Monterrey lleva años siendo un punto clave para entender cómo suena el rap en México. De ahí han salido generaciones que no solo han empujado el género dentro del país, sino que poco a poco lo han llevado más allá. Hoy el rap en español ya no se queda en casa, llena venues en Estados Unidos, conecta con audiencias que han crecido entre dos culturas y demuestra que el idioma no limita hasta dónde puede llegar. En medio de ese contexto, Adán Cruz ha sido parte de esa evolución desde dentro.
De los primeros momentos en los que la escena empezaba a moverse fuera de lo local a una etapa donde todo suena más amplio, más conectado y con mayor alcance. Ahora, en plena gira por Estados Unidos, su presente refleja justo eso, un género que ha crecido, cruzado fronteras y encontrado nuevas formas de resonar sin dejar de lado de dónde viene.
Antes de entrar a la gira, para alguien que te ubica pero no necesariamente ha seguido todo lo que has hecho, ¿cómo explicarías quién eres hoy como artista?
Hoy soy muy diferente a lo que era hace muchos años. Con el tiempo, y también desde la distancia, di un giro de 180 grados en mi vida. Estoy en una etapa donde todo gira más alrededor del bienestar: la salud, la alimentación, el equilibrio. Y eso también se refleja en mi música. Hoy me veo como un artista con mucho respeto por lo que hace, pero sobre todo en constante evolución, siempre cambiando, siempre creciendo.
Si alguien pone una canción tuya por primera vez, ¿qué crees que engancha primero, el sonido, la voz o la actitud?
Creo que lo primero que engancha de mi música es el sonido. Me preocupo mucho en que desde el segundo uno haya intros memorables, que te atrapen desde el inicio. Y ya después, la interpretación termina de amarrar ese enganche y hace que la gente se quede.
Vienes de Monterrey, que siempre ha tenido una identidad muy marcada en el rap. ¿Cómo fue empezar ahí? ¿Qué tanto te formó ese contexto?
Me siento muy orgulloso de ser de Monterrey, pero más de ser del mero Monterrey. Porque hay muchos que dicen que son de Monterrey y realmente son de otros municipios… aguas con eso. Yo sí soy del mero sur de Monterrey, orgullosamente regiomontano. También vengo de un lugar que ha sido cuna del rap y gran exportador de talento. A cada rato salen joyitas de ahí. Empezar en ese contexto me marcó muchísimo. Me tocó vivir una etapa bien chida que hoy, cuando volteo hacia atrás, valoro más. Sigo conectando con algunos de los mismos compañeros de hace años, y eso es algo muy reconfortante.
¿En qué momento sentiste que esto ya no era solo algo local, que empezaba a crecer a otro nivel?
Alrededor de 2012 empezamos a notar el cambio. Comenzaron a llegar reacciones de distintos estados, gente que ya estaba escuchando nuestra música fuera de Monterrey. También empezaron a crecer las redes, las reproducciones, todo se empezó a mover distinto. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que esto ya no era solo local, que estaba empezando a apuntar hacia otro nivel.
Has cambiado de sonidos varias veces sin que te sientas forzado. ¿Cómo sabes cuándo moverte hacia algo distinto?
No es que tome la decisión consciente de cambiar mi sonido. Más bien, cuando la música me mueve, cuando me hace vibrar, es cuando elijo montarme en ese ritmo. Con el paso de los años, también la música que escucho influye mucho en lo que hago. Todo eso se va reflejando de forma natural en mi sonido.
¿Hay alguna etapa o momento en tu carrera que sientas que te acomodó en donde estás hoy?
Definitivamente, la etapa de 2015 fue un momento crucial, un parteaguas para Adán Cruz. Fue una época en la que, junto con mi camada, arrasamos: trajimos un sonido nuevo y ayudamos a introducir el trap en México. Por eso hoy nos consideran pioneros del movimiento aquí. Pero más allá del género, hablo del estilo de vida. Nosotros estábamos viviendo el trap de verdad, no solo replicándolo, era algo auténtico.
Ahorita estás de gira por Estados Unidos junto a Alemán. ¿Cómo ha sido la experiencia hasta ahora?
Me siento muy feliz con esta nueva etapa que estoy viviendo. Me siento pleno, disfrutándolo mucho. Se siente cabrón.
¿Qué cambia más cuando tocas allá frente a la comunidad latina comparado con México?
Creo que la comunidad mexicana en México es más cálida, más efusiva. El mexicano que creció en Estados Unidos suele ser distinto en ese sentido, no tan cariñoso en la forma de demostrarlo. Pero también te dan otro tipo de valor como artista. Allá la gente vive diferente, creció en otro contexto y eso hace que valoren el arte de otra manera. Son públicos distintos, cada uno tiene lo suyo y a ambos se les quiere igual.
¿Cómo has sentido al público en esta gira? ¿Hay algo que te haya sorprendido?
Es impresionante cómo la música rompe fronteras y puede llegar tan lejos gracias a la tecnología. La verdad, es algo muy gratificante. Me siento agradecido de vivir en esta era donde tenemos herramientas al alcance para llegar a más oídos.
“Es impresionante cómo la música rompe fronteras y puede llegar tan lejos gracias a la tecnología. La verdad, es algo muy gratificante.”
Más allá del escenario, ¿cómo se vive una gira así en el día a día?
Para muchos de mis compañeros la gira sigue después del show, pero para mí no es tan difícil decirle que no al after. Prefiero dormir mis horas, despertarme temprano, salir a correr, ir al gimnasio, al spa, consentirme, desayunar bien… así son mis mañanas en gira. Trato de no descuidar mi alimentación ni mi descanso. La fiesta puede ser atractiva, pero muchas veces simplemente pienso: no tengo nada que hacer ahí.
¿Qué te ha dejado esta etapa, tanto en lo personal como en lo creativo?
Me siento muy bien: enfocado, concentrado, feliz, pleno, estoico, motivado. Realmente me siento en un muy buen lugar. Y mucho de eso es gracias al proceso que he vivido, a todas las personas que me han acompañado en esta etapa. Llevo casi siete años en sobriedad.
En lo personal, ¿cómo te has sentido últimamente? ¿En qué momento estás ahorita?
Siento que ha cambiado mucho mi forma de pensar. Hoy me tomo el tiempo de analizar las cosas cuando tengo que tomar decisiones. También tengo mucho más control sobre mis emociones y mis impulsos, y eso me ha ayudado a formarme mejor: como persona, como ser humano y como hombre.
Cuando ves hacia atrás, ¿qué sientes que ha cambiado más en ti con los años?
Estoy en un momento donde conviven varias cosas: un espíritu de competitividad pero también mucha humildad y una gran apreciación por los demás. Sobre todo por la gente que en algún momento admiré. Aunque hoy haya crecido en ciertos aspectos, no dejo de verlos con el mismo respeto con el que los vi la primera vez.
¿Cómo ves hoy el momento del rap mexicano? ¿Sientes que está en un lugar distinto al de hace unos años?
Por supuesto que el rap mexicano está en un nivel mucho más alto que hace unos años. Definitivamente ya es mainstream en México. Estamos viviendo un gran momento para el rap, y además una etapa de transición, con nuevas generaciones entrando con mucho hype al juego, lo cual lo vuelve muy interesante.
¿Qué significa para ti salir y representar a México en este punto de tu carrera?
Es un honor poder andar bandereando por todos lados que soy mexicano. Con el nivel de música que estoy haciendo, me llena de orgullo representar eso afuera y llevarlo a otros lugares.
Terminando esta gira, ¿qué sigue para ti? ¿Estás trabajando en algo nuevo?
Estoy trabajando en cuatro álbumes. Uno de ellos es Jamaica quemada, junto a @Petenotpit, productor de casa de Homegrown Mafia. Está quedando cabrón.
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