). Con la broma, subí una historia a mi Instagram preguntando si la hacía o no y me respondió Nusar diciendo que le encantaría hacerlo. En verano, que había bastante tiempo muerto y teníamos que quedarnos algunas semanas en Madrid tocando en festivales, nos metimos en un estudio alquilado en Ciudad Lineal y se vinieron Nusar, Mengansito y Martín (Mori). Salió una cosa conjunta y luego ya decidí formalizarlo y ordenar todo un poco haciendo diferentes remixes. Con Bea (Beatrix Weapons) tengo muy buena relación, nos descubrimos hace un par de años por Instagram e hicimos súper match. Además, me enteré de que era de Murcia también y pensé que tenía que meterla en algún remix. Todo fue muy orgánico. 
Así que lo de los remixes fue culpa de tus amigas. 
Fue culpa de mis amigas, sí, como muchas de las cosas que hago. Por ejemplo, yo me rayaba muchísimo con los títulos de las canciones y en el frigorífico teníamos apuntados con rotulador posibles nombres. Mis amigas representan muy bien mi target, así que siempre les consulto mis decisiones para ver cómo reaccionan y qué piensan ellas. 
Usted está aquí tiene cuatro canciones, pero habéis versionado solo una. ¿Qué tiene Fuensanta de noche que no tengan los demás temas del EP? 
Supongo que potencialmente, quizás, le ven un sonido más raro o peculiar por haberla producido con Martín (Mori). Podría decirse que Fuensanta de noche se presta más a experimentar con ella. Además, pensé que era mejor idea sacar tres remixes de la misma canción que de uno de cada una. Me parece muy gracioso. 
¿Qué granito de arena dirías que ha aportado cada productor al EP? 
Los dos primeros temas son con Ralphie (Ralphie Choo), el tercero con Mori y el último es una mezcla entre Ralphie y DJ Hater, que es parte de Mengansito.
Ralphie fue quien me dio el impulso que necesitaba para materializar las ideas que estaba teniendo en canciones que para mí son muy valiosas y que creo que me han dado cierta autoridad. Establecí un vínculo súper especial con él.
Martín (Mori), por su parte, es el cuidado y la delicadeza. Tardé mucho más en hacer esa canción que las otras porque, por circunstancias de la vida, Martín tenía más tiempo y, además, se tiraba horas dándole vueltas al tema. Si por él fuese, estaríamos todavía arreglando la canción (risas).
El último tema es también muy especial por ser algo más colectivo. DJ Hater es un frikazo y quedábamos mucho para darles vueltas a las canciones. Me sentí muy productora, la verdad. 
Cada productor me despierta sentimientos muy diferentes y con cada tema he descubierto facetas de mí distintas.  
¿Te gustaría producir tus propias canciones? 
Me encantaría, pero me pilla ahora en un momento un poco malo. Tengo que compaginar la universidad, tocar en bandas de otra gente y mis proyectos personales; y siento que no tengo ese tiempo muerto de adolescente para tirarme horas delante de un ordenador. Siempre pienso en cuándo llegará el momento de poder pelearme con los presets, la tarjeta de sonido… De momento, de currar con otros y ver cómo trabajan, aprendo un montón. La ejecución es lo que más cuesta. 
Hablando ahora un poco sobre tus inicios, La arena es el primer tema que subiste a Spotify en 2020. Cuéntanos un poco más sobre esta canción, ¿qué hay detrás? 
No me gusta ya mucho hablar de esta canción y está fatal (risas). Sé que una nunca tiene que renegar de su pasado y al final estoy aquí porque hice eso, pero escucho ese tema ahora y pienso que no me enteraba de nada. Fue la primera canción que compuse en mi vida, me senté al piano y di ese salto cualitativo de escuchar música de otro a ser capaz de hacer la mía propia. Recuerdo hacer la letra del tirón. La produje en la cuarentena con María Blaya y es muy simbólica y especial por lo que supuso para mí a nivel musical, pero, estéticamente, ya no me convence tanto con el paso del tiempo. Ahora me gustan otras cosas. 
El videoclip de La arena es muy interesante. Mezclas generaciones en un mismo lugar: tu querido Mar Menor. ¿Cómo nació esa idea y cómo empezaste a darle forma? 
Sabía que quería hacer algo con mi familia y ese sitio y cerrar así un ciclo haciendo un homenaje a mi lugar favorito del mundo, en el que he pasado toda mi vida. Al principio me costó envalentonar a mi abuela y mi tía abuela para que saliesen en un vídeo porque rechazaban completamente la idea, pero a la semana ya me decían que me pasase por su casa para ver ropa que ponerse en el vídeo. En ese sentido, el tema supuso una unión familiar increíble. De hecho, grabamos una secuencia en San Pedro, unas salinas que están al lado de mi playa y a las que mi abuela llevaba años sin ir. El vídeo trajo consigo cosas súper bonitas que se quedan más en lo personal que en lo que luego se puede ver.
 
En 2021 lanzaste, junto con Paloma, A otra cosa, un tema que, personalmente, me gusta bastante. En esta canción te muestras más sensible. ¿Eres de esas artistas que se inspira más gracias a la tristeza? 
Buenísima pregunta, porque es una cosa que me ha traído unos quebraderos de cabeza impresionantes. Soy una persona con muy poca tolerancia al sufrimiento, en general. Lo digo aquí ya públicamente (risas). Me viene mal estar triste y me agobia mucho la idea de exponerme a situaciones en las que pueda entrar en contacto con ese sentimiento. Tengo mucha gente alrededor que, cuando está mal, aprovecha esa vulnerabilidad y hace cosas muy bonitas. Yo no he terminado de identificarme con ese método porque, si estoy triste, estoy súper inhabilitada y no soy capaz de hacer nada con ese sentimiento. Me cuesta dialogar con la tristeza. Descubrí, entonces, que estando bien y contenta tenía mucha energía para componer. A día de hoy me muestro más vulnerable conmigo misma, pero creo que la clave no es estar triste para componer, sino ser capaz de tener esa sensibilidad para captar cosas y recibir sensaciones, sea cual sea el estado de ánimo. Vamos todo el día con el piloto automático y cuando estamos tristes se hacen tan explícitas la sensibilidad y la vulnerabilidad que es entonces cuando les prestamos atención, pero deberíamos ser más sensibles en el día a día. Lo importante es apreciar lo que vemos y en base a eso construir y componer sin necesidad de estar fatal. Si tienes que estar todo el día fatal para componer bien, menudo trabajazo (risas). 
Tienes poquitas canciones de momento, pero has tenido muy buena acogida. ¿En qué momento dirías que te encuentras a nivel profesional y cómo afecta esto no a Amore, sino a María Moreno? 
Ahora mismo me pillas en un buen momento. Hace dos semanas tuve unas sesiones muy guays con Dinamarca, el productor. Fue un punto de inflexión que cortó una racha en la que no paraba de repetirme que no tenía tiempo para nada, que no me salía nada ni me apetecía componer. Gracias a esas sesiones salí de mi ensimismamiento y me di cuenta de que, además de componer en una habitación, también podía componer a tiempo real con otra gente. Ahora tengo más ánimo y muchas ganas de meterme en cualquier sesión que salga y ver qué pasa. No tengo ni grandes ambiciones con mi proyecto ni el ego de decir que voy para adelante con todo y que soy la mejor, pero voy sin pausa, contenta y con ilusión. 
Tocas en otras bandas, pero también tienes tu propio proyecto musical. ¿Cómo se gestionan estas dos experiencias? ¿Una se nutre de la otra o son vías de escape distintas? 
Cada experiencia es una fuente de inspiración absoluta. Antes de empezar a componer las canciones del EP, estuve trabajando como teclista de Martín (Mori), Irene Garry y más gente. No es casualidad que un año después de esto empezase a componer y me saliesen cosas mucho mejores de las que podía haber estado haciendo tiempo atrás. Las referencias que estaba absorbiendo de tocar con otra gente nutrían y nutren muchísimo mi proyecto, que es interdependiente de los de mis amigos. Tampoco descarto ser pianista, más que compositora de mis propias canciones. Es verdad que todo me quita mucho tiempo, más mental que físico, y se nota la carga, si además le sumamos la universidad, pero estoy dispuesta a sacrificar un poquito de salud mental y tiempo libre porque siento que lo necesito vitalmente y me encanta. Si tuviese que dejar algo ahora mismo, sería la universidad (risas). 
Por último, ¿con qué otros artistas te gustaría colaborar? Danos algunos nombres. 
Escucho mucho la música de mi gente más cercana. Irene Garry y yo tenemos que hacer ya un disco, somos unas pesadas porque estamos todo el día juntas y no hacemos nada. También me gustaría hacer algo con Judeline, repetir con Martín (Mori) y Ralphie… Son todos unos cracks.
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