Quiero vestir mejor, piensas a veces, pero no te atreves a salir de tu zona de confort. No quieres seguir vistiendo demasiado básico, pero tampoco dar un giro repentino de ciento ochenta grados. No quieres pasar de cero a cien. Es una sensación mucho más habitual de lo que parece. Ahí entra 93 Sierra/Crosses. La marca asturiana sitúa su nueva colección Fall/Winter 2026 en ese punto intermedio en el que empezar a experimentar sin dejar de reconocerse frente al espejo. La propuesta continúa construyéndose sobre una base de prendas cotidianas y funcionales, pero esta temporada amplía sus códigos mediante una combinación de estampados, texturas y referencias nuevas.
Los gráficos serigrafiados y las alusiones a las subculturas locales vuelven a estar presentes, pero aparecen integrados en una colección que entiende el contraste como una herramienta para vestir mejor. Porque la clave está precisamente en eso: no hace falta cambiarlo todo para cambiar la manera de vestir. Una camisa y unos vaqueros pueden seguir siendo el punto de partida, pero basta con añadir una chaqueta más atrevida, introducir un estampado inesperado o jugar con distintas capas para que el conjunto adquiera una personalidad completamente diferente. 93 Sierra/Crosses entiende ese proceso de manera natural y propone una entrada progresiva a una moda masculina con mucho más que ofrecer de lo que solemos permitirnos en el día a día. Ahí es donde la colección encuentra su equilibrio: entre lo urbano y lo clásico, entre lo funcional y lo experimental, entre la herencia y una interpretación plenamente contemporánea de la moda masculina.
Desde Asturias, una región postindustrial del norte de España marcada por la minería, los paisajes industriales y una fuerte identidad obrera, 93 Sierra/Crosses reinterpreta las siluetas del ready-to-wear desde sus propias raíces. Su imaginario bebe tanto de ese patrimonio de clase trabajadora como de las escenas musicales y las subculturas locales, construyendo una identidad profundamente vinculada a su territorio sin quedar atrapada en él. Para Fall/Winter 2026, el layering se convierte en uno de los grandes protagonistas. Las prendas de abrigo adquieren especial relevancia y también aparecen vaqueros de efecto washed denim, además de pantalones de trabajo desgastados: piezas que mantienen ese carácter utilitario tan reconocible en la marca.
Pero, si hay una prenda que resume el espíritu de esta colección, es el Tartan Cheetah Knit Sweater. Sobre el papel podría parecer una combinación imposible: tartán, leopardo y distintos lenguajes gráficos conviviendo en un mismo jersey. Y, sin embargo, funciona. No solo funciona, sino que probablemente sea una de las prendas más interesantes de la colección. Es precisamente ese tipo de riesgo el que hace que la propuesta resulte atractiva. No se trata de llamar la atención porque sí, sino de entender cómo elementos aparentemente opuestos pueden convivir y terminar construyendo algo coherente. Una pequeña dosis de caos bien controlado.
Y quizá esa sea la mejor manera de entenderlo: una colección que no te pide abandonar lo que ya conoces, sino atreverte a añadir algo más. Un estampado. Una textura. Una capa. Una silueta diferente. Lo justo para empezar a salir de la zona de confort. Lo justo para descubrir que la moda masculina tiene mucho más juego de lo que pensamos.
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