En un universo digital cada vez más uniforme y repetitivo, Akima se mueve en otra frecuencia. Modelo, creadora y, en el fondo, narradora visual, su universo no se construye desde la perfección, sino desde la intuición: imágenes, colores, fragmentos y momentos que funcionan más como sensaciones que como contenido. Lo suyo no es quedarse quieta ni dentro ni fuera de la pantalla. Igual que experimenta con imágenes, también lo hace con su forma de vivir: mudarse, cambiar de contexto y descubrir quién es en cada ciudad, ya sea París, Ciudad de México o donde la lleve el viento.
Lejos del perfil clásico de influencer, Akima entiende sus redes como un espacio de exploración. Su feed, más cercano a un diario visual que a una estrategia, combina fotografía analógica, vídeo y referencias que nacen del cine, la literatura o simplemente de perderse por una ciudad con la cámara en la mano. A eso se suma La habitación compartida, su club de lectura, donde conecta con otras mujeres desde la escritura, el pensamiento y la curiosidad. Hoy hablamos con ella sobre proceso, intuición, moda y esa necesidad constante de seguir probando sin saber muy bien hacia dónde.

Hola, Akima, ¿cómo estás? Te encanta mudarte y actualmente estás viviendo tu vida de señora parisina. ¿En qué ciudad te encontramos hoy? ¿Cuál es tu próximo destino?
Hola, ACERO, justo ahora me encuentro una pequeña temporada en París. En unos días me voy para Ciudad de México, que ha sido mi casa últimamente.
Hay algo muy particular en tu presencia online; no se siente como el perfil típico de influencer. ¿Cómo te presentas tú cuando alguien te pregunta a qué te dedicas?
Realmente nunca sé cómo responder a esa pregunta. En los últimos años me he dedicado más al modelaje y las redes han sido una forma de compartir mi vida, pero poco a poco se han convertido también en parte de mi trabajo. Aún sigo descubriendo a qué me dedico. A veces quiero decir que a escribir, a viajar, a modelar, a actuar o a crear vídeos. Pero la realidad es que mi vida laboral nunca está fija, se transforma y se entremezcla.
Antes de todo esto, ¿cómo era tu relación con lo creativo? ¿Ya hacías fotos, escribías o mirabas las cosas de una forma concreta?
La creatividad siempre ha sido una parte importante de mí. Desde pequeña me llamó mucho la atención la escritura: empecé escribiendo cuentos y más adelante me interesé por la poesía. La fotografía llegó después, en mi adolescencia. Tuve mi primera cámara a los diecisiete y desde entonces ha sido una forma de divertirme y expresarme. Casi siempre llevo una cámara conmigo.
Tu contenido parece muy intencional pero a la vez muy libre, ¿cómo encuentras ese equilibrio entre espontaneidad e intención?
Me doy libertad para explorar pero siempre dentro de mis gustos, que son bastante específicos. Por eso, aunque todo se sienta muy libre, sí hay una intención detrás.
“No espero nada del resultado. Me divierte hasta cuando daño los rollos. Me gusta poder fallar y hacer de la foto un universo libre para mí.”
Nunca hay dos posts iguales. ¿Te aburre repetirte o necesitas estar constantemente probando cosas nuevas?
Sí. Disfruto mucho el poder explorar creativamente en mis redes. Me gustan mucho las cámaras y experimentar con film. Y me encanta que pueda hacerlo por diversión.
Hay una mezcla de fotos analógicas, vídeos, texturas, fragmentos. ¿Por dónde suele empezar una pieza de contenido para ti? ¿Qué tipo de cosas te inspiran?
Me inspira mucho el color. Tengo gustos muy específicos. Creo que tomar fotos, buscar patrones y combinar colores es una forma de evadirme. Me gusta salir con mi cámara por alguna ciudad y buscar ciertas luces, el tono específico de algún azul que me guste, encontrar un edificio extraño. Creo que es mi actividad favorita en el mundo. Y mi Instagram podría ser como un diario de imágenes de mis pequeñas exploraciones urbanas.
Cuando vas a crear algo, ¿lo planificas mucho o prefieres descubrirlo sobre la marcha?
Me gusta sorprenderme por las cosas que voy viendo y viviendo. Guardo muchas referencias de lugares a los que me gustaría ir a tomar fotos. Planeo alrededor de cómo me voy sintiendo y de mis intereses estéticos del momento.
Tu contenido se siente bastante íntimo pero nunca explícito. ¿Cómo decides qué compartir y qué quedarte solo para ti?
Comparto lo que me hace feliz, mis reflexiones, mis pensamientos y mi forma de ver el mundo; soy muy consciente de respetar la privacidad de las personas, entonces no comparto mucho sobre mis relaciones. Me siento más feliz y tranquila sabiendo que puedo compartir de forma coherente con cómo me voy sintiendo.

Ahora mismo, ¿qué es lo que más te despierta curiosidad a nivel creativo?
Las novelas han sido siempre mi mayor interés. Llevo un par de años leyendo mujeres y este año estoy explorando las escritoras latinoamericanas. He aprendido mucho de sus procesos creativos, de su vida y su obra.
Últimamente has hecho algunos shootings como fotógrafa, ¿qué te llevó a ponerte detrás de la cámara?
Siempre me ha gustado experimentar con la fotografía. Lo que más me gusta de mi trabajo de modelo es ver cómo las personas crean. Desde que empecé hace ocho años a modelar, supe que algún día iba a estar del otro lado. Ahora estoy estudiando y aprendiendo. Me siento feliz porque he conocido fotógrafos y fotógrafas que me inspiran y de quienes he aprendido.
Estando aún en ese momento de aprendizaje y experimentación, ¿qué es lo que más te está motivando ahora mismo?
Me motiva mucho la sensación de libertad que hay en experimentar sin esperar nada. Me motiva hacerlo por diversión, disfruto mucho de los procesos lentos. No espero nada del resultado. Me divierte hasta cuando daño los rollos. Me gusta poder fallar y hacer de la foto un universo libre para mí.
¿Notas que mirar a través de la cámara ha cambiado tu forma de crear o de verte a ti misma?
Completamente. Llevo muchos años trabajando como modelo y, aunque es un trabajo que me ha enseñado mucho, me ha llevado a tener por algunos momentos una relación compleja con mi cuerpo. Me gusta poder crear y olvidarme de cómo me veo o cómo debería verme. Me gusta vivir en ese pequeño mundo de creación donde no existe nadie más que yo. Donde nada está mal o bien. Donde solo soy, existo.
“Amo coleccionar piezas vintage. Para mí la ropa es como un souvenir. Me encantan las prendas con historia.”
Háblanos ahora de tus looks. ¿Hay alguna época, estética o universo visual al que vuelvas constantemente cuando creas un outfit?
Me encanta explorar con mis looks. Me gusta la época noventera. Me encantan las siluetas simples. Amo vestirme de negro pero también me encanta usar ropa divertida. Amo coleccionar piezas vintage. Para mí la ropa es como un souvenir. Me encantan las prendas con historia. Mi clóset es una habitación llena de mis cosas favoritas del mundo.
¿Qué te aburre más en moda ahora mismo?
Me aburre no explorar con las prendas que ya tengo y sentir que necesito comprar más para poder ser creativa.
Y al revés, ¿qué es lo que más te está estimulando o inspirando últimamente a la hora de vestir?
Me inspira profundamente el trabajo artesanal que hay detrás de cada prenda. Cada vez observo y valoro más las técnicas únicas de mi país. Cuando era niña, estaba muy acostumbrada a ver prendas tejidas a mano y collares con miles de cuentas; era parte de lo cotidiano. Ahora que he tenido la oportunidad de explorar la moda en otros lugares, entiendo aún más el valor de las técnicas de trabajo y de lo simbólico detrás de ellas.
¿Te interesa más la moda como imagen o como proceso de buscar, probar, combinar, equivocarte?
Me gusta la moda porque va transformándose a la par conmigo. Cambia, se adapta a lo que vivo y a cómo me siento, y eso la hace muy personal. Es como un lenguaje que evoluciona conmigo y me permite explorar distintas versiones de mí misma. Me gusta divertirme con el proceso de vestirse. A veces salgo a la calle y me veo en un espejo y resulta que lo que hace dos horas se me hacía la idea más chic ahora me parece espantosa. Todo eso hace parte del proceso.

Tus colaboraciones también se sienten muy integradas en tu universo. Cuando trabajas con una marca, ¿cómo haces para que siga sintiéndose tuyo y no solo una campaña?
No soy nada casual con mis colaboraciones. Intento que sean muy coherentes con mi forma de expresarme y con mis gustos. No sé si es extraño pero me obsesiona el tema de los colores. Uso ciertos tonos y me encanta pensar siempre en la composición de mis redes. Pienso mucho en cómo llevar un producto a ese universo.
Más allá de lo visual, creaste La habitación compartida, un club de lectura. ¿Cómo nace ese proyecto?
La habitación compartida nace de un gusto profundo por la literatura. Estudié Creación Literaria y, antes de interesarme por la moda, mi plan siempre fue ser escritora. Aún lo es. Creé este club de lectura para conectar con otras mujeres que escriben y leen. Exploramos escritoras latinoamericanas y hablamos de feminismo e historia. Me encanta sentirme acompañada y escuchar otras perspectivas de los universos que voy explorando en los libros.
Para terminar, si tuvieras total libertad, ¿qué sería lo próximo que te gustaría probar o crear?
Si tuviera total libertad y fe en mí, me encantaría explorar el cine. Entenderlo, escribir guiones, moverme en ese mundo que es muy nuevo para mí. He tenido la oportunidad de actuar un par de veces y la vida del set ha sido hasta ahora una de mis favoritas.








