El haber sido convocados a un club privado de BDSM para el lanzamiento del disco ya nos daba una pista clara sobre cómo sería esta presentación. No es que nos imagináramos que empezarían atando a un hombre con cuerdas, pero la verdad es que no hay nada más Metrika que esto para dar la bienvenida a su nuevo disco. Toxicidad, empoderamiento y satanismo: bienvenidos a Madre fundadora.
Al entrar en la sala no puedo evitar notar la presencia de sus dos padres. Me produce ternura, una sensación que se va extendiendo a lo largo de esta presentación. Está su productor e íntimo amigo, D.Basto, sus amigos cercanos y luego estamos nosotros, los que admiramos su arte y nos sentimos orgullosos de verla lanzar un álbum. Una chica me comenta emocionada que está ansiosa por el meet & greet con ella. Es bonito ver el apoyo de aquellos que la quieren estar tan presente en una sala que, irónicamente, inspira todo lo contrario. El lugar es extraño pero a la vez idóneo; está decorado con artefactos sadomasoquistas y es oscuro. Definitivamente, la presentación del álbum no podría haberse dado en un lugar más adecuado.
Antes de que dé inicio el espectáculo, un bajo potente resuena, atrayéndonos casi de manera instintiva hacia el centro de la sala. ¿Qué está pasando? Pues que están realizando un acto de total bondage, atando a un hombre con cuerdas. Todos observamos la escena con cierta incomodidad. Tengo la impresión de que la mayoría de los presentes no estamos acostumbrados a presenciar algo así, ya que cada gemido de dolor que emite el hombre provoca una expresión diferente en cada uno de nosotros. De repente, Metrika hace su entrada, plantándose frente a la escena con una mirada inexpresiva. El sufrimiento del hombre parece no afectarla en absoluto.
Nos percatamos de que para la ocasión ha elegido una capa negra que emana cierta aura sectaria. No resulta sorprendente, considerando que ha conseguido formar un equipo de Zorras Fieles que la adoran y veneran como si de una diosa se tratase. Además de eso, lleva unos pendientes en forma de serpiente y un vestido brillante de rejilla, todo en tonos oscuros, por supuesto.
Poco después hay un cambio de localización. La escena bondage ha acabado y Metrika ha subido a un escenario, en el que la encontramos sentada en un trono rodeada de objetos BDSM. Una cortina de plástico nos separa de ella. Intro comienza a sonar, y la madre fundadora, con la misma calma en su expresión, entona las primeras notas. Pronto se suma la melodía de Los trenes que lloré por ti. Veo cómo los fotógrafos cuelan sus cámaras entre la cortina de plástico para lograr sacar mejores fotos, mientras el público empieza a llevarse por el ritmo de los bajos. Que empiece el espectáculo.
Inmediatamente llega Ave María Putísima, canción que refleja la profunda influencia que la electrónica ha tenido en este álbum. Escucho a alguien en el público describirlo como "disco aquelarre". La respuesta del público es impactante, incluso se forma un pogo a los pies de Metrika.
Por fin, para cantar Vas a cuidarme 2.0, decide bajar del escenario. Entendemos que sea parte de su estilo cantar tras una cortina de diez centímetros de grosor, pero ya nos apetecía verle la cara bien. Además, para este tema, uno de los más íntimos del disco, parece imprescindible tenerla cerca. Poco después, como si hubiera tenido suficiente de ser sensible, entona Llamó tu zorra, y el hit Hello Diky, canciones que son coreadas al máximo por el público y que tienen un toque mucho más duro. Para cerrar la presentación, vuelve al escenario para interpretar los últimos temas, incluido Outro.
Al despedirnos no podemos evitar pensar como Madre fundadora parece ser la pieza que sienta los cimientos de todo lo que está por venir. Lo percibimos en su actitud y en la del público. Se la reconoce y se la admira porque ha venido para ofrecer algo que nadie más ha hecho antes. Realmente es la madre fundadora de algo grande, y nosotros no podemos esperar a ver qué más tiene por ofrecer.
Metrika_9.jpg
Metrika_2.jpg
Metrika_7.jpg
Metrika_1.jpg
Metrika_5.jpg
Metrika_4.jpg
Metrika_6.jpg